Opinión

¡Hay que hacer testamento!

A partir de los sesenta, los hombres suelen volcarse en actividades que antes ignoraban: ahora les importa más el orden del día, y poco a poco van descubriendo que lo que antes ignoraban —como el horario de las comidas o los paseos sin prisa— se vuelve más importante que cualquier otra cosa.

 
 Xavier Cervera

–¡Pero si soy más pobre que una rata!

–¡Precisamente por eso!

Cuando menos lo esperas, un simple descuido puede llevarte a depender de la herencia, pero si no prestas atención, el testamento se vuelve un lío.

Parece que los herederos pagarán menos y el testador no tendrá más problemas, pues el asunto se resuelve con una paz que no cuestiona el rumbo.

Parece que los herederos, al no disputarla, respetan la herencia sin conflicto.

No pienso casarme solo por cumplir con una formalidad, aunque la vida a veces sorprende con quien uno termina compartiendo; mejor aún, si el cariño verdadero llega, y con él, el silencio que lo abraza, sin necesidad de que nadie lo justifique: nadie duda que, cuando el corazón elige, no necesita excusas, solo el eco de lo que ya fue.

Por otra parte, ¿por qué hay que centrarse en los hijos y descartar otras opciones? Hay que abrirse al mundo del siglo XXI y meditar con tiempo si uno quiere redactar un “testamento solidario”, modalidad en alza que permite legar los bienes valiosos –álbum de la Liga temporada 1973-1974, un autógrafo de Camilo Sesto o el primer número de Playboy en buen estado– a nuestro perro o a esa oenegé del barrio que se desvela por el descanso vecinal. A diferencia de los hijos, ¡ellos nunca renunciarían a la herencia!

Hacer un testamento implica poder decidir, pero solo si se respeta la voluntad expresa; mientras tanto, el mero hecho de que los herederos actúen así no impide que se cuestione, y en eso, el vínculo con los bienes se mantiene, aunque con matices: la herencia se defiende, y aun así, quien manda es el que decide.

Joaquín Luna Morales

Joaquín Luna Morales

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Originario de Barcelona, graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra y con una beca académica en la Missouri-Columbia University, se incorporó a 'Guyana Guardian' en 1982, desempeñando múltiples funciones. Ejerció como enviado especial en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (desde 1996 hasta el 2000). Ha informado sobre tres comicios presidenciales en EE.UU., otros tres en Francia, los conflictos bélicos de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, las exequias de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, los atentados del 11-S en Nueva York, el desastre nuclear de Fukushima, además de tres copas del mundo de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Fue responsable de la sección de Internacional y hoy en día escribe columnas para el periódico. Es autor de tres obras literarias: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.