El Patrón Interés en el siglo XXI

Lectores Expertos

El mundo vive una exuberancia monetaria y tipo de interés de referencia anormal que ha causado pérdidas

El 82% de las empresas que fracasan lo hacen por problemas de flujo de caja

Billetes de 50 euros.

Getty Images

* El autor forma parte de la comunidad de lectores de Guyana Guardian

En busca del ancla monetaria perdida

El mundo vive una exuberancia monetaria y un tipo de interés de referencia anormal. Como consecuencia de la abultada cantidad de dinero emitido, durante los tres últimos años, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo tuvieron importantes pérdidas. 

El Bank of England está en pérdidas desde julio de 2022. También desde 2022 el Reserve Bank of Australia está en pérdidas. ¿Cómo es esto posible? Más de 150 países tienen problemas de identidad monetaria. 

A finales de 2023, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo tuvieron que apoyar al Banco Central de Suecia para evitar el desplome de la corona sueca. Según mis últimos datos, estimo que Turquía ha perdido en los últimos 10 años más de 100.000 millones de dólares de reservas, que fueron utilizados para estabilizar el tipo de cambio de la lira. 

El sistema fiduciario se ha vuelto incomprensible para la mayoría de los economistas. Todo tiene un origen o razón de ser, pero el origen de estos fenómenos viola los más elementales principios de la equidad.

Debido al escenario monetario, todos los ciudadanos percibimos que hemos perdido poder adquisitivo y que, cada día, es más difícil sacar una familia adelante en cualquier país del mundo. ¿Es el sistema monetario el último responsable de este vodevil?

A lo largo de este artículo trataré de demostrar que, tal como hoy nos resulta difícil entender cómo Inglaterra pudo convertirse en la primera potencia mundial a finales del siglo XVIII, con más de 700 monopolios gestionando su economía (de alfileres, ladrillos, tabaco, algodón, etc.), será difícil para los economistas del siglo XXIV comprender cómo funciona nuestra economía. El sistema monetario tiene que sufrir una transformación proporcional a la que ha sufrido durante los últimos trescientos años, de lo contrario tendremos que enfrentarnos al caos.

El sistema monetario tiene que sufrir una transformación proporcional a la que ha sufrido durante los últimos 300 años

Para entender cómo debería funcionar el sistema monetario, que es el sistema operativo de la economía, el lector tiene que pensar que la economía es como nuestro cuerpo y, por tanto, que necesita una cantidad de energía monetaria proporcional a su nivel de actividad. 

A mayor actividad, mayor incremento de la energía monetaria y, si la velocidad económica se reduce, también debemos reducir la velocidad de emisión de dinero. Salvo un fatal desenlace, nuestro cuerpo, como la economía, nunca se detiene, pero baja el ritmo de actividad del día a la noche, a lo largo de la semana y del año. Si comemos más de la cuenta sufriremos inflación y, por el contrario, adelgazaremos o deflactaremos. Por eso es vital conocer bien nuestro nivel de actividad. Pero ¿cómo y quién determina esto en la economía actual?

Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt (Alemania).

Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt (Alemania).

Sebastian Gollnow/Dpa / Europa Press

Durante quinientos años el hombre ha intentado intensamente diseñar un sistema de emisión monetaria impecable que determine la cantidad óptima de dinero en circulación, pero no lo ha logrado. Un sistema monetario es óptimo cuando es neutral, capilar y secuencial, con reserva de valor (respaldo) y conforme a la demanda del mercado.

Un sistema monetario es óptimo cuando es neutral, capilar y secuencial, con reserva de valor (respaldo) y conforme a la demanda

Existen diferentes propuestas monetarias de carácter fiduciario que tratan de solidificar el edificio fiduciario, como la Modern Monetary Theory (MMT), sin percibir que, por sus principios informadores, cualquier parche que pongamos en el edificio fiduciario será insuficiente para atender con eficiencia y eficacia, las necesidades de la, cada día más compleja, actividad económica.

La única teoría monetaria, no fiduciaria, que cumple todos los requisitos citados es el Patrón Interés. Gracias a este sistema de emisión, en un futuro, el hombre podrá inyectar dinero según las necesidades del mercado para que las cuatro variables fundamentales de la economía (4VF) evolucionen proporcionalmente; porque la economía más sana no es la que más crece sino la que mejor armoniza el crecimiento de sus cuatro variables fundamentales, que son los bienes de capital, los bienes públicos, la masa monetaria y los recursos humanos.

Analizaré resumidamente los fundamentos de esta teoría, así como la forma de distribución del nuevo dinero y los datos empíricos que la respaldan.

Muchos economistas siguen pensando que el hombre no puede saber la cantidad de dinero que necesita la economía. Ése es precisamente su talón de Aquiles y la columna vertebral a partir de la cual desarrollan toda su frustrada línea de pensamiento monetario-económico. Por eso muchos economistas adoran a Keynes, al Patrón Oro y, los más escépticos y pueriles, la libre emisión de dinero (que no tiene nada que ver con la competencia de monedas).

En el futuro, gracias al Patrón interés, las depresiones económicas desaparecerán, dejaremos de forzar el ciclo tecnológico, la tasa de natalidad dejará de caer y se desvanecerá el mayor motor de diferencias sociales en la historia de la humanidad: la emisión alocada de dinero.

Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Pasamos más de veinte siglos de infancia monetaria, con diferentes patrones metálicos, como el Patrón Oro o el Patrón Bimetálico. En todos los países industrializados, durante los siglos XVIII y XIX, se observaron corridas bancarias secuenciales aproximadamente cada diez años, precedidas de un proceso deflacionario sostenido. Cuando estos fenómenos se producían, la gran mayoría de los ahorradores lo perdían todo.

Las conclusiones obtenidas del uso de estas primitivas herramientas monetarias y las necesidades del mercado nos hicieron evolucionar hacia el sistema fiduciario actual. Este paso se dio de manera intuitiva, ya que no teníamos una teoría monetaria que, ex ante, nos dijera la cantidad exacta de dinero que debíamos imprimir. La decisión que debíamos tomar tampoco estaba respaldada por evidencia empírica. La Teoría General de Keynes promovió el salto al vacío, que se produjo de manera definitiva y oficial en 1971.

Ingenuamente pensábamos que la economía funcionaría mejor limitando o anclando la emisión de dinero a ciertos índices. Todos los economistas pensaban que, si el Banco Central observaba la evolución de la inflación y los agregados monetarios, operando ex post, se podrían adoptar contramedidas o medidas correctivas para estabilizar los precios y permitir así el correcto funcionamiento del mercado industrial.

Después de la Segunda Guerra Mundial, una abrumadora mayoría de economistas en todo el mundo estaban convencidos de que el Banco Central y el Gobierno, utilizando el tipo de interés de descuento, el coeficiente de reserva fraccionaria bancaria, las compras de activos, medidas fiscales, etc., podrían lograr mantener la inflación bajo control y el valor de la moneda ciertamente estable.

Pero la historia nos ha enseñado que los políticos a menudo utilizan al Banco Central y a los sustitutos monetarios para beneficiar sus intereses políticos o, peor aún, sus intereses personales; en segundo lugar, también hemos aprendido que el índice de inflación no es una herramienta confiable, ya que sus efectos se observan con un retraso de 18 a 24 meses. El PIB tampoco es fiable, dado que una economía puede estar creciendo animosamente, pero gestando una burbuja gigantesca.

El PIB tampoco es fiable, dado que una economía puede estar creciendo animosamente, pero gestando una burbuja

Bien entrado el siglo XXI, nos hemos dado cuenta de que el salto al vacío que dimos crea una sensación de aparente bienestar y evita las crisis bancarias cada diez años, pero, por el contrario, provoca crisis mundiales masivas cada veinte o treinta años. También nos damos cuenta tardíamente de que el sistema fiduciario conduce al mercado hacia la concentración empresarial (oligopolios), fuerza el ciclo tecnológico (lucha hombre-máquina), provoca desempleo forzado, amplía anormalmente las diferencias sociales, favorece una caída anormal de la natalidad, etc.

Todos los economistas observan con asombro cómo los ciclos económicos se suceden y que no hay posibilidad de que, en un momento dado, perdamos el control de la inflación o de que sea inevitable una crisis que desencadene un ajuste severo de la economía.

Sede del Banco de Inglaterra y su estación, en Londres

Sede del Banco de Inglaterra y su estación, en Londres.

Kin Cheung / AP Photo

Hay algo en el sistema fiduciario que hace ruido, que no funciona bien, pero no sabemos recetar con precisión el problema. Nunca en la historia de la humanidad ha habido más economistas, más datos estadísticos y más medios disponibles en juego que en los últimos 50 años, pero no damos con la tecla. En verdad, hemos avanzado muy poco en teoría monetaria. Las medidas que hemos ido adoptando en los últimos cincuenta años no son más que parches monetarios y bancarios, como las reformas bancarias de Basilea.

La eterna pregunta: ¿Cuál es la cantidad exacta de dinero?

Entonces, ¿cómo saber la cantidad exacta de dinero que hay que inyectar en el mercado? ¿Cómo superar la pubertad monetaria fiduciaria? ¿Qué ancla monetaria debemos utilizar? Desde hace quinientos años el hombre ha tratado intensamente de diseñar un sistema monetario que suministre dinero al mercado según sus necesidades, para mantener el poder adquisitivo del dinero, es decir, para que la unidad monetaria de cuenta sea estable.

Los economistas eran y son conscientes de que conociendo la cantidad exacta de nuevo dinero a emitir se evitarían grandes crisis económicas. Pero la frustración de conocer el ansiado dato se transmitió de generación en generación, de crisis en crisis, porque la masa monetaria óptima no depende sólo de la cantidad de dinero en circulación sino también de la velocidad con que se mueve, del volumen de productos disponibles en el mercado, de la población involucrada, de las inversiones de capital y de bienes públicos, etc. La utilidad de la Teoría Cuantitativa del Dinero es la prueba de cargo de la frustración.

Ante tanta impotencia, muchos economistas mitifican inocentemente la infancia monetaria, ensalzando las bondades del patrón oro y arrinconando sus grandes defectos. Otros economistas, aún más peligrosos e inconscientes, adoran la libre emisión de dinero (que engloba a la banca libre), ignorando la historia de Estados Unidos y Europa. Murray Rothbard, en su libro The Myth of Free Banking in Scotland, aporta una serie de argumentos que desmitifican este sistema de emisión, motivo por el cual surgen los bancos centrales privados, que luego serán nacionalizados en casi todos los países.

Muchos de estos inconscientes economistas olvidan también que, en Estados Unidos, a mediados del siglo XIX, el período conocido como la Banca Libre Americana degeneró en tal caos monetario que ralentizó el tráfico comercial. La existencia de más de 8.000 tipos distintos de billetes (denominados en dólares) emitidos por bancos privados, compañías de seguros, ferrocarriles, etc. Cada uno con sus propios criterios de depósitos y sistemas de respaldo,

Billetes de cien dólares

Billetes de cien dólares

Mark Wilson / Getty

generó tal ruido y confusión monetaria que frenó la buena marcha de la actividad económica, todo ello a pesar de estar referenciados en dólares y ser considerados monedas de curso legal. Hasta los barberos y taberneros competían con los bancos en la emisión de billetes. Casi todos los ciudadanos consideraban la emisión de dinero como un derecho constitucional.

Sistema monetario de emisión ideal

La doctrina y la historia nos muestran que un sistema monetario de emisión justo, que el sistema óptimo, debería reunir las siguientes características de emisión o, dicho de otra forma, debería emitir dinero:

  • 1) De forma capilar, para que el dinero llegue lo antes posible a la economía real y evitar la distorsión de precios relativos. El actual tamiz purificador de la banca comercial debe atemperarse y rediseñarse. La colaboración bancaria en la emisión de dinero (expansión secundaria) es contraproducente tal como hoy funciona.

  • 2) El dinero debe emitirse secuencialmente, para evitar procesos de estrés monetario. El Patrón Oro era un sistema cuyo abastecimiento dependía de los caprichos de la naturaleza y del comercio, creando absurdamente momentos de escasez o abundancia (Mecanismo de Flujo Precio-Especie de Hume).

  • 3) También el dinero debe emitirse con reserva de valor. El dinero se utiliza, en esencia, para el intercambio de trabajo; por lo tanto, debe representar un valor previo y efectivo. La escuela austríaca de economía tiene miedo de utilizar la palabra “trabajo” para usarla en el terreno económico, porque la consideran un término cercano a las ideas socialistas, enemigo del subjetivismo. Pero es evidente que el fin último del dinero es el intercambio de trabajo.

  • 4) De manera neutral. El dinero debe ser el árbitro neutral del mercado, es decir, que no pueda ser manipulado política ni financieramente. Por tanto, un sistema monetario justo debe respetar las necesidades monetarias del mercado, es decir, suministrar únicamente la cantidad que el propio mercado demanda o necesita. Los Bancos Centrales son los culpables del panorama actual. En 1962, Milton Freedman criticó la independencia del Banco Central, abriendo un debate que ahora nos disponemos a cerrar con el Patrón Interés. Como bien dijo Freedman el Banco Central debe operar con normas de emisión predeterminadas.

  • 5) Por último, un buen sistema monetario debe sincronizar las cuatro variables fundamentales (4VF), con el fin de que la economía crezca ordenadamente. Casos evidentes que corroboran esta teoría fueron el crecimiento desincronizado español a principios de siglo y el de China hoy, que pasará los próximos 10 años en reestructuración por un crecimiento económico desproporcionado de sus variables. Hoy India, México o Vietnam son industrialmente más competitivos y comercialmente más transparentes que China.

La lógica del Patrón Interés

Llegados a este punto muerto, a este callejón monetario, donde se encuentra la teoría monetaria mundial desde hace quinientos años, donde ninguna Escuela Económica y ningún economista ha sido capaz de articular una teoría monetaria sólida,… desesperados…., sólo podemos preguntarnos: dado que el dinero es un producto más del mercado, ¿cómo hacen los demás sectores para determinar la cantidad de productos a ofrecer? Veamos.

Ninguna autoridad consideró jamás la creación del Banco Central Europeo de Tomates, planificar la cantidad de tomates con los que los europeos tengan que vivir y mucho menos fijar un precio de referencia para los tomates que condicione todos los precios del mercado. Sin embargo, esto es exactamente lo que sucede con el dinero. De locos, ¿no?

Entonces, ¿cuál es la fórmula mágica, cuál es el algoritmo y cuál es el sistema computacional que utiliza la industria alimentaria para determinar la cantidad de tomates que debe producir? Pues intentarán producir una cantidad similar a la que vendieron en la última cosecha. Si logran este objetivo, el precio de los tomates se mantendrá estable. En definitiva, los agricultores utilizan una vieja regla de oro económica: el consumo pasado determina la producción futura.

Los agricultores utilizan una vieja regla de oro económica: el consumo pasado determina la producción futura

Pero ¿cómo podemos saber la cantidad de capital consumido por el mercado? Sencillo. Así como el tomate es el fruto de la tomatera, los intereses generados por el mercado (ΣI) son el fruto del capital, del dinero en circulación. Por lo tanto, si cultivamos tomates o imprimimos dinero en función de la cantidad de tomates consumidas o del capital consumido (ΣI), el precio de los tomates será estable y también lo será el precio del dinero (tasa de interés). La cantidad de interés generado por el mercado (ΣI) es precisamente la cantidad de dinero nuevo que tenemos que imprimir, para que la política monetaria sea neutral en el ámbito del mercado.

En base a esta lógica, el Patrón Interés fue capaz de definir el Principio de Crecimiento Progresivo de la Masa Monetaria, el cual nos dice que:

«Cualquier sistema monetario, cualquiera que seleccionemos, pasado o futuro, requiere un crecimiento continuo de la oferta monetaria en una cantidad igual al interés agregado (ΣI) creado por el capital prestado (financiero e industrial) durante el período anterior.»  (Pedro Gómez Martín-Romo, La riqueza de las naciones en el siglo XXI (Almería: Editorial Círculo Rojo, 2019), p.92

Fachada sur de la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt, Alemania

Fachada sur de la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt, Alemania

Reuters

Las cuatro variables fundamentales (4VF)

Vista desde otro punto de vista, básicamente esta teoría plantea que, si la población o su poder adquisitivo aumenta, los bienes públicos, los bienes de producción privados (bienes de capital) y la masa monetaria en circulación tienen que aumentar en proporciones similares. Y la fuerza motriz natural y principal que debería indicarnos cuántos bienes y servicios necesitamos es la población a través del mercado.

No tendría sentido que si la población aumenta no se construyeran más plantas de tratamiento de aguas residuales, más carreteras o más aeropuertos; y viceversa, sería absurdo construir más aeropuertos, más plantas de tratamiento de aguas residuales o más carreteras si la población se mantuviera igual.

Las cuatro variables fundamentales (4VF).

Las cuatro variables fundamentales (4VF).

Pedro Gómez Martín-Romo

Con los bienes de producción privada ocurre lo mismo; es absurdo que si la población aumenta (o su poder adquisitivo) no aumentemos la producción industrial y de servicios; y viceversa es igualmente un despropósito.

Algo similar ocurre con la masa monetaria. Si la oferta monetaria, si la energía monetaria, no crece en la misma proporción, habrá menos dinero para más gente, para más actividad y, por tanto, los precios sufrirán una compresión o reducción. Y a este fenómeno económico lo llamamos deflación. Si la cantidad de dinero crece por encima de lo que la sociedad necesita, se produce justo el efecto contrario: inflación.

Y el único instrumento que puede coordinar correctamente estos crecimientos es el tipo de interés. Y ahora que sabemos la cantidad de dinero que necesita el mercado, ¿cómo distribuir el nuevo dinero?

Para lograr los cinco objetivos de emisión monetaria anteriormente descritos, según el Patrón Interés, el nuevo dinero emitido por el Banco Central se distribuirá de la siguiente manera.

  • Mensualmente, el Banco Central emitirá dinero en una cantidad idéntica al agregado de intereses (ΣI) generado por todo el sistema industrial y financiero.

  • El nuevo dinero se distribuirá entre las administraciones públicas en función de su nivel de actividad, para el pago de inversiones públicas (puertos, carreteras, hospitales, etc.): capilaridad.

  • El dinero entrará en cuentas bancarias de empresas privadas y, los bancos, negociando con empresas, utilizarán ese dinero para conceder nuevos préstamos.

  • Los nuevos préstamos y créditos generarán intereses y el agregado de intereses (ΣI) provocará la emisión de nuevo dinero el mes siguiente, reiniciando el ciclo monetario.

Estamos ante un proceso monetario circular, como lo demuestra la siguiente imagen:

Proceso monetario circular.

Proceso monetario circular.

Pedro Gómez Martín-Romo

Con este sencillo mecanismo circular, el Patrón Interés logra varios objetivos. En primer lugar, que el mercado industrial y financiero estén coordinados por el tipo de interés de manera natural. En segundo lugar, que las cuatro variables fundamentales (4VF) evolucionen proporcionalmente. De esta manera, el ahorro y la inversión tendrán siempre el mismo signo, y un rango vectorial similar.

El tipo de interés se convierte así en el director y motor del sistema financiero e industrial, derrocando a los cuatro fallidos directores actuales, que son: el Gobierno, con la deuda pública; el Banco Central, al emitir dinero; los empresarios a través de sustitutos monetarios: pagarés, letras de cambio, etc.; y los bancos privados utilizan el sistema de reserva fraccionaria.

Verificación empírica del Principio

Según esta teoría monetaria, en una economía sana el agregado de intereses (ΣI) debería ser igual a la inversión pública, ya que el nuevo dinero se utilizará para pagar bienes públicos construidos por empresas privadas. De esta manera, el dinero siempre representará trabajo previo y efectivo (bien público). Pero ¿es observable este fenómeno monetario en la realidad?

En España, esta teoría se confirma si observamos la evolución de los datos sobre inversión pública y el agregado neto de intereses generados en el sistema financiero han sido:

Evolución de los datos sobre inversión pública y el agregado neto de intereses generados en el sistema financiero en España.

Evolución de los datos sobre inversión pública y el agregado neto de intereses generados en el sistema financiero en España.

Pedro Gómez Martín-Romo

Pero en el futuro, estas cifras no serán similares, sino iguales, dado que ambas columnas estarán ubicadas en el activo y el pasivo del futuro Balance Nacional de Oferta Monetaria.

Balance Nacional de Oferta Monetaria.

Balance Nacional de Oferta Monetaria.

Pedro Gómez Martín-Romo

Consecuencias que tendrá el Principio

El Principio de Crecimiento Progresivo de la Masa Monetaria es el ancla monetaria que limitaría el desenfreno de los diferentes actores monetarios, para que el valor del dinero sea estable. Con el Patrón Interés se puede, de un solo golpe, eliminar la dominancia monetaria que ejerce el Banco Central en el mercado al emitir dinero fiduciario. El Principio de Crecimiento Progresivo de la Masa Monetaria es el ancla monetaria perdida. 

También gracias al Patrón Interés, se acabará la dominancia fiscal que se ejerce a través de la deuda pública, salvo situaciones extremas (guerra, pandemias o desastres naturales). Toda la inversión pública será monetizada hasta el límite fijado por el Principio. 

El déficit primario deberá ser cero. Por último, el Patrón Interés acabará con la dominancia bancaria, pues se prohibirá el uso de los depósitos bancarios más allá del vencimiento del contrato del depositante (Reserva Fraccionaria Bancaria). El sistema fiduciario es inestable porque estas fuerzas nucleares actúan alocadamente.

Aunque el lector no lo perciba, desde un punto de vista doctrinal, acaba de asistir a dos acontecimientos cruciales en la historia de la economía. En primer lugar, el tipo de interés está dando un formidable golpe de Estado para derrocar a los fracasados coordinadores de las cuatro variables fundamentales, coronándose como único director de la orquesta monetaria. 

El tipo de interés es la única herramienta fiable que nos da un valor preciso y real del nuevo dinero que necesita una zona económica para mantener el poder adquisitivo del dinero. 

En el futuro, el Banco Central se limitará a emitir dinero en función del agregado de intereses (ΣI) del periodo precedente y no intervendrá, directa o indirectamente, en la formación del tipo de interés. Asimismo, el lector ha asistido al desvelamiento de uno de los mayores enigmas de la economía durante los últimos quinientos años: determinar la cantidad matemática de nuevo dinero que necesita el mercado.

Cómo funcionará el sistema monetario en el siglo XXII

Antes de dos siglos el sistema monetario funcionará de la siguiente manera:

  • 1) En base al Principio de Crecimiento Progresivo de la Masa Monetaria, el Banco Central tendrá establecida las reglas de emisión para que, automáticamente y de forma matemática, emita la cantidad exacta de dinero que necesita el mercado. Será una norma constitucional, cuya violación será penal y severamente castigada.

  • 2) En el futuro, las administraciones públicas no podrán emitir deuda pública, ya que el Banco Central les entregará, mes a mes, el dinero que, en pura lógica económica y racionalidad matemática, el mercado necesita, por lo que será difícil ejecutar obras derrochadoras y megalómanas. Recordar al lector que, en España, durante la euforia de la burbuja a principios de siglo, los políticos construyeron dos aeropuertos, en Ciudad Real y en la provincia de Castellón, que estuvieron cerrados durante años porque no eran rentables debido al bajo tráfico aéreo en la zona. Todos los servicios públicos serán cubiertos mediante tasas. Cuando no sea posible aplicar una tasa a un servicio público, por ejemplo, el gasto de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, su costo se cubrirá mediante impuestos. Pero los impuestos deben ser una excepción al sistema y no la regla general. En circunstancias extraordinarias, el Parlamento autorizará emisiones ad hoc de dinero para atender guerras, pandemias o desastres naturales.

  • 3) Por otra parte, los bancos perderán el privilegio de la Reserva Fraccionaria Bancaria (dinero escritural), ya que este privilegio incentiva los ciclos económicos y debilita la estructura del balance de cualquier entidad bancaria: fondo de maniobra negativo. En otras palabras, los bancos no podrán utilizar los depósitos de clientes y los obtenidos en el mercado interbancario, más allá del día del vencimiento del contrato.

  • 4) Todos los pagos entre empresas industriales y comerciales se realizarán en efectivo. De la misma manera que pagamos en efectivo cuando vamos a comprar una barra de pan o cuando vamos a tomar una cerveza, las operaciones entre empresarios industriales o comerciales se realizarán en efectivo. Si una empresa desea vender sus productos a plazos, tendrá que constituir una sociedad financiera que se regirá por criterios muy similares al de las entidades de depósito (bancos). La sociedad financiera dará un crédito al cliente, que se utilizará para pagar la factura de la empresa comercial o industrial del grupo. Por lo tanto, la actividad industrial y comercial estará perfectamente separada de la actividad financiera. Con esta medida, lograremos:

- La prohibición de los sustitutos monetarios, que históricamente han distorsionado el bloque monetario en circulación. Para que el Patrón interés realice su trabajo, no podemos permitir que se utilicen puertas traseras que puedan burlar todo el mecanismo de coordinación monetaria. Si una empresa privada desea realizar una gran emisión a largo plazo de bonos, pagarés, etc., deberá solicitar una autorización especial al Banco Central. Si el monto es pequeño, sólo tendrá que notificar sus condiciones de impresión y emisión de títulos a largo plazo (ver más comentarios en el libro). Las emisiones a corto plazo (menos de un año) no estarán permitidas. Si una empresa tiene problemas de tesorería a corto plazo y no es capaz de lanzar una emisión de títulos a largo plazo que reestructure su deuda, es mejor que acuda al Concurso de Acreedores, antes que seguir engañando al mercado.

- Esta medida favorecerá el comercio y aumentará el PIB por la certidumbre de las operaciones. Esto es así porque, a medida que el capitalismo madura y aparecen nuevas actividades económicas, el peso de los servicios en la actividad industrial y agrícola es cada vez mayor; es decir, el valor añadido que, año tras año, el hombre añade a los productos de la tierra es mayor. Las empresas de servicios (PYMES), al cobrar sus facturas en efectivo, podrán alcanzar la velocidad de crucero con mayor rapidez y robustez que con el modelo actual.

- Al separar la actividad industrial y financiera de las empresas, conseguiremos que todas las empresas presenten una mayor solidez y claridad en sus estados financieros. Más del 80% de las empresas europeas no superan los dos años de vida por problemas financieros. La economía será más robusta.

El Patrón interés eliminará dos grandes virus que han plagado la sociedad desde que tenemos registros sólidos, desde la Grecia clásica. Así, finalmente erradicaremos el virus de los ciclos económicos. En el futuro habrá fluctuaciones económicas, pero las depresiones económicas desaparecerán. Finalmente destruiremos el motor más grande de diferencias sociales de la historia y del envejecimiento poblacional: la impresión alocada de dinero.

El Patrón interés será la herramienta que los economistas utilizarán en unos años para emitir dinero, por ser una solución no manipulable, robusta, lógica y sin fisuras debido a la simplicidad que la define. Recordemos lo que decía Leonardo Da Vinci sobre la simplicidad de las soluciones: “La simplicidad es absoluta sofisticación”.

Es posible una economía más seria, con depósito de valor.

* Pedro Gómez Martin-Romo es profesor. Máster en Asesoría Financiera y Seguros. Universitat Politècnica de València

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