
Albert Serra y Rajoy: el virtuosismo de la inacción.
EL PATIO DIGITAL
Albert Serra hace como Mariano Rajoy.
A veces, la pasividad constituye una forma de actuar. Rajoy solía aplicarlo. “A veces lo más urgente es no hacer nada”, afirmaba. Transformó la falta de acción en una estrategia gubernamental. No obstante, se trataba de una quietud provechosa: mediante el mutismo y el valioso auxilio del transcurso de los días lograba disipar los conflictos, especialmente aquellos vinculados a las múltiples tramas de corrupción que afectaban a su formación política. De este modo, continuaba adelante permitiendo que el cronómetro ejerciera el mando en su lugar.

El realizador Albert Serra no presenta asuntos de corrupción. Sin embargo, se ha empapado de la lógica de Rajoy para aplicarla a su disciplina: el cine. Expresa lo siguiente al recibir el premio Arrebato de no ficción de los Feroz por su documental taurino Tardes de soledad: “Todo ahora es esto de acumular datos, collect data... Pues en esta película, mi actitud fue lo contrario, delete data; no tenía ninguna idea, no quería tener ninguna, borrar todo lo que tenía, ni expectativas ni nada, tabula rasa, y con inocencia, con curiosidad, esperar, no molestar a nadie, no molestar a los actores y esperar a que la película fuera apareciendo con esta inocencia”. La cinta se produce casi de manera espontánea.
“Albert Serra (...) Da con una clave creativa crucial para este siglo: no hacer nada”, sostiene @antonello. Debido a que, de hecho, para Serra y para Rajoy la falta de intervención es una modalidad de conducta. Por ello, no ocurre que no hacen nada, sino que justamente hacen nada.
No hacer nada consiste en holgazanear entre las sábanas. No hacer nada se trata de observar el goteo pausado de un grifo. Contemplar sin percibir, percibir sin contemplar. No hacer nada equivale a presenciar un encuentro del Getafe. Ninguna satisfacción. Ningún propósito. Por el contrario, hacer nada representa el ejercicio de abandonar la mediación y el dominio para permitir que las cosas ocurran. Dentro de Hacer nada realmente existe un objetivo. Hacer nada constituye una inacción dinámica orientada a conseguir resultados. Tratándose de Serra, una obra documental. En el caso de Rajoy, el remedio a las dificultades. Desde planos éticos distintos, persiguen la ventaja a través del devenir de los hechos.
“Cuando me preguntas qué hago hoy y digo 'nada', no quiere decir que esté libre, significa que estoy haciendo nada”, sintetiza de algún modo @introverts007.
Kafka cuenta con aforismos. Los redactó en Consideraciones sobre el pecado. De entre ellos, destaca este: “No es necesario que salgas de casa. Quédate a tu mesa y escucha. Ni siquiera escucha, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate completamente solo y en silencio. El mundo llegará a ti para hacerse desenmascarar, no puede dejar de hacerlo, se prosternará extático a tus pies”.
Kafka no sostiene ‘no hagas nada’. No indica que te apartes. Plantea ‘haz nada’. No elabores planes ni poseas una voluntad que te guíe, únicamente permanece, ya que acontecerá un hallazgo, aunque ignores su naturaleza. De la misma forma que procede Serra: existirá un documental, pero él no sabe cuál.
Independientemente de que la tauromaquia no sea del agrado de todos, el balance final le ha favorecido a Serra. Los reconocimientos recibidos lo demuestran. Se muestra tan seguro de su Tardes de soledad que afirma que supera con creces a numerosos largometrajes de ficción. “Vestuario fantástico, fotografía fantástica, sonido fantástico, actores fantásticos, dirección de actores fantásticos... Y no les dije nada”. Es decir, no les dio órdenes ni los guio. “Ya veréis que esto se pondrá de moda y que la gente tendrá esta actitud”, comenta. En caso de que se convierta en tendencia, sigamos el ejemplo de Serra para generar expresiones artísticas. Imitemos a Rajoy si nuestra preferencia son los ardides.


