Relatos

Núria Jiménez, profesora de 32 años: “Nuestros alumnos leen y comprenden cada vez menos; su vocabulario y dominio de la comunicación han caído a niveles alarmantes”

Educación

Los docentes de centros públicos y concertados reclaman mejoras salariales, bajar las ratios, más recursos y menos burocracia

La profesora Núria Jiménez en su entorno de trabajo

La profesora Núria Jiménez en su entorno de trabajo

Núria Jiménez

Un buen profesor no solo enseña, camina al lado de sus alumnos. Escucha, anima, comprende y está ahí incluso cuando las cosas se hacen cuesta arriba. Celebra cada pequeño logro como si fuera propio y ayuda a levantarse cuando aparecen las dudas. Y todo esto lo hace a menudo enfrentándose a un sistema educativo que no siempre les da los recursos, el apoyo ni las condiciones que necesitan. Valorar a los docentes es reconocer a quienes, a pesar de todo, siguen cuidando y formando a las nuevas generaciones, y es apostar por un futuro donde niños y adolescentes puedan crecer con oportunidades reales.

La huelga de educación convocada para el 11 de febrero en Cataluña busca visibilizar el malestar de los docentes ante unas condiciones laborales que consideran insuficientes. Los profesores reclaman mejores salarios, menos alumnos por aula, reducción de la burocracia, plantillas estables y más recursos para la educación inclusiva, así como una mayor participación de la comunidad educativa. Según los sindicatos, estas medidas son clave tanto para mejorar la vida laboral del profesorado como para garantizar una educación pública de calidad.

Una profesora escribiendo en la pizarra 
Una profesora escribiendo en la pizarra Getty Images

Nos piden que tiremos para adelante sin ayuda y con una precariedad laboral que nos impide hacer bien nuestro trabajo

Núria Jiménez, profesora

Núria Jiménez, profesora con nueve años de experiencia en la educación pública, ha compartido con Guyana Guardian su reflexión sobre una situación que considera insostenible. Su testimonio refleja el hartazgo creciente entre los docentes ante las condiciones laborales de los últimos años.

La consecuencia más directa y preocupante de la situación es el bajo nivel que muestran los alumnos: “Cada vez leen menos, entienden menos lo que leen, y su bagaje tanto de vocabulario como el dominio de cualquier tipo de comunicación cada vez es peor, y estamos hablando de resultados bastante alarmantes. Y esto no se ve fuera del aula”, empieza diciendo. Esto nos invita reflexionar sobre la importancia de acompañar, motivar y formar a los estudiantes no solo en contenidos, sino en habilidades que les permitan comprender, expresarse y desenvolverse con seguridad en cualquier situación.

En sus reivindicaciones, los profesores aseguran que la excesiva burocracia los desborda y les quita tiempo para centrarse en lo más importante, enseñar y acompañar a sus alumnos: “Nos piden que tiremos para adelante sin ayuda y con una precariedad laboral que nos impide hacer bien nuestro trabajo”, denuncia. Detrás de cada clase hay esfuerzo, dedicación y vocación que no siempre se ve ni se valora como merece.

Protesta por una educación pública de calidad 
Protesta por una educación pública de calidad Xavier Cervera / Propias

Es importante que la sociedad sea consciente de que el centro educativo no puede asumir todas las carencias del sistem

Núria Jiménez, profesora

En los últimos años, el papel del profesorado se ha ampliado hasta límites difíciles de sostener. Más allá de la enseñanza académica, muchos docentes denuncian que se les exige asumir funciones que exceden su formación y responsabilidad, una situación que contribuye al desgaste y al malestar creciente en las aulas: “Nos hemos convertido, de repente, en psicólogos, en enfermeros, incluso en policías. Se nos pide asumir una serie de funciones que no nos corresponden, y creo que esto debería reflejarse y hacerse visible. Es importante que la sociedad sea consciente de que el centro educativo no puede asumir todas las carencias del sistema”, explica. Para que la educación cumpla su verdadero propósito, necesitamos reconocer estas limitaciones y dotar a los centros de los recursos y apoyos que realmente hacen falta.

Uno de los problemas centrales que han llevado a la huelga es la sobrecarga de alumnos por aula, conocida como la cuestión de las ratios docentes-alumnos. Los profesores denuncian que, con clases masificadas, resulta muy difícil atender las necesidades individuales de cada estudiante, especialmente en grupos donde hay diversidad de ritmos de aprendizaje o necesidades educativas especiales: “He trabajado en centros públicos donde la ratio era de 22 alumnos y ahora trabajo en un centro público donde la ratio en la ESO es casi de 28 y en bachillerato ya estamos hablando de 33 alumnos”, comenta. La experiencia ha demostrado a Núria que la calidad de la enseñanza es superior en los centros en los que hay menos alumnos: “La realidad en el aula es que ese número son personas, son números, y esas personas necesitan una atención y todos se merecen la misma atención. Y cuando no podemos dársela, ahí es cuando entra nuestra frustración”, lamenta. Esta situación pone de relieve cómo las altas ratios y la falta de recursos no solo limitan la labor docente, sino que también afectan directamente al aprendizaje y bienestar de los estudiantes.

Miles de profesores y familias se manifiestan por una mejora en la educación
Miles de profesores y familias se manifiestan por una mejora en la educaciónAlex García

La sensación general entre los docentes es que la administración está totalmente desconectada de la realidad de las aulas: “Se levanta un muro entre lo que ellos deciden y lo que nos obligan a hacer, muchas veces sin argumentos ni sentido pedagógico. Eso provoca que acabemos sintiéndonos como simples marionetas dentro del sistema educativo, y estamos cansados de serlo”, critica. También consideran que se han realizado inversiones en informática y digitalización que no cubren realmente las necesidades de cada centro: “Todo ha sido una búsqueda de ponerse una medallita en el departamento y de hacer un cheque en cosas que hemos hecho por el sistema educativo. Con el tiempo se ha demostrado que las pantallas no ayudan al aprendizaje, sobre todo al desarrollo cognitivo del cerebro de los adolescentes.

A nivel personal, esta situación ha llevado a Núria a plantearse abandonar la profesión: “El principal motivo es la carga mental y la poca ayuda por parte del departamento de educación. Nos falta esa conexión entre el departamento y nosotros que no la hay, que no existe, es básicamente nula. Las familias tampoco ayudan porque cuestionan bastante y ponen en duda nuestra profesionalidad”, comenta, poniendo de relieve que la percepción externa de la docencia rara vez refleja la complejidad, la responsabilidad y la dedicación que exige.

Esta situación no es ajena para los alumnos, que son testigos de la falta de motivación de sus profesores. Esto ha llevado a una devaluación de la profesión y a una falta de referentes: “Muy pocos alumnos quieren ser profesores porque esos alumnos son muy inteligentes y no son tontos. Creo que nadie es consciente de lo que significa ser profesor hasta que lo es”, explica.

Manifestación pidiendo una educación pública de calidad 
Manifestación pidiendo una educación pública de calidad Alex García

Núria reflexiona sobre el mensaje que el sistema educativo estará mandando a la sociedad si las reivindicaciones de la huelga no conllevan cambios reales: “Se demostraría que los antiguos pilares que eran la sanidad y la educación ahora no son importantes. Las familias son las que deberían darse cuenta de que si los profesores luchan por sus hijos y no consiguen el dinero por el que están luchando, entonces seguramente significa que nuestra sociedad está vendida”, termina diciendo. 

Toma nota

Datos relevantes sobre la huelga de profesores del 11 de febrero

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Entre las principales demandas están mejoras salariales, reducción de ratios de alumnos, más recursos para la educación inclusiva, menos carga burocrática, plantillas estables y currículos consensuados.

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La huelga se acompaña de manifestaciones en varias capitales catalanas: en Barcelona arranca a las 12:30 en los Jardinets de Gràcia y termina frente al Departament d’Educació, con movilizaciones también en Girona, Lleida, Tarragona y Tortosa.

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Los sindicatos advierten que esta jornada del 11 de febrero no es un hecho aislado y podría formar parte de un ciclo de movilizaciones que se extendería en marzo si no hay avances reales en la negociación con la administración.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Redactor especializado en redes sociales, tecnología, tendencias virales y del mundo del entretenimiento