Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

El dilema del alacrán

FUTUROS IMPERFECTOS

El escritor italiano Antonio Tabucchi decía que leía los libros que habían de explicarle el mundo, como si el mundo pudiera explicarse en libros. En nuestros días, el mundo se ha convertido en un lugar tan hostil que los libros no acaban de interpretar lo que está ocurriendo, aunque de vez en cuando nos dan pistas para salvar los obstáculos. La reflexión viene a cuento de que estas Navidades me han regalado en casa un relato extraordinario, Otra vida por vivir, del griego Theodor Kallifatides (Galaxia Gutenberg), que ha llegado a su decimocuarta edición. Y aunque fue escrito hace seis años, es decir, antes de que los dinosaurios de la peor política dominaran la Tierra, responde a algunas de las preguntas que quienes aún creen en la libertad como bien supremo seguramente se hacen.

 
 Eduardo Parra/ Europa Press

Recuerda Kallifatides que, siendo niño en la propiedad familiar que su bisabuela tenía en la isla griega de Kárpazos, vio un alacrán que quedó atrapado en el centro de una pequeña hoguera que su abuelo había encendido para quemar malas hierbas. Cuando las llamas estuvieron cerca del alacrán, él mismo se inyectó el veneno. El autor se remite a esta imagen para comparar los países democráticos con el alacrán, pues con las urnas puede imponerse tanto la dictadura como la tiranía. Y llegar al poder un partido que quiera acabar con la democracia.

En la actualidad, el mundo cuenta con más autocracias (91) que democracias (88)

Es lo que aceptamos como el dilema de la democracia. Por eso cita a su abuela, que no era periodista, ni filósofa, cuando proclamaba que las palabras no tienen huesos, pero los rompen: “Ella sabía que una palabra puede hacer más daño que el cuchillo más afilado: decir algo es hacer algo”. Así que hay que luchar por las palabras para que no las corrompan los autócratas.

Este año, en el mundo se ha pro­ducido el sorpasso de las autocracias (91) sobre las democracias (88). Las democracias liberales están en minoría. La extrema derecha se ha apoderado del discurso y se permite afirmar que la civilización europea está en riesgo de desaparición, cuando lo que se encuentra en peligro es el sistema de libertades. No podemos hacer como el alacrán de Kallifatides. Nos toca defender la palabra, aunque las redes intentan infectarla de odio. Y como sea, contener la epidemia.

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