¿Qué película de Navidad de Netflix se considera la única opción apropiada para este año?
Netflix
Una actriz carismática rescata una película que, como de costumbre, no alcanza las expectativas.

'Un robo muy navideño' strives for respectability but falls flat, as its main performers exhibit no chemistry.

Cada año, Netflix se esmera en ofrecer películas navideñas para aquellos que desean unas festividades completamente temáticas. Esta táctica fue adoptada del canal Hallmark de Estados Unidos, un experto en la creación de este tipo de telefilmes, llegando a producir hasta 40 títulos al año centrados en las fiestas. Sin embargo, llámeme grinch, pero tengo la impresión de que este año hay muy poco material valioso en la oferta de la plataforma.
En esta ocasión, no contamos con una nueva obra maestra moderna como Klaus de Sergio Pablos, la cual fue candidata al Oscar por su reinterpretación de Santa Claus mediante una animación llena de carácter, ingenio y encanto. Tampoco disponemos de una película como Aquella Navidad, la revelación del año anterior de Richard Curtis, que buscó adaptar el formato de Love Actually al ámbito infantil y familiar.

Por no tener, tampoco tenemos algo tan rematadamente terrible y funesto y de cartón (pero comentable) como Navidad de golpe, que Lindsay Lohan utilizó como un primer paso para resucitar su carrera como actriz. Y tampoco tenemos algo más decente como Nuestro secretito, que valía la pena ni que fuera porque, de repente, Lindsay Lohan se tomaba en serio la interpretación. El talento que había exhibido en Chicas malas o Ponte en mi lugar no se había extinguido.
En lugar de eso, lo que sí hemos presenciado ha sido un intento de filmación decente como Un robo muy navideño. Un joven y una joven, por motivos más personales que delictivos, conciben un plan para perpetrar un hurto en unas galerías de arte durante el periodo festivo. La dificultad reside en que Olivia Holt y Connor Swindells carecen de conexión alguna, y en su elección de no ser completamente perversos ni tampoco de poseer un ritmo ágil, la cinta se queda en un punto intermedio. Como mucho, es apta para conciliar el sueño.

Las que sí que intentan ser malvadas, como es habitual en este subgénero televisivo tan de baja estofa como son las películas navideñas para televisión, son Una navidad ex-cepcional y El secreto de Papá Noel. En la primera, Alicia Silverstone exhibe un despliegue de gestos faciales mientras trata de probar que una pareja recién divorciada aún puede festejar la Navidad unida (y, naturalmente, volver a enamorarse durante el proceso).
Y, en la segunda, Alexandra Breckenridge y Ryan Eggold encabezan una Señora Doubtfire invertida (es decir, ella finge ser un hombre para poder trabajar como Papá Noel) donde ni el escaso presupuesto puede justificar lo absurdo que resulta observar la cantidad de maquillaje que lucen los intérpretes. Desechables.

Entonces, ¿qué es lo que realmente importa? Es El encanto del champán. La trama es tan directa como se podría esperar. Sydney, una encantadora y soltera profesional, se dirige a Francia con el propósito de adquirir una viña. Justo el día anterior a su primera cita de negocios, mientras se encuentra en París, conoce a un hombre apuesto en una librería. Tras tener relaciones íntimas, ella se da cuenta de que él es el legítimo sucesor de esa misma viña.
Los personajes secundarios son parodias nacionales sin ninguna ambición creativa, pero Minka Kelly (Friday Night Lights) resulta encantadora; ella sola rescata la película con una actuación carismática que la obra probablemente no merece.

El encanto del champán es, en resumen, la única novedad que supera en interés a Chimenea en tu hogar o su secuela Chimenea en tu hogar: Los chisporroteos de la madera de abedul, que por lo menos te hacen sentir que tienes un buen fuego en casa con su ASMR.