Javier Gil, investigador de economía política en el CSIC, sobre los jóvenes y el alquiler: “Tienen que dedicar el 92% de su sueldo”
Vivienda joven
La emancipación juvenil se hunde mientras los alquileres se disparan y los salarios no alcanzan ni para sobrevivir
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Según los datos del último Observatorio de Emancipación, un joven cobra de media 1.170 euros netos al mes y el alquiler medio asciende ya a 1.080 euros. Las cuentas no salen. Nunca lo han hecho, pero ahora menos que nunca, porque no es de recibo que “Tienen que dedicar el 92% de su sueldo”, tal y como afirma Javier Gil, investigador de economía política en el CSIC.
Una generación atrapada entre alquileres imposibles y sueldos estancados
La situación es tan insostenible que sólo el 15,2% de los jóvenes consigue emanciparse del hogar familiar. Es el dato más bajo en los últimos 18 años. Y eso que el desempleo juvenil ha bajado a mínimos desde 2007. Es decir, trabajan más, pero viven peor. “El salario ya no es suficiente”, advierte Gil. Y lo ilustra con otra cifra alarmante: el 74% de los jóvenes con empleo no puede irse de casa. Aunque consigan trabajo, no consiguen libertad.
Si alquilar es misión casi imposible, comprar ya parece ciencia ficción. Para hacerse con una vivienda, un joven necesitaría ahorrar el salario íntegro de 14 años. Sólo para la entrada, se calcula que haría falta reunir cuatro años de sueldo completo. Desde el Consejo de la Juventud de España (CJE) lo deja claro: el acceso a la vivienda es una carrera de obstáculos. “Casi un 20% de los jóvenes que trabajan está en riesgo de pobreza o exclusión social”, apunta el estudio. Y eso, sin contar a los que ni siquiera pueden plantearse salir de casa. Según sus datos, el 87% de quienes logran emanciparse, lo hacen compartiendo piso con tres o cuatro personas más. Y no por gusto.
Casi 4 de cada 10 jóvenes destinan más del 40% de su salario al alquiler. Uno de cada tres gana menos de 1.000 euros netos. Y la mitad de los arrendatarios ha tenido problemas con sus caseros, sobre todo por falta de mantenimiento. En esas condiciones, plantearse una hipoteca es directamente inalcanzable. El 80% compraría si pudiera, pero casi la mitad de los que han logrado hacerlo ha necesitado ayuda externa.
“La emancipación ya no está relacionada con el empleo ni con el esfuerzo, sino con la capacidad de recibir herencias o ayuda familiar”, lamenta Javier Gil. Lo que antes era una etapa natural del crecimiento personal ahora es un lujo reservado para pocos. Desde el CJE ponen en valor que: “Una democracia no puede ser sólo votar, también debe ser derechos y condiciones de vida digna”.

