Trabajar desde casa como profesional liberal o autónomo es cada vez más habitual, y esto genera dudas razonables sobre la utilidad del seguro de hogar en este contexto. Muchas personas se preguntan si la póliza cubre el material de trabajo, si responde en caso de recibir clientes o si protege frente a los riesgos propios de la actividad profesional. La respuesta es que el seguro de hogar sí puede ofrecer protección, pero es fundamental comprender sus límites.
El seguro de hogar está diseñado para proteger la vivienda y los bienes de uso personal. Por tanto, ante incidentes comunes como incendios, escapes de agua, daños eléctricos o robos, la póliza actuará del mismo modo, aunque trabajes desde casa, reparando los desperfectos en la vivienda y en aquellos objetos que no sean de carácter estrictamente profesional. Si un fuego afecta al salón o una filtración daña tus muebles personales, el seguro responderá con normalidad.
Sin embargo, cuando entramos en el terreno profesional la situación cambia. La mayoría de seguros de hogar no cubren equipos o materiales destinados exclusivamente al trabajo, como ordenadores de altas prestaciones, cámaras profesionales, instrumental técnico o mobiliario especializado. Tampoco suelen cubrir pérdidas económicas derivadas de la interrupción de la actividad, ni los daños que pueda sufrir una persona que acuda al domicilio por motivos laborales. Es decir, trabajar desde casa no convierte automáticamente la vivienda en un despacho protegido por un seguro de hogar.
Detalle
El seguro de hogar es un pilar importante de protección cuando se trabaja como autónomo desde la vivienda, pero no sustituye a un seguro profesional
Para quienes desarrollan una profesión liberal desde su hogar, diversas compañías permiten ampliar la póliza con garantías específicas. En algún caso se da cobertura al material vinculado directamente a la actividad, protege la documentación y los archivos profesionales, ofrece asistencia informática avanzada (incluyendo soporte para redes privadas, certificados digitales o protección frente a phishing), cubre la rotura de rótulos identificativos relacionados con la actividad y amplía incluso la cobertura frente a atracos, tanto en el domicilio como durante el traslado de fondos al banco. Además, se extiende la responsabilidad civil de explotación a las zonas de la vivienda donde se desarrolla la actividad profesional, así como a los empleados vinculados a ella.
El seguro de hogar no cubre todos los elementos profesionales si se trabaja en casa.
Aun así, hay un aspecto esencial que debe quedar totalmente claro, dado que el seguro de hogar no cubre, en ningún caso, la responsabilidad civil profesional. Si, por ejemplo, un cliente sufre un daño derivado directamente del ejercicio de tu actividad —como podría ocurrir en una sesión de fisioterapia, una consulta psicológica o cualquier prestación profesional—, la póliza de hogar no responderá. Este tipo de riesgos solo quedan protegidos mediante un seguro de responsabilidad civil profesional, que es el instrumento diseñado específicamente para cubrir errores, negligencias o daños derivados del propio desempeño laboral.
En definitiva, el seguro de hogar es un pilar importante de protección cuando trabajas como autónomo desde tu vivienda, pero no sustituye a un seguro profesional. Lo ideal es revisar bien las condiciones de la póliza, comprobar qué bienes y riesgos están incluidos y valorar si necesitas ampliar garantías o contratar una protección específica para tu actividad.
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Sergio López es Director de Seguros de Particulares de Occident. Más información en www.occident.com
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