Arnau Martínez, 28 años, instructor de esquí catalán en Japón: “Si no encajas con las costumbres de los japoneses, se irritan con facilidad. Desde que llegué, los observo y los imito”
españoles por el mundo
Graduado en Ciencias del Deporte y Educación Primaria, extrae el máximo conocimiento de la naturaleza y la montaña en la otra punta del mundo para aplicarlo algún día a la enseñanza.

Arnau Martínez trabaja en un proyecto de esquí en Hokkaido, Japón

La montaña y la nieve han sido, tradicionalmente, un motor vital para muchos jóvenes que deciden alejarse de un camino convencional. Aunque este invierno los registros de nieve en Catalunya han sido espectaculares, hay lugares del mundo donde la nieve va más allá, convirtiéndose en una constante que estructura la vida cotidiana. Uno de estos enclaves es Hokkaido, la isla más septentrional de Japón y considerada uno de los grandes paraísos mundiales del esquí gracias a su nieve polvo seca, abundante y casi diaria.
Es en este paisaje extremo donde vive actualmente Arnau Martínez, maestro e instructor de esquí catalán, que desde hace años ha convertido su pasión por la montaña en una forma de entender la vida, combinando viajes intermitentes, educación, deporte y naturaleza.
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De la duda a una vida en movimiento
Cuando terminó la secundaria y el bachillerato, Arnau no tenía claro qué camino seguir. “No sabía si continuar estudiando o salir al mercado laboral. Necesitaba un momento de pausa para recuperar energías”, recuerda. Aquel año apostó fuerte por el fútbol sala, llegando a competir al máximo nivel juvenil, mientras seguía formándose en quiromasaje y estudiaba inglés. “Los estudios académicos siempre los había vivido un poco como una obligación”, admite.
Con el tiempo, entendió que su vida difícilmente seguiría un patrón clásico. “Cada día me doy más cuenta de que la vida que quiero vivir es una vida de la que no tenga que huir”, reflexiona. Los estudios universitarios —doble grado en Educación Primaria y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte—, cursados fuera de casa, acabaron de consolidar esta idea. “Entendí que, si algún día quería ser maestro, no bastaba con cinco años de universidad. Hay que vivir experiencias, conocer otros paisajes, personas y maneras de entender el mundo”.

Japón como punto de inflexión personal
Aunque Japón es conocido como un paraíso de la nieve, la decisión de viajar hasta allí no fue únicamente deportiva. “Paradójicamente, lo que me llevó a venir fue la necesidad de alejarme un tiempo de Catalunya. 2025 no empezó demasiado bien a nivel personal”, explica. El hecho de que su hermano mayor ya viviera en Hokkaido y tuviera un proyecto en marcha terminó de facilitar el salto.
El primer contacto con el país ya dejó huella. “Lo que más me sorprendió es el nivel de seguridad y tranquilidad. Puedes dejarte las llaves del coche o de casa y sabes que no va a pasar nada”, explica. Esa sensación de respeto por el espacio personal y el orden es, para él, una de las grandes diferencias con Europa.

Lo que más me sorprendió es el nivel de seguridad y tranquilidad. Puedes dejarte las llaves del coche o de casa y sabes que no va a pasar nada
Rutina de paz, montaña y recuperación
La vida en Hokkaido está completamente condicionada por el clima. “En invierno los días tienen pocas horas de luz, pero son muy largos de trabajo; nos levantamos muy temprano y a las cinco ya es de noche”, explica. La rutina es clara: esquiar, trabajar, onsen, comer y dormir. “Tenemos un eslogan que lo resume todo: Ski, Onsen, Eat, Sleep and Repeat”.

La barrera idiomática está presente. “En inglés no se puede vivir, pero con las herramientas actuales es fácil entenderse”, dice, aunque reconoce que el idioma puede intimidar. “Llega un punto en el que, como ellos no hablan inglés y tú no hablas japonés, puede haber malentendidos, pero no creo que deba frenar a nadie”.
Proyecto Yukiumi
Arnau aprovecha su visado work and holiday para trabajar durante la temporada de esquí. Lo hace dentro del proyecto Yukiumi, impulsado por su hermano mayor y su socio, dos apasionados del esquí y la montaña. “Salimos cada día a la montaña en busca de las mejores condiciones y de la mejor nieve posible”, explica.
La empresa ofrece tours con todo incluido —alojamiento, comidas y transporte— en zonas como Furano, Kamifurano y Kamikawa, en el centro de Hokkaido. “Nuestra misión es que los clientes disfruten de las mejores bajadas de su vida”, asegura. El público es mayoritariamente internacional, atraído por una nieve que, según él, “no se encuentra en ningún otro lugar del mundo”.
Coste de vida, normas sociales y convivencia
Contrariamente a muchos tópicos, el coste de vida no le parece elevado. “Es similar al de Europa o incluso un poco más económico. A pesar de la densidad de población, aquí es más fácil encontrar vivienda, puedes comer bien por 10 euros y encontrar gasolina por debajo del euro”, explica.
En cuanto a la convivencia, destaca el respeto por las normas. “Todo el mundo es muy respetuoso y eso hace que la vida sea más tranquila. Si no encajas con las costumbres de los japoneses, se irritan con facilidad. Desde que llegué, los observo y los imito”, revela.
Si no encajas con las costumbres de los japoneses, se irritan con facilidad. Desde que llegué, los observo y los imito
Mirada hacia el futuro
Los planes de futuro no están cerrados. Quiere terminar el año en Japón y volver a Catalunya para reencontrarse con su familia. A más largo plazo, sueña con unir educación, deporte y naturaleza. “Lo que más me mueve son los niños. Me gustaría poder unir la parte educativa con los deportes y la naturaleza”, concluye. Un camino como la nieve en polvo de Hokkaido, sin rutas fijas pero dejando huella.