
Pobre país rico
La historia no ha sido benévola con algunos países ricos en recursos naturales. Convertidos en maldición por la teoría política, muchos han sufrido el expolio de la colonización y la codicia de dirigentes sin escrúpulos. Imperios como el español o el británico y más recientemente el reparto colonial de África son buenos ejemplos. La conferencia de Berlín de 1885 consagró el Estado Libre de Congo, un eufemismo para regalar al rey de los belgas Leopoldo II el enorme territorio centroafricano. Convertido en su finca particular, el monarca impuso una violencia extrema y un régimen de esclavitud para enriquecerse con el caucho, la madera o los minerales que robó sin mesura.

A las puertas del 2026, los principales conflictos mundiales mantienen un patrón parecido. La guerra de Ucrania, el futuro de Taiwán y el destino de Venezuela o Groenlandia son adaptaciones modernas de la lucha para garantizar un espacio geoestratégico favorable y hacerse con materias primas. El este ucraniano es rico en carbón, hierro y titanio, aparte de contener reservas de los nuevos minerales de los que carece Rusia. El doble objetivo de Putin es afianzar su frontera con Europa y apropiarse de la zona con un mayor potencial para equilibrar su monocultivo económico basado en el gas y el petróleo.
La creciente presión de China sobre Taiwán para incorporar la isla a su territorio se explica también por el dominio inapelable que la isla tiene de la industria de semiconductores. Los microchips son el nuevo oro de la tecnología y disponer de la mitad del mercado mundial otorga la llave a un control de la economía global. Si China suma a su enorme potencial industrial los chips taiwaneses, su previsible asalto al primer lugar del podio del planeta estaría cantado.
En el trasfondo de la intervención norteamericana en Venezuela subyace el ingente crudo que almacena su subsuelo
Los venezolanos no tienen gasolina, pero los mayores yacimientos mundiales de petróleo están en el lago de Maracaibo, en la costa de Venezuela. Las empresas norteamericanas como Exxon explotaban estos pozos hasta la llegada del chavismo, que expulsó a las multinacionales en favor de la empresa local Petróleos de Venezuela. Aparte de la retórica del narcotráfico esgrimida por Trump, en el trasfondo de la intervención norteamericana en Venezuela subyace el ingente crudo que almacena su subsuelo.
Groenlandia, otro objeto de deseo del presidente americano, también atesora tierras raras y minerales aunque prima su interés estratégico. La isla danesa es clave en las nuevas rutas árticas, donde Rusia juega con ventaja para controlar el comercio global. Pobres países ricos.
