Opinión

Por qué nos molesta que los gordos usen Ozempic

A propósito de todo

Quien fue un niño gordo lo es para siempre.
Este texto nace desde ahí. Desde una experiencia propia. Si suena vehemente, les pido disculpas de antemano. Esta vez sí, es un tema que me toca.

Los comentarios al texto de la semana pasada volvieron a demostrar algo que no doy por hecho: cuando se baja el volumen del insulto y se sube el de la reflexión, el debate aparece.

El uso de Ozempic es escrutado desde la moral y no desde la medicina. Cuando alguien pierde peso de manera notable, se investiga si ha sido de manera natural o con ayuda de Ozempic. Algunos tratan de defenderse. Minimizar el uso. Como si hubiese algo de malo en haber perdido el peso con ayuda. Molesta que funcione sin castigo. Porque el gordo tiene que sufrir para ganarse el perdón.

Nuestra sociedad no trata la obesidad como lo que es, una enfermedad crónica. La trata como falta de virtud. La trata como falta de carácter. No trata a los obesos como personas enfermas. Las trata como gente vaga. Irresponsable. Que no cumple con los estándares de compromiso y disciplina que la sociedad ultracompetitiva se marca. Ozempic rompe el relato de la obesidad como culpa. La sociedad pide sudor, sufrimiento, gimnasio, régimen. Porque no quiere reparar la grasa que sobra. Quiere la redención moral. El cáncer es una enfermedad permitida. La obesidad es una enfermedad culpable. El obeso ha de ser un penitente.

El uso de Ozempic se percibe como un atajo. Atajo moral. Porque los cuerpos obesos carecen de virtud. No encajan con la estructura socioeconómica de la productividad. Incluso cuando se empoderan como “body positive”, la gente se enfada. “Quién eres tú para celebrar la obesidad”, “¿por qué hacemos apología de la grasa?”. La sociedad quiere a los gordos en silencio. Escondidos. Para que los hijos no puedan contagiarse del pecado de la pereza. Para que no cunda el ejemplo de la desidia.

Antidepresivos, ansiolíticos, Viagra, cirugía estética, brackets, lentillas de contacto. Nadie les pregunta “¿te lo mereces de verdad?”. Nadie les exige haber sufrido antes. Nadie llama “trampa” al atajo. Porque esos tratamientos son moralmente neutros. La obesidad, en cambio, se ata al carácter. Mientras otras patologías tienen “tratamiento”, Ozempic se convierte en “trampa”.

La ciencia va por delante, como siempre. Lanza soluciones antes de que la moral colectiva sepa qué hacer con ellas. Aunque cada vez más médicos, sociedades científicas y hasta la OMS insisten en que la obesidad es una enfermedad multifactorial y no un vicio, el estigma moral sigue clavado con fuerza en la calle, en las redes y en las conversaciones de sobremesa.

La pérdida de peso cambia el trato social de inmediato. Miradas. Respeto. Oportunidades. Ozempic acelera ese proceso. Sin rituales. Sin sacrificio. Eso amenaza jerarquías. Si todo el mundo puede ser flaco, ¿qué mérito tiene estarlo? ¿Qué mérito tiene estar fuerte sin ir al gimnasio? La sociedad protege sus rituales. Protege lo que forja su identidad y es despiadado con quien la amenaza. Si estar bien es tan fácil, ¿qué sostiene la superioridad moral?

La obesidad es más que una báscula. Es una frontera social. Durante años aprendí que el problema no era el peso, sino lo que el peso parecía decir de mí. No estaba enfermo: estaba fallando.

“Estos años se ha hecho apología de la obesidad”, dicen algunos. “La corriente body positive es nociva”, dicen otros. Porque ser gordo tiene que ser castigado por el grupo.

La pregunta no es si hemos de usar Ozempic. La pregunta es por qué necesitamos que duela. No nos molesta la medicina. Pero sí nos molesta perder el derecho a juzgar. Sin sufrimiento no hay mérito. Y esa necesidad de castigo dice mucho más de nosotros que de la gente que decide arreglar su cuerpo sin pedir permiso a nadie.

La pregunta no es si hemos de usar Ozempic. La pregunta es por qué necesitamos que duela
La pregunta no es si hemos de usar Ozempic. La pregunta es por qué necesitamos que duelaPau R.Urquidi
Pau Francesc Rodriguez Urquidi

Pau Francesc Rodriguez Urquidi

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