Carla Cánovas, ingeniera informática en Alemania: “Ahora mismo, no volvería a España aunque pudiese teletrabajar; aquí el sistema funciona mucho mejor”
Experiencias
Carla Cánovas explica los motivos que la llevaron a iniciar su carrera profesional en el extranjero tras finalizar sus estudios en España

Carla Cánovas, 25 años.

Sentirse valorada desde el momento en el que entras al mercado laboral, sin la presión de tener que demostrar más para obtener mejores condiciones, es algo que Carla Cánovas, una joven de Rubí, experimentó al mudarse a Alemania tras recibir una oferta de trabajo al terminar sus estudios de ingeniería. Tras comparar las oportunidades en España con las del extranjero, se dio cuenta de que había llegado el momento de probar suerte fuera de su país.
Lo que parecía una experiencia temporal para impulsar su futuro profesional terminó convirtiéndose en una decisión más definitiva: lleva dos años viviendo en Múnich, que se ha convertido en su nuevo hogar. Allí vive con su pareja, ha construido una red de apoyo y está aprendiendo alemán: “Ahora mismo, no tengo intenciones de volver, me gusta mi vida aquí”, explica Carla Cánovas.

¿En qué trabajas actualmente y cuál es tu rol dentro de la empresa?
Trabajo en Airbus, dentro del sector de defensa aeroespacial. Aunque soy ingeniera informática, ahora no estoy en un rol técnico, sino en gestión de proyectos. Actualmente, me encargo sobre todo del software que se utiliza para diseñar aviones y satélites, coordinando proyectos más que programando directamente.
¿Gestionas equipos dentro de tu trabajo?
Sí. Gestiono un equipo que se encarga de instalar el software, por lo que mi principal función es coordinar y asegurar que todo funcione correctamente entre las distintas partes del proyecto.
¿Cómo te interesaste por la ingeniería informática y por qué decidiste estudiar esta carrera?
Siempre me ha interesado la tecnología, aunque no fue una pasión desde pequeña. Me atraía la idea de estudiar algo que tuviera salidas profesionales y que me permitiera estar al día de los avances tecnológicos. Así que la informática me abrió la puerta a la industria y a un sector con muchas oportunidades, algo importante para mí.
¿Qué impacto tiene el software en la aviación y en los satélites?
El software es absolutamente imprescindible. Hoy en día no hay avión sin software. Puedes tener la estructura y el diseño físico, pero sin el software el avión no funciona. Lo mismo pasa con los satélites, que dependen del software para recoger datos y operar correctamente.
Lo mejor de España es su gente, la cultura y la comida; hay muchos aspectos que quedan pendientes para mejorar
¿Qué problemas pueden surgir en este tipo de proyectos tecnológicos?
Uno de los problemas más frecuentes es que muchos proyectos tardan demasiado tiempo. A veces, cuando el proyecto termina, el software ya se ha quedado absoleto debido a la duración del desarrollo, y eso le hace perder valor.
¿Utilizáis inteligencia artificial en vuestro trabajo?
No, no podemos, básicamente, por un tema de confidencialidad. Al final, es un sector importante y muy sensible, lo que limita mucho el uso de IA en el día a día.
¿Qué importancia tienen las habilidades sociales y la comunicación en tu trabajo?
Son fundamentales. Puedes ser muy bueno técnicamente, pero si no sabes comunicarte y transmitir lo que haces, no vas a llegar a ningún lado. En este tipo de proyectos, los soft skills son incluso más importantes que el conocimiento técnico. Además, es un trabajo en grupo y trabajamos con equipos repartidos en distintos países, por lo que la comunicación y la buena coordinación son clave en este oficio.

Si tuvieras la posibilidad de teletrabajar a tiempo completo, ¿volverías a España?
Tengo la opción de teletrabajar algunos días, pero aunque pudiese teletrabajar a tiempo completo, no volvería a España. Eso sí, volvería más seguido, más allá de las vacaciones de Navidad y verano. Ahora mismo, mi único motivo para quedarme ya no es el trabajo. Me gusta Alemania, me encanta cómo funciona el país, la sanidad y, en general, el sistema.
Además, cada vez me siento más distanciada de España. Creo que lo mejor de España es su gente, la cultura y la comida, pero hay muchos aspectos que quedan pendientes para mejorar sinceramente, como por ejemplo, las condiciones laborales.
¿Crees que en Alemania, y en concreto en Múnich, se valora especialmente a los ingenieros?
Sí, al menos en Múnich, claramente es así. Aquí hay muchísimas empresas grandes como Airbus o empresas de desarrollo de satélites y startups tecnológicas. Es una ciudad muy orientada a la ingeniería y a perfiles técnicos, y hay mucha demanda de este tipo de profesionales.
¿Por qué que Múnich concentra tantas empresas tecnológicas?
Creo que influye mucho que ahí esté la Universidad Técnica de Múnich (TUM), que es una de las mejores de Alemania y de Europa. Al final, las empresas quieren estar cerca de donde sale el talento, y también es una ciudad con mucho dinero e inversión.
¿Cómo es tu jornada laboral y qué diferencias ves respecto a España?
Aquí trabajo 35 horas semanales, mientras que en España trabajaría 40. Esto me permite tener mucho más tiempo libre, hacer deporte, pasar más tiempo en la montaña, estar con mi pareja y realizar otras actividades. Además, tengo mucha flexibilidad horaria. En Alemania tienen una filosofía diferente sobre el trabajo; no viven para trabajar. Es decir, si un día no puedes quedarte más tiempo porque tienes un compromiso personal, no hay problema. No te van a regañar ni pedir explicaciones. En cambio, en España eso no es así; incluso se espera que trabajes cuando estás resfriado, mientras que en Alemania te dicen que te quedes en casa sin pensarlo dos veces.
