A lo largo de la historia de la humanidad, el riesgo y el peligro ha sido una cuestión que ha ido cambiando. Existen tradiciones que han tenido que adaptarse para la actualidad, mientras que otras siguen existiendo, aunque causen algo de sorpresa. En Kirguistán, y otros países de Asia Central, uno de los deportes más conocidos es el 'kok-boru'. Aunque en Europa no suele ser conocido, lo cierto es que esconde mucha historia, y mucho peligro también.
La traducción literal de 'kok-boru' es 'lobo gris', y hace referencia a un acto tradicional, donde los lobos eran perseguidos y abatidos. En ese momento, estos animales atacaban al ganado, y se quedó esta expresión. Aún así, el deporte acabó formándose alrededor de la figura de una cabra. Y lo cruel está aquí, y es que se utiliza el cadáver de este animal como si de la pelota se tratase.
Es descrito como una mezcla de polo, rugby y fútbol, pero jugado a caballo
Rubén Holgado, que acumula más de 700.000 suscriptores en YouTube, se propuso el reto de llegar a practicar este deporte. Antes de ello, requiere entrenamiento, tal y como le explica su anfitrión. “Jugar sin experiencia es muy peligroso. Para conectar con el caballo no debes tener miedo. Él lo siente todo, y si no tienes miedo lo controlarás mejor”, comentaba Uluk, entrenador de este deporte.
Y las reglas para jugar al 'kok-boru' son realmente sencillas. Cuatro jinetes por equipo tienen que disputarse el control del cadáver de la cabra, y acabar depositando su cadáver en la meta contraria. Otro de las particularidades es que esta meta, que no deja de ser un hueco de cemento, es otro de los causantes de muchas lesiones. Y es que todo vale aquí, con mucho contacto entre todos los participantes.
No se trata de un deporta tan profesionalizado, y a menudo es concebido como algo más cultural. Es una forma de reunión, sin olvidar que muchos de ellos acaban lesionados o con golpes serios. Y sin dejar atrás tampoco la crueldad animal, algo que ha ido desapareciendo poco a poco. La cabra es escogida previamente, sacrificada bajo un ritual sin sufrimiento, y utilizada al final de los partidos como alimento para los jugadores.
Lo más importante de todo fue que, en 2017, la UNESCO decidió inscribir el 'kok-boru' dentro de la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En ello, se destaca su papel dentro de los pueblos nómadas de la zona, aunque no ha sido suficiente para que haya tenido que ser modificado.
Tal y como destaca el propio Uluk, entrenador de este deporte, “me he roto la pierna tres veces, pero ahora me encuentro bien y puedo jugar. Es como el póker, cuando empiezas no puedes parar”. Esta popularidad, acompañada de regulaciones, ha hecho que se haya extendido a países fuera de Asia.

