Opinión

Relevante acuerdo comercial UE-India

El relevante convenio mercantil entre la Unión Europea e India —la cuarta potencia económica del planeta— ha logrado lo imposible, ya que resulta provechoso para ambas regiones y, de partida, no daña a ningún sector productivo de peso en ninguno de los dos lados. Esta es la visión predominante entre los especialistas, que lo califican como un entendimiento de refuerzo mutuo para las dos economías. Incluso dentro del campo agrícola de la Unión Europea existe una percepción favorable, puesto que las mercancías más conflictivas se han mantenido fuera del alcance del acuerdo.

El texto rubricado esta semana en Nueva Delhi por el mandatario indio, Narendra Modi, y los líderes del Consejo Europeo, António Costa, y de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha denominado como la “madre de todos los acuerdos comerciales”. De hecho, representa el acuerdo más extenso vigente en el planeta al integrar a casi dos mil millones de usuarios: los 450 millones de europeos y los 1.450 millones de residentes de India. Esta nación sobrepasará a Japón este curso como la cuarta fuerza económica global por el empuje de su economía, que progresa a una velocidad mayor al 8%.

Esta representa la tercera convención de libre comercio suscrita por la UE en el último periodo, tras los acuerdos logrados con el Mercosur y con Canadá, cuya aprobación por el Parlamento Europeo sigue pendiente. Con tales vínculos de intercambio, la Unión Europea refuerza un extenso entorno de cooperación social, económica y mercantil que aspira a competir con Estados Unidos, su aliado primordial hasta la fecha, y que significa un apoyo rotundo al multilateralismo y a la libertad comercial ante el proteccionismo promovido por la Administración Trump. No obstante, no se busca una confrontación con Estados Unidos ni se intenta relevarlo como socio político y financiero. Es Donald Trump quien mantiene una actitud amenazante hacia Europa. Como manifiesta António Costa, el presidente del Consejo Europeo, la Unión Europea necesita conservar la templanza mientras mitiga su elevada subordinación estratégica de Estados Unidos en el sector comercial.

El vínculo europeo con la cuarta potencia del globo genera ventajas para ambos integrantes.

Diversas naciones están notando actualmente el interés de la UE como un aliado seguro, constante y equilibrado. Asimismo, la Comisión Europea pretende continuar el fomento de su estrategia mercantil mediante pactos inéditos con territorios tales como Filipinas, Malasia, los Emiratos Árabes Unidos, Australia o incluso la Unión Africana. Alcanzar tratados recientes con China, por el contrario, resulta sumamente complejo debido a su agresiva táctica de negocios, respaldada por las prácticas injustas en gran parte de sus manufacturas, tal como ocurre con los vehículos. Sobre este tema, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha manifestado que la UE, en su intención de forjar vínculos con otros poderes ante el desgaste de su trato con Estados Unidos, no tendría que ignorar que China apoya a Rusia en su incursión en Ucrania y que, consecuentemente, representa un colaborador potencial bastante problemático.

Actualmente, el intercambio de productos y prestaciones entre la UE e India supera los 180.000 millones de euros anuales. Con la firma de este pacto, se prevé que las ventas externas de bienes de la UE logren duplicarse para el año 2032 a través de la supresión o disminución de gravámenes. Tales descuentos facilitarán un recorte de cerca de cuatro mil millones de euros anuales en tasas arancelarias aplicadas a las manufacturas europeas. Los ámbitos más favorecidos serán los vehículos –esenciales para Alemania–, la maquinaria, los vinos, el aceite de oliva, los comestibles procesados, los compuestos químicos, las medicinas y los servicios. En el caso de España, este convenio resultaría ventajoso para elevar sus envíos comerciales hacia dicha nación, con la cual registra un saldo negativo de aproximadamente cuatro mil millones de euros.

El pacto permitirá, a cambio, que una gran diversidad de mercancías de India cuente con entrada privilegiada al comercio de Europa. Esto incluirá, por ejemplo, artículos textiles, ropa, servicios de ingeniería, fármacos, aparatos electrónicos, pieles, zapatos, joyas y, de igual modo, comida procesada. India obtendrá además ventajas mediante la validación de sus empleados y prestadores de servicios para laborar en Europa, junto con el traspaso tecnológico y los capitales de Europa destinados a infraestructuras.

El acuerdo define un eje euroasiático distinto en el marco económico y geopolítico internacional.

El importante tratado económico con India suscrito por la UE, en definitiva, establece el comienzo de una alianza euroasiática inédita fundamentada en el intercambio mercantil, el desarrollo sostenible, la tecnología y normativas comunes, contemplando incluso una posible cooperación en materia de seguridad. Bajo esta perspectiva, el convenio permitirá que ambos bloques se resguarden de forma más eficaz frente a la rivalidad de China y ante las consecuencias de las disputas aduaneras de Trump.