El 30 de diciembre de 2000, un grupo de amigos emprendió la ascensión al Balandrau bajo un cielo aparentemente benigno, sin imaginar que en cuestión de minutos quedarían atrapados por un violento fenómeno meteorológico. Balandrau, vent salvatge marca el debut en el largometraje del cineasta catalán Fernando Trullols con un drama de supervivencia que mira de frente a una de las tragedias más duras vividas en el Pirineo oriental y reconstruye aquel fatídico episodio.
La historia se basa en el libro Tres nits de torb i un cap d’any, de Jordi Cruz, y se sitúa entre el 30 de diciembre de 2000 y el 1 de enero de 2001, cuando un torb especialmente intenso (un viento huracanado que levanta la nieve del suelo) provocó la muerte de nueve personas en la zona del Balandrau y el Gra de Fajol. El relato sigue especialmente la experiencia de Josep Maria Vilà, único superviviente del grupo, cuya vivencia se convierte en el eje emocional de la narración. Lejos de limitarse al espectáculo de la tormenta, la película pone el foco en la vulnerabilidad humana ante la naturaleza y en los vínculos afectivos que se ponen a prueba en situaciones límite.
Álvaro Cervantes encarna con gran intensidad a Josep Maria Vilà, único superviviente, mientras que Bruna Cusí da vida a Mònica, su pareja. Junto a ellos, Marc Martínez, Edu Lloveras, Pep Ambrós, Francesc Garrido, Àgata Roca, Anna Moliner y Jan Buxaderas completan el retrato de un grupo de montañeros unidos por la amistad.
El rodaje se llevó a cabo en espacios naturales de la Vall de Boí y Camprodón, así como en las estaciones de esquí de Boí Taüll, Vallter 2000 y Port Ainé, muchas de ellas cercanas a los lugares donde ocurrió la tragedia. La colaboración de los Bombers de la Generalitat de Catalunya, que asesoraron las escenas de rescate, aporta una notable verosimilitud a los momentos más impactantes.
