¿Tripartito? ¿Qué tripartito?

Opinión

Las Claves

  • La alianza entre PSC, ERC y Comuns opera estratégicamente aunque no exista todavía un pacto de gobierno formal en la Generalitat.
  • El encuentro entre Pedro Sánchez y Ori

Gran parte de la juventud que hoy puede votar aún no había venido al mundo cuando se fraguaron las alianzas iniciales de tres bandas entre PSC-ERC-ICV en los ayuntamientos y posteriormente en la Generalitat. Si les consultáramos actualmente sobre este modelo de gestión, es probable que su reacción fuera: “¿Tripartito? ¿Qué tripartito?”. Estas mismas dudas podrían ser planteadas por representantes del PSC, ERC y Comuns, fingiendo ignorar el vínculo que vuelve a conectarlos. O bien, de forma más honesta, alguno de sus miembros, al ser cuestionado por dicha estructura, respondería exigiendo detalles sobre si se trata de una coalición gubernamental tradicional o de un entendimiento distinto por el momento, tal como el que mantienen desde el nombramiento de Salvador Illa como president.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mantuvo un encuentro con el líder de ERC, Oriol Junqueras, el pasado jueves en el Palacio de la Moncloa.

Dani Duch / Propias

De cualquier modo, existen jornadas que contribuyen más a regularizar un vínculo político que periodos prolongados de mutismos premeditados. Y los actuales resultan una muestra de esto. La distensión final entre ERC y los socialistas constituye ya una realidad evidente para cualquiera. No se debe a que no existiera previamente, sino a que hasta el momento resultaba oportuno ocultarlo. Mediante la representación del respaldo republicano a la iniciativa de nuevo financiamiento de Pedro Sánchez, tanto en la Moncloa como en la Generalitat verificaron que era posible continuar con calma en relación al soporte de Esquerra. Un tanto más. Superior al de ayer, aunque inferior al de mañana. De hecho, ayer se repetía el patrón con la imagen de Illa-Puente con motivo de la transferencia administrativa de unas Rodalies donde Renfe mantendrá el control, aunque supuestamente desde este lugar. Será necesario comprobar la magnitud de todo esto, y ojalá coincida con lo anunciado y beneficie a la población, pero por ahora la instantánea y sus consecuencias políticas ya son palpables. El postprocés lleva tiempo asentado en diversas oficinas. Actualmente comienza a mostrarse sin reparos ante cámaras y micrófonos.

La absoluta coincidencia entre ERC y los socialistas resulta ya manifiesta para la ciudadanía.

Previamente, Esquerra no se encontraba en posición de mostrar esta apariencia de estabilidad. Su convulso congreso de hace un año todavía repercute en una formación alejada de la calma que, al organizarse el Govern, no estaba preparada para incorporarse. Los comunes tampoco estaban listos. Su propia crisis de definición, en línea con la división del ámbito a la izquierda del PSOE, también dificultaba finalizar la estampa de un tripartito comme il faut . Por este motivo no se ha observado, hasta la fecha, una recreación oficial de aquellos ejecutivos de Maragall y Montilla. Sin embargo, que no exista una alianza formal no quiere decir que el tripartito no esté operativo. Hace ya bastante tiempo que actúa, y de manera efectiva, en la distribución de influencia y la planificación estratégica.

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Su examen determinante tendría que ser la cuestión económica, aunque cabe la posibilidad de que este ofrecimiento se haya vuelto, de manera principal o accesoria, en el gran acto para inaugurar un periodo de concordia casi absoluta. Por ahora, el modelo reciente asegura, como bastantes anteriores, erradicar la falta de fondos. Y mediante este compromiso, tal como Perséfone retornando del Hades, la primavera permite que los prados broten. El deshielo prosigue, aun cuando dé la sensación de encontrarnos en la mitad del invierno.

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