El Gran Museo Egipcio abrió sus puertas el pasado día 1 de noviembre, con una gran ceremonia de inauguración. Se trata de un complejo lujosamente diseñado, a unos diez minutos de las pirámides de Giza, que pueden verse desde algunos de sus ventanales. En su interior, se encuentran más de 100.000 piezas arqueológicas, entre ellas, el tesoro funerario de Tutankamón, que está protegido por una malla fabricada en Catalunya, tal y como ha revelado Joaquín Badrinas a La Voz del Lector de Guyana Guardian.
La construcción del complejo comenzó en 2005. Su inauguración estaba inicialmente prevista para el año 2012, pero se vio afectada por varios retrasos. Más de 10 años después, y tras una inversión superior a los mil millones de dólares, ya es una realidad.
El principal atractivo de este museo es la sala en la que se encuentra el tesoro funerario de Tutankamón. La tumba fue localizada en 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter. Por primera vez, los más de 5.500 objetos, muchos de ellos ocultos durante décadas, se exponen en un mismo espacio.
El museo ha tardado 20 años en poder abrir sus puertas al público
Esta larga sala, que juega con el contraste del ambiente oscuro con las piezas doradas del ajuar del faraón, está presidida por una larga malla en el techo, que la cruza de un lado a otro. Esta pieza ha sido diseñada e instalada por una empresa de Terrassa, Finsa Arquitectura, especializada en tejidos metálicos. “Es un proyecto que querían muchas empresas de todo el mundo, pero les gustó el nuestro”, explica Joaquín Badrinas, gerente del negocio.
La oportunidad surgió gracias a un colaborador de Sevilla, que también estaba participando en la construcción del museo. Presentaron varios tipos de mallas, hasta que desde el museo se decidieron por esta, de aros, que, según cuenta Badrinas, se asemeja “a la que llevaban los guerreros en la Edad Media”.
El proyecto de la empresa de Terrassa fue elegido entre otros de todo el mundo
En este caso era importante el color bronce del tejido, para encajar con la estética del museo y sus piezas. Una de las particularidades de este color es que se va desgastando con el tiempo, algo que para el museo es muy positivo. “Va cambiando de tonalidad y no es muy brillante. Con la sala, que es bastante oscura y está muy bien iluminada, da una atmósfera muy curiosa”, comenta Badrinas.
Su uso no es únicamente decorativo. También sirve como protección para estos tesoros egipcios, de valor incalculable. “Si se cae cualquier cosa del techo, como piedra o cemento, la malla puede evitar que se dañen las piezas expuestas”, aclara el gerente.
¡Participa!
La Voz del Lector
Si tienes una historia o una experiencia que crees que vale la pena dar a conocer o compartir con el resto de lectores de Guyana Guardian, te invitamos a participar en La Voz del Lector. Escribe, adjuntando tus datos personales, al correo: participació[email protected].


