Alemania quiere restañar una herida que ve a medio cicatrizar. Su presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, visitará el 28 de noviembre la ciudad vasca de Gernika, arrasada en 1937 por la aviación nazi en un brutal bombardeo al servicio de Franco durante la Guerra Civil. Será la primera vez que un jefe de Estado de Alemania acuda a Gernika, si bien en 1997 el entonces presidente, Roman Herzog, envió una carta pidiendo perdón que fue leída por su embajador en los actos conmemorativos del sexagésimo aniversario.
El bombardeo de Gernika, uno de los primeros ataques aéreos indiscriminados contra población civil, supuso el tránsito hacia el concepto de guerra total, y horrorizó a la opinión pública internacional. En el ataque participó también la aviación italiana fascista. El cuadro homónimo pintado por Picasso para el pabellón español en la exposición internacional de París de ese año es símbolo universal de la barbarie bélica.
En 1997 hubo una petición de disculpas a Gernika por carta del entonces presidente federal alemán, Roman Herzog
El acto de homenaje a las víctimas y de reconciliación histórica que protagonizará Steinmeier se inscribe en su visita de Estado a España de los días 26 al 28, que incluye actos en Madrid y Bilbao. La Oficina de la Presidencia Federal especifica que en Gernika el presidente “conmemorará la historia compartida y el papel de Alemania en la Guerra Civil española” y que la visita de Estado en conjunto, por invitación del rey Felipe VI, “pretende reconocer y fortalecer las estrechas relaciones bilaterales entre Alemania y España, así como la cooperación basada en la confianza en el seno de la UE”.
El 26 de abril de 1937 la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana –unidades que Hitler y Mussolini proporcionaron al ejército franquista sublevado contra la República– lanzaron entre 31 y 41 toneladas de explosivos sobre Gernika. En la ciudad vizcaína de 7.000 habitantes había más gente por ser lunes, día de mercado.
Frank-Walter Steinmeier, flanqueado por su homólogo italiano, Sergio Mattarella, y por el canciller Merz, el 16 de noviembre en Berlín en el memorial a las víctimas de la guerra y la dictadura
El bombardeo duró más de tres horas, en oleadas sucesivas, mientras los cazas ametrallaban a quienes intentaban escapar, y quienes podían se guarecían en refugios, alertados por las sirenas. Las bombas incendiarias desataron un incendio que arrasó el centro y que tardó días en extinguirse. Se estima que murieron 1.654 personas y que el 85,2% de los edificios quedaron destruidos. Las tropas rebeldes ocuparon la villa tres días después y comenzó la operación de bulo franquista de intentar atribuir la masacre y la destrucción a los republicanos.
“Llevamos décadas los historiadores, no solo españoles sino también del extranjero, sacando las mentiras del franquismo respecto a Gernika; y el bombardeo aparece desde hace mucho tiempo en los libros de texto de secundaria en España, no es una historia olvidada”, sostuvo el historiador Julián Casanova, autor de una biografía de Franco (ed. Crítica), en una reciente charla en el instituto Cervantes de Berlín con el historiador alemán Wolfgang Benz, experto en nazismo. “En términos de símbolos, me parece muy bien el gesto del presidente de la República alemana”, señaló.
Por invitación de Felipe VI
El presidente Steinmeier viaja a España en visita de Estado del 26 al 28 de noviembre, con etapas en Madrid, Bilbao y Gernika
El pasado viernes 21 de noviembre, el lehendakari Imanol Pradales dijo en el Parlamento vasco que aunque “el actual Estado español no tiene nada que ver” con el franquismo también debería tener un gesto con Gernika. “No reclamamos al Estado español ni más ni menos que lo que hará el presidente de Alemania”, afirmó Pradales.
En 1997, la carta de petición de perdón del presidente Herzog se materializó al percatarse Alemania de que su donación financiera en 1996 para construir un polideportivo en Gernika era un resarcimiento económico que no bastaba como reparación histórica. “Deseo afrontar el pasado y reconocer expresamente la culpable implicación de los aviadores alemanes”, escribió Herzog en el mensaje. “Lamento profundamente la pérdida de los muertos y los heridos. A vosotros, que aún lleváis las heridas del pasado, os tiendo la mano con un ruego de reconciliación”.
