Maku Gago, 70 años: “A mi edad debería estar con un bastón y depender de que vengan a hacerme las cosas, pero practico pilates semanalmente y me siento útil”
Historias
Maku Gago, a sus 70 años, se ha convertido en un ejemplo de superación y actitud positiva en redes sociales.

Maku Gago

“A mis 70 años no recuerdo un solo día de mi vida en el que no me haya arreglado, incluso para ir a quimioterapia cuido mi vestimenta”. Así se presenta Maku Gago en conversación con Guyana Guardian. Creadora de contenido en redes sociales, Gago ha comenzado a ganar visibilidad en distintas plataformas por mostrar, sin complejos, sus atrevidos y cuidados looks a los 70 años. Su actitud vital, marcada por la naturalidad y las ganas de disfrutar cada día, la ha convertido en un referente para muchas mujeres.
En esta entrevista, Maku habla de la importancia de mimarse, de mantenerse activa y de cuidarse tanto por dentro como por fuera. También comparte algunos consejos dirigidos a otras mujeres para aprender a quererse a sí mismas, incluso en los momentos más difíciles. Su historia es un ejemplo de superación: el 13 de mayo de 2024 fue diagnosticada con cáncer de cuello de útero.
Actualmente, está libre de la enfermedad y acude a revisiones médicas. Como consecuencia de los tratamientos y de un herpes zóster, le ha quedado una ligera cojera, que lleva “medianamente regular”, pero que no le ha quitado la sonrisa ni las ganas de seguir adelante y buscar siempre lo mejor de la vida.
¿Desde cuándo considera que arreglarse es importante para usted?
Para mí, arreglarme es algo importantísimo, y no solo ahora que tengo 70 años. No recuerdo ni un solo día de mi vida en el que no me haya arreglado. Es más, incluso para ir a quimioterapia y a radioterapia, siempre he ido muy arreglada. Considero que no hay diferencia entre ir a un evento un viernes o bajar a comprar al mercado, es igual de importante. Si no voy arreglada, prefiero quedarme en casa y decirle a Javier, que es mi compañero, que sea él quien haga los recados del mercado.

¿Lo hace por cómo la ven los demás o, sobre todo, por usted misma?
Yo lo necesito para mí, no para que me vean los demás. Me arreglo porque lo necesito para estar bien. Todo empieza al levantarme: lavarme los dientes, ducharme, arreglarme y ponerme monísima como si fuera a un sitio espectacular. Luego cojo el bolso, salgo a la calle, desayuno fuera, doy un paseo y me siento arreglada. Sobre todo, esto me hace sentir bien conmigo misma. Y si además los demás me ven bien, muchísimo mejor. Pero lo importante es que yo me sienta bien.
¿Cómo ha cambiado su rutina de ejercicios desde que le diagnosticaron cáncer?
Ahora tengo una rutina más mermada que hace un tiempo. Hace un año y medio hacía pilates de lunes a jueves y, por las tardes, esos mismos días caminaba diez kilómetros. Los viernes, sábados y domingos salía en bicicleta y hacía unos treinta kilómetros los fines de semana. Llevo muchísimos años haciendo ejercicio, pero en el momento en que me diagnosticaron el cáncer y mis facultades empezaron a mermar, he tenido que adaptarme a lo que el cuerpo me pide. Es verdad que ahora ya no hago bicicleta y me centro en el pilates. Además, desde hace unos días he empezado a entrenar con un preparador físico: somos un grupito de cuatro personas y trabajamos ejercicios de fuerza.

¿Por qué es importante para usted mantener la actividad física a su edad?
Para mí, mantener una rutina diaria de ejercicio es fundamental. Si lo pensamos bien, con 70 años debería estar con un bastón y depender de que vengan a hacerme las cosas, como la ayuda a domicilio. Por eso digo que para mí es importantísimo cuidarme, mantenerme en forma dentro de unas limitaciones. Evidentemente, biológicamente tengo 70 años, pero necesito moverme, sentirme útil y hacer las tareas de mi casa. Eso no significa que un día a la semana no venga alguien a ayudarme, pero para mí es esencial mantenerme activa. Y la manera de hacerlo es seguir haciendo ejercicio, que es lo que hago.

¿Qué cree que las personas de distintas edades perciben en usted?
Una de las cosas que creo que las personas de mi edad —más jóvenes o mayores— ven en mí es la naturalidad: no intentar ser alguien que no eres. A mí me pasa alguna que otra vez que primero digo las cosas y luego las pienso, y eso a lo mejor no está del todo bien, pero hay que ser natural. Si algo no te gusta, con educación hay que decir que no te gusta. Muchas veces quedamos mal por querer quedar bien.
Y yo, con los años que tengo, he decidido que cada día de mi vida es el último. No soy creyente, pero si mañana me levanto, es un día más que la vida me está regalando. Por eso no engaño ni trato de disfrazar la realidad a nadie: soy yo, y para mí eso es muy importante.

¿Qué consejos daría a otras mujeres sobre arreglarse y sentirse bien?
Yo les aconsejaría a todas las señoras de mi edad y también a las más jóvenes, porque hay mujeres de 40 o 50 años que se dejan, que cuidarse es muy importante para estar bien. Pueden estar más delgadas o tener unos kilos de más, llevar mejor ropa o peor ropa, pero lo fundamental es sentirse bellas por fuera. Ya pueden ser bellísimas por dentro, pero un poquito de colorete, pintarse un poco los labios, ponerse algo de rímel, arreglarse el pelo o llevar las manos cuidadas ayuda mucho. Para mí eso es muy importante.
Por eso les diría a todas esas personas que se quedan en casa porque tienen que acompañar a alguien enfermo, porque han sufrido un desengaño, se sienten solas o se han quedado viudas… Incluso hay casos, los conozco de cerca, en los que la soledad viene también de la familia, compañeras mías a las que, por los motivos que sean, sus familiares han dado de lado. Una forma de ayudarse a una misma es arreglarse y salir a la calle un rato. Cuando vuelves, ya es la hora de comer y has pasado el día fuera. Para mí, eso es muy importante.



