Rocío Ramos-Paúl, psicóloga: “Los niños acaban el día de Reyes y ni se acuerdan de los paquetes que han abierto, lo mejor es hacer 5 o 6 regalos entre todos e ir sacándolos poco a poco”
Noche de Reyes
La mítica presentadora de 'Supernanny' de la televisión española ha dado una serie de consejos para que pequeños y adultos disfruten uno de los días más especiales del año con más valores y experiencias familiares que consumismo y exceso de paquetes

Rocío Ramos-Paúl

La noche de Reyes es una de las más mágicas del año, especialmente para los más pequeños. Calles llenas de luz, zapatos en la ventana, nervios antes de ir a dormir y aquella expectativa ancestral que lo es todo. Pero en medio de esta liturgia emocional tan arraigada, cada vez más familias se hacen la misma pregunta: ¿son los reyes hiper generosos? ¿Y, sobre todo, qué aprenden los niños cuando el día de Reyes se convierte en un maratón de abrir paquetes sin memoria ni pausa?
La psicóloga Rocío Ramos -la mítica Supernanny de la televisión en España- lo explica de manera muy clara en una entrevista reciente para el pódcast Atrévete, de Cadena Dial, donde ha puesto nombre a una realidad cada vez más habitual: “El niño empieza a abrir regalos y ya ni se acuerda de lo que ha abierto al principio del día”. Es lo que muchos profesionales ya denominan el síndrome del niño hiperregalado y plasma una realidad donde los niños pasan el día rodeados de paquetes y pierden completamente el vínculo con los familiares y el sentido del valor hacia las cosas.
No excederse en número de regalos
Según Ramos, el primer paso es poner límites claros —y compartidos— dentro de la familia. “Si es posible, que todos los adultos se pongan de acuerdo. Hablamos de cuatro, cinco o como mucho seis regalos. Este sería el número ideal para el día de Reyes”, afirma. Y lo puntualiza: “Seis regalos entre toda la familia”.
La realidad, sin embargo, no siempre lo pone fácil. “En muchas casas no es posible, sobre todo con abuelos muy tozudos que quieren regalar más cosas sí o sí”, admite. Delante de eso, la psicóloga propone un cambio de mirada: sustituir objetos por vivencias compartidas.

Hablamos de cuatro, cinco o como mucho seis regalos. Este sería el número ideal para el día de Reyes
“Pedimos a los abuelos que hagan regalos que tengan que ver con experiencias con ellos”, plantea Ramos. Ideas concretas: “Un juego de mesa, un musical, una excursión, una salida a un parque de atracciones”. Y lo dice con humor: “Sí, los Reyes también tienen entradas. Tienen el abono completo”.
El objetivo claro está: “Que el regalo sirva para relacionarse, para crear recuerdos, no solo para acumular cosas”. Esta estrategia, según la experta, ayuda a frenar el hiperconsumo y refuerza valores como la gratitud, la paciencia y el vínculo emocional.

Infancia e hiper consumo
Varios estudios en psicología infantil y desarrollo emocional han alertado de que el exceso de juguetes puede reducir la capacidad de atención, aumentar la frustración y fomentar una relación materialista con la felicidad. Investigaciones clásicas de Tim Kasser y Richard Ryan ya demostraron que una educación centrada en el consumo puede debilitar el bienestar emocional y la empatía en niños. Más recientemente, la American Academy of Pediatrics ha defendido que menos juguetes y más juego simbólico favorecen la creatividad y la autorregulación.
Racionar también es educar
El objetivo claro está: “Que el regalo sirva para relacionarse, para crear recuerdos, no solo para acumular cosas”. Esta estrategia, según la experta, ayuda a frenar el hiperconsumo y refuerza valores como la gratitud, la paciencia y el vínculo emocional.
Cuando no hay manera de llegar a acuerdos, Ramos explica una solución práctica que ya funciona en muchos hogares: “En una casa regalaban un solo regalo y fomentaban la ilusión de ir a casa de los abuelos a recibir los otros”.
En una casa regalaban un solo regalo y fomentaban la ilusión de ir a casa de los abuelos a recibir los otros
¿Y si todo falla? La psicóloga lo dice sin tapujos: “Guardad los regalos”. “Los vais racionando y los vais sacando poco a poco”, recomienda, recordando que muchos niños, al final del día, “ya no saben cuántos regalos han abierto ni los recuerdan”. Su frase favorita para resumirlo todo es contundente: “El mejor juguete es aquel que pueden compartir con sus padres”.