Relatos

Ester Puigderrajols dejó España con el fin de mudarse a Alemania al alcanzar los 40: “Aunque tengo estudios y experiencia en recursos humanos, empecé a trabajar como recepcionista”

Cambio de vida a los 40

Tenía un empleo estable y una vida tranquila en Barcelona, donde todo funcionaba sin problemas, pero al cumplir 40 años decidió reiniciar su carrera en Berlín y enfrentar un cambio personal que no había previsto.

El clima es otro de los aspectos a los que Ester ha tenido que adaptars

El clima es otro de los aspectos a los que Ester ha tenido que adaptars

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¿Alguna vez te has cuestionado cómo sería tu vida si, cuando todo parece en su lugar, optas por mudarte a otro país y comenzar desde cero? Ester Puigderrajols hizo exactamente eso. En Barcelona había construido una existencia estable, con años de empleo fijo en recursos humanos y una independencia económica que, aunque no le permitía lujos excesivos, le aseguraba todo lo que necesitaba. Sin embargo, aún sentía que algo se había apagado.

No se sentía desdichada, más bien lo opuesto, sin embargo percibía que su existencia requería una transformación, por lo cual optó por fracturar repentinamente ese equilibrio que muchos buscan, pero que a menudo genera tanto temor. De este modo, al cumplir 40 años, en una etapa donde lo lógico es resguardar lo logrado, prefirió arriesgarlo todo. Partió por su cuenta hacia Berlín sin conocer la lengua y careciendo de seguridad profesional: no con el fin de optimizar su realidad, sino para verificar si aún era capaz de experimentar vitalidad en su interior.

Cambio de vida a los 40

Romper con la estabilidad

¿Quién era Ester y cómo era su vida justo antes de decidir marcharse?

Antes de trasladarme a Berlín, llevaba una vida tranquila y cómoda en muchos sentidos. Residía sola en un estudio en Barcelona, llevaba diez años allí, tenía un empleo fijo y bien pagado, ejercía lo que había estudiado y el mercado reconocía mi perfil, por lo que nunca experimenté un miedo genuino a perder mi trabajo. Podía ahorrar, viajar y mantenía una rutina bastante consolidada. Tenía pocos amigos, pero de gran relevancia para mí, y disfrutaba profundamente salir a bailar, la música electrónica y los festivales.

Ester trabaja como recepcionista, a pesar de haber estado toda la vida en recursos humanos
Ester desempeña labores de recepcionista, a pesar de que su trayectoria siempre se ha centrado en recursos humanos.Cedida

¿Y qué comenzó a transformarse internamente en esa existencia que, vista desde fuera, se percibía como resuelta?

En los últimos años comencé a sentirme desanimada y sin energía, como si algo se hubiera apagado dentro de mí. Todos mis amigos eran extranjeros, y envidiaba profundamente su curiosidad incesante, su entusiasmo por descubrir culturas nuevas, adoptar costumbres distintas o recorrer un país como si cada experiencia fuera la primera vez. Entonces comprendí algo muy claro: no me faltaba seguridad, me faltaba dinamismo.

¿Cuándo aparece la idea concreta de irse a vivir fuera y por qué Berlín?

La noción de Berlín se fue formando a través de mis viajes como turista y se tornó casi una promesa mítica. Para mí era una ciudad libre, sin prejuicios, culturalmente diversa, transgresora, con un pulso artístico muy fuerte. Me cautivaba que reconociera incluso la música tecno como patrimonio cultural, como si la vida nocturna también tuviera derecho a permanecer y construir historia. Cada vez que iba, ocurrían cosas inesperadas y siempre me iba con la sensación de haber vivido más de lo que esperaba.

Comprendí que no era la estabilidad lo que me faltaba, sino el movimiento

Ester Puigderrajols

Se marchó a los 40 años, en una etapa de la vida poco frecuente para dar ese paso. ¿Qué importancia tuvo su edad en esa determinación?

Gozaba de una firmeza lograda con sacrificio, aunque perder mi empleo previo marcó un cambio radical. Pienso que de forma interna le había solicitado al cosmos un impulso, ya que por iniciativa propia no era capaz de abandonarlo todo. Surgieron sentimientos bastante opuestos: entusiasmo, debido a que ya no tenía vínculos en Barcelona; gran temor, al desconocer cómo iniciar de nuevo; y una melancolía callada que me mantuvo inmóvil durante semanas.

La nieve forma ahora parte de su día a día en invierno
La nieve forma ahora parte de su día a día en inviernoCedida

Exteriormente, aquello podía dar la impresión de ser una determinación precipitada, pero ¿de qué manera la experimentaba usted internamente?

No fue un impulso de juventud, sino una elección marcada por el temor a equivocarme y, al mismo tiempo, por la convicción de que quedarme significaría comenzar a traicionarme. Fue un duelo silencioso entre la vida que había construido y las versiones de mí que dejaba atrás, pero también una esperanza tranquila: darme una última gran oportunidad de reiniciar con plena conciencia.

Cambio de vida a los 40

Una adaptación difícil 

¿Qué fue lo que más le costó dejar atrás al marcharse?

Mis padres. No poder estar con ellos me destroza el corazón, pues llevan vidas bastante solitarias y la distancia sigue afectándome profundamente. Es el vínculo que más me pesa y el que más duele lejos.

Tras su arribo a Alemania, ¿cuándo percibe que comenzar desde el principio va más allá de trasladarse a otro territorio?

Llegué a Berlín desconociendo el alemán, bajo la idea de que el inglés bastaría, tal como sucede en Barcelona, pero cometí un error. En este lugar la lengua resulta fundamental y mis alternativas de empleo se redujeron drásticamente. Pese a contar con formación y trayectoria en recursos humanos, me inicié en el sector servicios como recepcionista, valorando la oportunidad de practicar el habla local, aunque con el temor permanente de no comprender o no hacerme explicar.

Allí ha conocido a mucha gente distinta, lo que le ha permitido adaptarse mejor a la cultura
En aquel sitio ha interactuado con individuos variados, lo que le ha permitido adaptarse con mejores resultados al contexto cultural.Cedida

¿Qué ocurre cuando pasa el primer año y se diluye la “magia” inicial?

Tras un año, la ciudad ya no parece nueva y te enfrentas a la verdad del sistema. Comprendí que no se trataba solo de aprender el idioma, sino de sumergirme en una fase de pertenencia, integración y crecimiento emocional. Fue entonces cuando conocí a alguien clave y decidí quedarme, pese a que al principio planeaba regresar.

La veteranía y la experiencia acumulada me han permitido controlar con mayor eficacia los sentimientos y mantenerme firme.

Ester Puigderrajols

¿Hubo instantes en los que creyó que tal vez ya era demasiado tarde para un cambio así?

Sí, varios. Tuve un accidente en el pie que me obligó a tomar tres meses de licencia, perdí mi empleo y tuve que lidiar con la burocracia alemana sin dominar el idioma. La oficina de empleo no ofrece atención en inglés y todo es extremadamente rígido, lento y confuso. Me dejó emocionalmente agotada y me hizo cuestionarme si, siendo más joven, todo habría sido diferente.

¿En qué nota que la edad le ha jugado a favor en este proceso?

La experiencia y el recorrido vital me han permitido administrar mejor mis sentimientos y perseverar. Dudo que con 24 años hubiera soportado tal nivel de exigencia. En este contexto es vital ser sumamente ordenado, conservar toda la documentación, seguir cada trámite oficial y aceptar que no existe margen para equivocarse. Los años me han brindado una gran fortaleza.

Ester trabaja en un bonito hotel de la capital alemana
Ester trabaja en un bonito hotel de la capital alemanaCedida

Mirando atrás, ¿qué entiende hoy sobre aquella decisión que entonces no veía?

Comprendo que no se trató de un impulso hacia una variante superior de mi ser, sino más bien el colapso de la identidad que me resultaba familiar y me brindaba apoyo. No ocurrió un cambio instantáneo, sino la necesidad forzosa de habitar la incertidumbre. En ese punto descubrí que la fortaleza interior no siempre se manifiesta externamente, sino que consiste en la aptitud para continuar avanzando cuando el terreno firme ha desaparecido.

Si una persona de sus mismos años considera que su realidad es aceptable, pero no plenamente satisfactoria, ¿qué le comentaría?

No es necesario tenerlo todo claro, pues el crecimiento no es ni hermoso ni lineal. A veces significa perder la versión de ti que conocías, y eso duele. Pero precisamente allí descubres quién eres sin apoyos ni certezas. Perder el terreno bajo los pies no significa fracasar, sino construirte con mayor conciencia y fortaleza.

Joel Sáez Vargas

Joel Sáez Vargas

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Titulado por la Universitat Internacional de Catalunya y con una maestría en periodismo deportivo obtenida en la UPF Barcelona School of Management, me he desempeñado estos años en labores de redacción, seguimiento de actos y desarrollo de materiales para plataformas sociales. Hoy en día integro el departamento de Audiencias de Guyana Guardian.