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Ángela Martín-Mora, patinadora artística: “Vivir de este deporte es muy difícil, aunque estés en el máximo nivel, porque no existen suficientes apoyos económicos”

Deportes minoritarios

La deportista de Jaca se ha convertido en campeona absoluta en la modalidad de Solo Danza dentro del patinaje artístico sobre hielo y en una referente del patinaje artístico en línea

Ángela Martín-Mora lleva patinando desde los dos años y medio

Ángela Martín-Mora lleva patinando desde los dos años y medio

Cedida

El hielo puede parecer hostil. Liso, exigente, implacable. Para sostenerse sobre él, hay que negociar con el equilibrio, bailar con la velocidad y perder el miedo a caer. Es en este escenario donde Ángela Martín-Mora se siente como en casa. Originaria de Jaca, su amor por este deporte nació cuando era muy pequeña, de la mano de su madre, Elisabet Martín-Mora, expatinadora y entrenadora.

Su trayectoria comenzó con el patinaje sobre ruedas y, unos años más tarde, llegó al hielo. Desde entonces, su ascenso ha sido imparable. Con tan solo 25 años, ha sido tres veces campeona en patinaje artístico en línea y es campeona absoluta de España en la categoría sénior en Solo Danza, una modalidad relativamente nueva en el patinaje artístico sobre hielo. Este talento la ha llevado a participar en citas internacionales como la Edge Cup en Polonia o la Helsinki Solo Ice Dance International.

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Con esfuerzo, perseverancia y talento, Ángela se ha convertido en una pionera en dos de las modalidades más llamativas del panorama actual. En esta conversación con Guyana Guardian, la patinadora nos habla de cómo se enamoró de este deporte, de los retos que se ha encontrado por el camino y de si es posible vivir de ello en nuestro país.

¿Cuándo empezaste a patinar?

Comencé a los dos años y medio a hacer patinaje sobre ruedas. No me gustaba estar en la guardería y prefería estar con mi madre, que también fue patinadora profesional. El patinaje sobre hielo llegó más tarde, a los cinco años. Estaba viviendo en la localidad de Benalmádena, muy cerca de Málaga, y acababan de abrir una pista de hielo. Habían contratado a mi madre como directora de esta instalación, así que pasaba mucho tiempo allí.

Ángela compite en patinaje artístico sobre hielo y en línea 
Ángela compite en patinaje artístico sobre hielo y en línea Cedida

¿Qué sentiste al patinar sobre hielo por primera vez?

Fue maravilloso. Hay una magia intrínseca que todo patinador sabe valorar. Me sentí comodísima en ese ambiente. La sensación del frío, el deslizamiento, el viento en la cara... Era muy estimulante. Y cuando se añade la música, te enamoras. Son sensaciones que no te quieres perder y quieres seguir explorando con esa inocencia de la niñez.

¿Decidiste enseguida que querías dedicarte al patinaje artístico?

Fue bastante natural. No hubo ningún momento en que me planteara si quería hacerlo o no. Es cierto que es un deporte muy difícil, pero desde pequeña me estimuló la creatividad. Puedes patinar tu canción favorita, la música que suena en la radio o el tema que cantas con tus amigas en el coche. Puedes explorar el arte realmente a través del deporte, con el componente de la música. Es muy adictivo.

Es cierto que es un deporte muy difícil, pero desde pequeña me estimuló la creatividad

Ángela Martín-Mora, patinadora artística

¿Cómo es tu día a día como patinadora?

Me despierto y voy a entrenar. Primero, realizamos un entrenamiento off-ice para mejorar el cardio, la potencia, la flexibilidad e, incluso, tu capacidad psicológica. Después, voy al hielo y hago una sesión de entre dos y cuatro horas. Aquí trabajo absolutamente todo, los elementos y la rutina de competición. Al acabar, hago gimnasio, ballet o interpretación. Entre una cosa y otra, pueden llegar a ser unas seis horas diarias.

La patinadora durante una competición
La patinadora durante una competiciónCedida

Además, ajustamos la carga según el momento de la temporada. Por ejemplo, en la pretemporada estamos a tope, practicamos muchísima técnica y creamos las coreografías. En cambio, en la semana antes de una competición, siempre bajamos un poquito las revoluciones. Cuando acabamos una competición, también solemos bajar la intensidad e incluso nos tomamos algunos días libres. También nos adaptamos a las necesidades de nuestro cuerpo, especialmente las mujeres durante la regla. Tenemos que hacer una doble adaptación para que el cuerpo pueda sobrellevar la carga de entrenamiento sin sentirnos demasiado abrumadas y, a la vez, sin perder la forma física.

Tu madre, Elisabet Martín-Mora, es tu entrenadora. ¿Cómo es trabajar con ella?

Tiene más cosas buenas que malas. Como entrenadora, te empuja a salir de tu zona de confort para que seas la mejor patinadora, pero también es la persona que mejor sabe cómo te sientes. Si has tenido una mala semana, puedes decírselo con toda la confianza del mundo y ella te va a entender. Hay un componente extra de empatía que es muy importante. Es una experiencia curiosa pero muy bonita. Es una manera muy chula de desarrollar tu relación con tu madre.

¿Cuál es el mayor reto al que te has enfrentado como patinadora artística?

El aspecto psicológico. Cuando compites, tienes que saber gestionar esas expectativas y esa presión. Cuando entras en una competición, solo tienes una oportunidad para mostrar lo que has estado trabajando toda la temporada y toda tu carrera. De hecho, lo estamos viendo mucho en las Olimpiadas de Invierno, donde muchas veces el componente mental está determinando las clasificaciones. Todos sabemos que estos deportistas están preparados físicamente y que pueden hacerlo, pero cuando llega el momento, tienes que haber entrenado no solo el cuerpo, sino también la mente.

Como entrenadora, te empuja a salir de tu zona de confort, pero también es la persona que mejor sabe cómo te sientes

Ángela Martín-Mora, patinadora artística

En esto, las redes sociales también son clave. Ahora tenemos una exposición extra que, quizás, generaciones previas no tenían. Todo queda grabado, lo bueno y lo malo, y te puedes encontrar comentarios de personas sin conocimiento que pueden ser contraproducentes para el atleta. Creo que debería haber una protección especial a los atletas para dejarles hacer su trabajo sin comentarios externos sobre su rutina, su apariencia o su peso, especialmente en el caso de las mujeres.

¿Es posible ganarse la vida con este deporte en España?

Es muy difícil, aunque estés en el máximo nivel, porque no existen suficientes subvenciones ni apoyos económicos para poder dedicarnos exclusivamente a ello. Cuando digo vivir, no me refiero a cubrir gastos y quedarte en saldo cero, sino a poder generar un poco de movimiento económico. Esto nos obliga a entrar en el mundo laboral e intentar compaginarlo con la carrera deportiva. Yo misma tengo un trabajo aparte. Hay equipos que han representado a España en las Olimpiadas que no pueden ganarse la vida, como sí lo hacen otros atletas en otros deportes de mayor interés.

Ángela cree que es muy complicado vivir únicamente del deporte en España 
Ángela cree que es muy complicado vivir únicamente del deporte en España Cedida / Maciej Gawarkiewicz

Tampoco tenemos infraestructuras de pista de hielo, como en Rusia, Inglaterra o Finlandia. España es un país que actualmente no cuenta con un Centro de Alto Rendimiento (CAR) con pista de hielo donde ir a entrenar. Yo entreno en Jaca, en Huesca, porque en Barcelona no hay pista de hielo desde el 2022. Tenemos que buscarnos un poco la vida.

¿Qué apoyos te han permitido seguir patinando?

Afortunadamente, hay movimientos que incentivan a los deportistas a quedarse aquí. En mi caso, formo parte de un programa de tecnificación de mi modalidad impulsado por la Federación Aragonesa de Deportes de Invierno (FADI), de la que mi madre es la técnica deportiva y responsable del Comité de Patinaje Artístico. Gracias a ello, yo tengo más facilidades para entrenar. O, por ejemplo, los patinadores Sara Hurtado y Kirill Khaliavin, que han sido una pareja olímpica icónica en la modalidad de danza, han creado una escuela internacional de danza en la pista de hielo La Nevera de Majadahonda para que los deportistas españoles puedan entrenar en España al máximo nivel sin tener que irse del país. Aun así, queda muchísimo trabajo por hacer.

Después de tanto tiempo en el patinaje artístico, ¿Qué sigue ilusionándote como el primer día?

El lado artístico de la creación de coreografías. En mi modalidad, actuamos dos veces: una es la danza rítmica con la música marcada por la federación, y la otra es un programa libre donde tenemos más libertad. En el primer caso, esta temporada es música de los años 90. Entonces, el proceso creativo ahí es muy potente porque tienes que elegir una canción que te realce como patinadora, que potencie tus puntos fuertes y, a la vez, que no sea aburrida o se te coma. Además, en mi modalidad nos centramos muchísimo en la calidad del patinaje, en la interpretación y en el concepto que tú quieres contar. A mi equipo y a mí nos gusta muchísimo encontrar una música que nos permita elaborar una historia y poderla compartir.

Me inspira consumir obras audiovisuales y música, y valoro si encajarían en la pista. Tienes que buscar la inspiración, pero también puede estar a tu alrededor en tu día a día. Por ejemplo, hace un par de temporadas, hice un programa inspirado en Semana Santa con una versión de La Saeta de India Martínez. Me inspiré viendo estos pasos y pensé que podría quedar bien. Es un proceso que cuesta, pero es muy bonito.

¿Qué has aprendido sobre ti misma que no habrías descubierto de no ser por el patinaje artístico?

Un montón de cosas. Gracias al patinaje artístico, he aprendido cosas sobre mí y sobre la vida que me hubiesen costado aprender muchos años. Vivir una situación tan potente como es una competición te ayuda muchísimo a conocer cómo gestionas el éxito o el fracaso. Aprendes mucho de cómo actúas en situaciones límite o cuáles son tus reacciones ante algo que no controlas. También te ayuda a valorarte a ti misma y a discernir lo que es importante y lo que no lo es. Pensar: “He llegado hasta esta competición, el simple hecho de estar aquí es un logro”. En mi caso concreto, me ha ayudado a trabajar en mi gestión de la frustración.

Toma nota

Lo que no sabías del patinaje artístico

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“La gente no es consciente de la dificultad técnica del patinaje artístico, hay elementos técnicos que muy pocas personas en el mundo pueden realizar”

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“Pude conciliar mis entrenos con mi grado de Administración y Dirección de Empresas en inglés en la UAB gracias a un programa específico para deportistas de alto rendimiento”

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“Para superar los nervios, me ayuda sentirme entrenada. Aunque tu mente esté un poquito más nerviosa, el cuerpo tiene la memoria muscular”

¿Qué te depara el futuro? ¿Tienes alguna meta en mente?

Mi objetivo no es una competición concreta. Con 25 años, ya soy vieja para estar compitiendo en modalidad individual. Entonces, para mí, mi objetivo es poder continuar desarrollando mis habilidades en el patinaje a lo largo del tiempo y seguir compitiendo en este nivel a medida que me hago mayor. Disfrutar del patinaje en las últimas etapas de mi carrera de competición.

Desgraciadamente, hay muchas patinadoras o patinadores que, antes de llegar a los 20, se tienen que retirar por lesiones físicas o porque psicológicamente no pueden más. Entonces, yo valoro cada año poder seguir patinando en el alto nivel porque sé que siempre voy a poder ponerme unos patines, unos auriculares con música y crear. Pero competir en el más alto nivel es un lujo. Ese es mi objetivo fundamental. ¡Aparte de eso, todo lo que venga, bienvenido sea!