Julio Basulto, experto en nutrición: “No es solo genética, la pobreza determina quién engorda y quién puede llevar un estilo de vida saludable”
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Dietas milagro e influencers afectan más a quienes tienen menos recursos, argumenta el nutricionista

Julio Basulto es un nutricionista y divulgador español, especializado en nutrición clínica y salud pública

La obesidad no es solo cuestión de voluntad ni de genética: está profundamente influida por factores sociales, económicos y culturales. La presión de los medios, los influencers y las dietas milagro crea expectativas irreales y hábitos poco saludables, mientras que la pobreza y la desigualdad limitan el acceso a alimentos frescos, espacios de ejercicio y educación nutricional. Incluso decisiones bienintencionadas, como dar comida rápida para compensar la falta de tiempo, pueden perpetuar el problema.
Julio Basulto es un reconocido nutricionista y divulgador español, especializado en alimentación saludable y prevención de enfermedades relacionadas con la dieta. En una reciente entrevista en el podcast de Lo que tú digas, ha reflexionado sobre los múltiples factores que favorecen la obesidad, más allá de la genética o la pereza.

Según el experto, dos de los factores que favorecen la obesidad son los influencers que promueven pautas de nutrición sin ser expertos y las dietas milagro. Ante la sobreinformación, Basulto recomienda aplicar el sentido común: “No hagas dieta porque engorda. Intenta no comer mal, hacer más ejercicio físico, llevar un autocontrol y visitar al médico ante un aumento de peso, porque puede que tengas alta la tensión arterial”, comenta. En su discurso, también critica a los creadores de contenido que recomiendan dietas y, tres días después, realizan colaboraciones con marcas de comida basura.
“Una persona con menos dinero y menos recursos tiene muchas más posibilidades de tener obesidad”
Para Basulto, la mayor causa de obesidad es la desigualdad o la gestión económica: “Una persona con menos dinero y menos recursos tiene muchas más posibilidades de tener obesidad por factores como una industria codiciosa, determinantes anuncios, charlatanes y falsos gurús”, enumera. La lucha por una vida saludable no depende solo de la voluntad individual, sino también de las condiciones sociales y económicas en las que se vive.

Una práctica nada recomendable pero repetida es el autoritarismo alimentario en la infancia. En su opinión, obligar a comer multiplica por cinco las posibilidades de obesidad: “El 80% de los progenitores utilizan el chantaje emocional para conseguir que sus hijos coman”, comenta.
En la otra cara de la moneda están los padres que ofrecen comida barata a sus hijos para compensar la falta de tiempo que tienen para estar juntos: “En Barcelona, la gente que vive en los barrios ricos vive 11 años más que la gente que vive en barrios pobres. Tienen más tiempo para ir al gimnasio, para preocuparse por su salud y son menos vulnerables al marketing”, termina diciendo.

Las palabras del experto hacen referencia a un informe realizado por la Agència de Salut Pública de Barcelona que muestra que la esperanza de vida varía enormemente según el barrio donde se viva en Barcelona, reflejo de las desigualdades socioeconómicas que persisten en la ciudad. Entre el barrio de Pedralbes, uno de los más acomodados, y Torre Baró, con menor renta, llega a existir hasta 11 años de diferencia en esperanza de vida de sus habitantes, una brecha que se explica por condiciones de vida, trabajo, acceso a servicios y determinantes sociales de salud.

