
Europa, ¿perdida o hallada?
Cuando todo se acelera, la realidad es difícil de digerir. El ritmo de los cambios es tan frenético que predomina el desconcierto. A menudo conviene fijarse en espacios secundarios. Las cartas de los lectores de un diario, por ejemplo, reflejan inquietudes que a veces quedan lejos de los titulares. O las oficinas de objetos perdidos, que pueden decir más de una sociedad que los escaparates. Empezando por el nombre, que ya refleja un marco mental.

Siempre me ha fascinado que en Francia, en lugar de objetos perdidos, las llamen oficinas de objets trouvés, una denominación que Marcel Duchamp transformó en pieza artística y que transmite un punto de vista esperanzador. Este diciembre, en México, comentábamos esta dicotomía con la escritora Carlota Gurt y nos dimos cuenta de que allí la denominación también ponía el acento en la pérdida, pero con un tono más melancólico: objetos olvidados.
Europa también está dividida entre quienes pierden y quienes encuentran
Ahora que Europa se levanta cada mañana en terapia de choque, me fijo en que también en esta cuestión está dividida. Entre quienes ponen el énfasis en el hallazgo destaca el eje franco-alemán, porque los Fundbüro alemanes (y austriacos) también conjugan el verbo encontrar. Un punto de vista compartido por neerlandeses, flamencos, húngaros, letones, lituanos, polacos, eslovenos, suecos y también por los daneses, que llaman Hittegodskontor a la oficina de objetos encontrados en la que en un futuro inmediato aspiran a seguir hallando Groenlandia.
En el bando de los perdidos, nos acompañan poniendo el foco en la pérdida búlgaros, griegos, irlandeses, italianos y rumanos. Un tercer grupo de países europeos opta por hacer constar ambos puntos de vista, como el portugués Achados e Perdidos: croatas, checos, luxemburgueses, eslovacos y malteses.
Si nos fijamos en los tres grandes polos de poder que ahora mismo descolocan a Europa, veremos que tienen puntos de vista distintos. Estados Unidos (Lost and Found) e Israel son duales; en Rusia optan por el modelo francogermánico de los hallazgos y en China subrayan las pérdidas con un rótulo más burocrático: oficina de reclamación de objetos perdidos. Esperemos que Europa no se pierda.
