Se multiplican las cartas denunciando los abusos en los incrementos de la cuota de renovación del seguro médico privado, especialmente cuando el asegurado comete el imperdonable error de cumplir años. Los aumentos, absolutamente desproporcionados, están logrando un objetivo muy claro: expulsar a muchos veteranos del sistema privado, obligándonos a renunciar a una cobertura que hemos pagado religiosamente durante décadas. Y no pasa nada. Ni la ley ni los gobiernos parecen tener nada que decir al respecto. Tampoco se considera aplicar alguna lógica fiscal, como reducir el IRPF a quienes seguimos asumiendo (por ahora) este coste privado, aliviando así la carga del sistema público. Cuando uno entra en la tercera edad, ingenuamente cree haberse ganado el derecho a cuidar de su salud lo mejor posible. Error. Lo que en realidad toca es aceptar el castigo económico en silencio, pagar o marcharse, y procurar no molestar demasiado.
Luis Horacio Sáenz
Sant Cugat del Vallès