En un mundo donde las tendencias gastronómicas van y vienen con modas efímeras, Santa Gula se erige como un faro de autenticidad y confort en el barrio de Gràcia de Barcelona.
Este restaurante no sigue fórmulas ni se ata a modas pasajeras, a veces hechas a golpe de inspiración en Instagram. Éste es un espacio con personalidad propia, donde disfrutar de una experiencia culinaria genuina y sin artificios. El establecimiento se reivindica, de hecho, como una “casa de comidas” de las de toda la vida, pero pasada por la criba de la modernidad.
Celebración del producto
El menú de Santa Gula, desestructurado y libre de imposiciones, se adapta al ritmo de las estaciones, ofreciendo una propuesta gastronómica que respira respeto por los ingredientes y su temporalidad. Aquí no hay fórmulas predefinidas, cada plato es una celebración del producto y de la creatividad sin pretensiones que guía a su chef ejecutivo, Martín Marchese. Él es quien selecciona cuidadosamente los ingredientes de temporada para crear platos de inspiración mediterránea con toques internacionales que reflejan el espíritu viajero del equipo.
Cada plato es una celebración del producto y de la creatividad sin pretensiones
A ritmo del mercado
La cocina del Santa Gula, además, también late al ritmo del mercado. Su menú cambia cada dos meses y todos los días hay sugerencias fuera de carta que reflejan la inspiración del momento. No se trata de imponer, sino de compartir los mejores ingredientes que ofrece cada época del año. Esta filosofía romántica y auténtica convierte cada comida en un viaje gastronómico que conecta con la creatividad de los cerebros y manos que mueven los hilos de la cocina. Ahora en marzo toca todavía disfrutar de las alcachofas de El Prat, los guisantes del Maresme, los calçots, los espárragos de Gavà o las gambas de Palamós.
El menú del Santa Gula cambia cada dos meses y cada día hay sugerencias fuera de carta que reflejan la inspiración del momento
Una clientela pecadora
No es casual que Santa Gula cuente con una clientela fiel que vuelve una y otra vez. Más allá de la comida, lo que enamora es el ambiente acogedor, la hospitalidad del personal y la coherencia de una propuesta que nunca defrauda. Es un lugar en el que se disfruta con calma, sin prisas ni normas establecidas, como si estuvieras en casa de un amigo.
¿Y por qué el nombre de Santa Gula? Porque como dicen los responsables del restaurante, en cuestión de buena comida, todos nacemos pecadores. Y cuando un pecado nos llena de gozo y satisfacción, se hace tan bien, con tanta dedicación, delicadeza y con creatividad, no hace falta sino rendirse y santificarlo.
Santa Gula
También añaden en el Santa Gula, sobre todo ahora a las puertas de Semana Santa, que no hay que sufrir y sentirse mal, se puede pecar libremente, que para eso después ya está la penitencia...
Más información:
santagula.es
Plaça Narcís Oller, 3
08006 Barcelona
Tel: 931 85 76 49
Abierto todos los días, de 13h a 16h y de 20h a 23h. Viernes, sábados y vísperas de festivos hasta las 23.30h.
Email: [email protected]
