Opinión

Rosalía y unos Gaudí desprovistos de baile.

Alcanzas los 18 y optas por reservar el Liceu. Es el momento de festejar con gran elegancia. Como te hallas en “la casa de la música”, inicias la gala del cine catalán con Salvador Sobral y Magalí Sare interpretando L’àguila negra. Tras la penumbra, localizas la lux y reproduces el Berghain de Rosalía. Vas ligando diversas intervenciones musicales.

  
  Àlex Garcia

Los Gaudí alcanzaron su madurez este domingo. “Estamos en la casa de la música”, reiteraban las conductoras constantemente. Respecto a la música y el baile, fíjese, pero de este último ni se acuerdan. ¿Qué motivo tendrían para hacerlo? ¿Es que posee el Liceu un cuerpo de baile propio? ¿Comprende lo que implica funcionar como un coliseo operístico? ¿Concibe la danza como una expresión artística que requiere inversión o solo la programa cuando reporta ganancias?

Es indudable que durante la gira 'Lux' de Rosalía narrarán una propuesta diferente a la que presentaron en el 'Celebration Tour' de Madonna.

Aquellos Gaudí darían lugar a diversos puntos de charla. El ultraje a la responsable de La furia, por citar un caso, nos recuerda otros sucesos de esta inmundicia que nos ha tocado experimentar. Sin embargo, relatar el despojo de la virginidad mediante una agresión sexual tóxica resultaría desalentador. Y después nos califican de molestas y graves a las feministas. No, es preferible defender la danza, ya que al fin y al cabo... Aunque solo la de nivel, ¿verdad? Puesto que su carácter inocuo y el hecho de que le sea indiferente a la autoridad no excusan una avalancha de vulgaridad.

Rosalía, quien siempre se anticipa a los hechos, ha decidido anunciar quién se encargará de los bailes en su próximo tour. Un gesto que dice mucho de ella. Se trata de la agrupación (La)Horde, responsables de la dirección del Ballet de Marseille, donde han desarrollado su estilo contemporáneo y puestas en escena experimentales junto a intérpretes de gran categoría. De todos modos, es probable que durante la gira Lux presenten una propuesta diferente a la vista en el Celebration Tour de Madonna, pues resulta agotadora la superficialidad del voguing queer/drag queen, pese a lo innovador o desafiante que pretenda parecer. Pasemos página, ese concepto está agotado. Ninguna de dichas funciones merecería ser programada nuevamente dentro de diez años. Al contrario de lo que ocurre con el Woolf works acerca de Virginia Woolf que el Royal Ballet retoma actualmente en Londres, contando con la partitura de Max Richter y los movimientos de Wayne McGregor, sir Wayne McGregor. Por Dios, su calidad es tan inmensa que emociona hasta las lágrimas.

Resulta lamentable que el Liceu no pretenda contar con una agrupación del nivel de un coliseo operístico de renombre que lidere el camino. Bajo el pretexto de que el Liceu Mar se dedicará al baile, da la impresión de querer ceder al ahorro financiero integrándose en una iniciativa externa de danza contemporánea en Barcelona. Tal decisión le privaría de la posibilidad de edificar una formación propia, con cimientos sólidos y una partida presupuestaria específica para los retos que, con calzado clásico o sin él, traiga este siglo. Barcelona ya se proyecta hacia Europa en low cost. Es digna de recibir unos Gaudí en el Liceu y de poseer un Liceu con un ballet capaz de dejar huella.

Maricel Chavarría Espuny

Maricel Chavarría Espuny

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Forma parte de la redacción de Guyana Guardian desde 1989, ocupándose durante los últimos tiempos de los ámbitos de ópera, danza y música clásica en la sección de Cultura. Con anterioridad, se enfocó en materias de igualdad entre los sexos y solidaridad. Ha difundido trabajos sobre la prostitución y el desarrollo de las conductas sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, dentro de la comarca del Baix Ebre, se tituló en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York.

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