Opinión

La locomotora europea

Durante el 2007, se produjo una protesta masiva en Barcelona debido al desorden en los trenes. El acto contaba con el apoyo de doscientas organizaciones, CiU, ERC e ICV-EUiA. El president Montilla comunicó al presidente Zapatero que, ante la disyuntiva de escoger entre su figura o Catalunya, se decantaría por Catalunya. Catalunya optó por Artur Mas transcurridos tres años. Entretanto, Zapatero intentaba hallar términos alternativos para evitar mencionar la palabra crisis. Un periodo crítico que terminaría por reintegrar al PP al gobierno en diciembre del 2011.

 
 Àlex Garcia

A lo largo de estos veinte años, casi no han existido telediarios donde no se mencionara a Rodalies, Renfe y Adif. Cables quemados, retrasos constantes, intervalos deficientes y falta de convoyes, paros camuflados y diversos fallos provocaban que la información dejara de ser novedad. Las plataformas digitales rebosan de publicaciones de personas cuyo desespero ha derivado en enfado, conformidad o humor para sobrellevar la situación. Falta de sueño, angustia, temor al despido, despertar cada día ignorando el momento de llegada o si será posible el regreso, y tantos minutos perdidos, es lo que sufren gran parte de los cuatrocientos mil pasajeros cotidianos de Rodalies.

Se ha elegido colocar fondos en terminales aéreas, especulaciones, futuros inciertos y otras fantasías irrealizables

Rodalies manifiesta la actualidad. Expone cada detalle, no únicamente su uso político para definir la cuestión nacional, sino además la crisis habitacional y la saturación de coches, la carencia de conexiones adecuadas, el abandono institucional de las prestaciones públicas y las acciones sociales y ambientales prioritarias. Representa la evidencia física de un conflicto de base muy serio que posiblemente bastantes han denunciado, aunque nadie ha solucionado. Debido a ciertas estimaciones que ignoran a la gente común, se optó por financiar aeródromos, especulaciones, porvenires inciertos y diversas quimeras, en lugar de otorgar al terreno sólido el cuidado necesario, como si atender lo cotidiano resultara excesivamente caro.

El impulso por la rapidez de los últimos tiempos provoca que todo avance velozmente, sin que España haya reparado los pilares sobre los que su sistema productivo marcha a gran ritmo. Se afirma que continuará siendo el motor del desarrollo europeo; el dilema es sobre qué raíles se desplaza. Si la excusa es que las precipitaciones han sido intensas recientemente, no sé qué inquieta más: que el funcionamiento ferroviario dependa del tiempo o el descaro con el que los encargados esperan que sigamos aceptando como algo común la quiebra próxima.