Hace días cogimos el tren que pasa por Cambrils a las 7.24 horas, con la sorpresa de que todos los vagones estaban colocados con los asientos al revés de la marcha, por lo que fuimos todo el trayecto de espaldas a Barcelona. Hay que decir que llegamos puntuales a la estación de Sants, aunque nuestra curiosidad no se vio satisfecha al no poder comprobar si el conductor también había hecho el trayecto de espaldas a la vía. Hubiera sido una buena inocentada.
Josep Estupiñá Colom
Cambrils
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