Cine navideño

Las Claves

  • Las películas navideñas evolucionaron desde los musicales de Bing Crosby hasta el éxito perdurable de ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra.
  • La cinta de animación

Las películas de Navidad constituyen un género propio que, aunque se originó con musicales melosos protagonizados por Bing Crosby, se transformó tras el triunfo progresivo de ¡Qué bello es vivir! De Frank Capra. Siguiendo su camino han surgido numerosas cintas con conflictos variados que, lógicamente, suelen concluir de forma positiva y con una enseñanza optimista. La creación de Capra, que perdura a través de los años, resulta un tanto engañosa. Inspirada en el Cuento de Navidad de Dickens, es una entidad celestial –al igual que los espíritus del ayer, hoy y mañana en el relato inicial– la que auxilia al personaje principal. El mundo real, lamentablemente, carece de esa magia y son habitualmente individuos comunes quienes logran ese impacto.

El Consejo de Gobierno de la Comunidad aprueba un millón de euros para apoyar las salas de cine con más variedad y fidelización al público.

 

Europa Press

Me agradan bastante James Stewart y Henry Travers, aunque me inclino por historias más sinceras. Por citar un caso, la estupenda cinta de animación Klaus , creada y realizada por Sergio Pablos. Un holgazán remitido a una localidad aislada por un progenitor frustrado termina en mitad de una disputa entre linajes que rivaliza con los Capuleto y los Montesco. Así se inicia una trama que, si bien termina de forma positiva, cuenta con esos toques de añoranza y pena que integran, junto al entusiasmo y la capacidad de superarse, los cimientos de la existencia.

Me agrada ‘¡Qué bello es vivir!’, aunque prefiero las historias más auténticas, tales como ‘Klaus’

A pesar de todo, mi preferida sigue siendo Plácido . Berlanga creó una pieza magistral, filmada en Manresa, que muestra una España que todavía no se ha extinguido. La angustia del humilde transportista que teme por la posesión de su única fuente de ingresos se entrelaza con la benevolencia de fachada de clanes pudientes que sientan a un necesitado a su mesa con ostentación (iniciativa verídica del franquismo). No sobra ni falta ninguno de los integrantes de ese mosaico social que aún define nuestro entorno. El desdén y la repulsión hacia la miseria, el arribismo, la ausencia de compasión y, por fortuna, también el apoyo mutuo y el desprendimiento más sencillo que motiva a los protagonistas a disfrutar de un banquete espontáneo, el pasaje más genuino de la obra.

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Las personas necesitadas todavía residen debajo de los puentes o en asentamientos precarios, los demás los omiten o solicitan una jornada benéfica mientras una masa callada y progresivamente atemorizada intenta subsistir de la mejor forma posible. El cine de calidad y la existencia siempre se entrelazan. Feliz 2026.

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