Ser autónomo implica asumir decisiones importantes, también aquellas relacionadas con el ahorro y la jubilación. A diferencia de algunos trabajadores por cuenta ajena, los autónomos no disponen de un sistema de ahorro promovido por la empresa y, en muchos casos, cotizan por bases reducidas. Esto implica que planificar su futuro financiero se convierta en una necesidad.
Hoy existen diversos productos de ahorro pensados específicamente para los autónomos, que permiten complementar la pensión pública y construir una jubilación más sólida, flexible y adaptada a trayectorias profesionales cambiantes.
En primer lugar, están los planes de pensiones individuales, uno de los productos más conocidos. Permiten realizar aportaciones periódicas o puntuales y beneficiarse de ventajas fiscales en el IRPF, aunque con un límite anual reducido. Son una herramienta útil, pero por sí sola puede resultar insuficiente para quienes buscan un mayor volumen de ahorro.
En segundo lugar, los autónomos también pueden optar por seguros de ahorro y productos de inversión, como los planes de ahorro a largo plazo, los unit linked o las rentas vitalicias. Estos productos permiten diversificar el ahorro, adaptar el nivel de riesgo y, en algunos casos, transformar el capital acumulado en ingresos estables durante la jubilación. Son especialmente interesantes para quienes buscan flexibilidad y complementar distintas fuentes de ingresos.
Ventajas
El gran avance para el colectivo de trabajadores por cuenta propia ha llegado con los planes de pensiones de empleo simplificados para autónomos
Sin embargo, el gran avance para el colectivo de trabajadores por cuenta propia ha llegado con los planes de pensiones de empleo simplificados para autónomos. Por primera vez, los autónomos pueden acceder a un sistema de previsión social similar al de los planes de empleo tradicionales, hasta ahora reservados a las empresas.
Los trabajadores por cuenta propia tienen más opciones para fijar planes de ahorro.
Gracias a este tipo de planes, un autónomo puede aportar hasta 5.750 euros anuales, combinando el límite general de los planes individuales (1.500 euros) con las aportaciones específicas a estos planes de empleo simplificados (4.250 euros).
Además, estos planes se adaptan a la realidad de cada autónomo: permiten aportaciones flexibles (únicas, periódicas, trimestrales…), cuentan con una gestión diversificada de las inversiones según el horizonte temporal y están pensados para acompañar tanto en la etapa de actividad como en el momento de la jubilación, ofreciendo también protección a los beneficiarios en caso de fallecimiento.
Por todo ello, no es casualidad que cada vez más trabajadores por cuenta propia se interesen por este tipo de soluciones. Según distintos estudios, la gran mayoría de autónomos ha cotizado históricamente por la base mínima, lo que se traduce en pensiones públicas más reducidas. En este contexto, disponer de un plan de pensiones para autónomos se convierte en una de las vías más eficaces para garantizar la estabilidad financiera a largo plazo.
En definitiva, actualmente los autónomos cuentan con más opciones que nunca para planificar su jubilación: desde planes individuales y seguros de ahorro hasta los nuevos planes de pensiones de empleo simplificados. La clave está en empezar cuanto antes, ser constantes, diversificar y elegir productos que se adapten a cada momento vital.
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Óscar Sánchez es director Comercial Empresas e Instituciones Zona Centro-Sur de VidaCaixa.
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