Sociedad

¿Quieres energía verde en casa? No tienes que hacer 'NADA'

Ahorro y evolución

La plataforma Gas Verde, Sí lanza una campaña que demuestra que descarbonizar tu hogar es tan sencillo como seguir con tu vida

Imagen de la acción exterior llevada a cabo en Barcelona por la plataforma Gas Verde, Sí, como parte de su campaña 'NADA', para concienciar sobre las ventajas del gas verde

Imagen de la acción exterior llevada a cabo en Barcelona por la plataforma Gas Verde, Sí, como parte de su campaña 'NADA', para concienciar sobre las ventajas del gas verde

Gas Verde, Sí

¿Y si te dijéramos que puedes contribuir a un planeta más limpio sin cambiar tu rutina, sin obras en casa y sin gastar un euro? Sin hacer, literalmente, NADA. Así, en mayúsculas. Porque eso es exactamente lo que propone la plataforma Gas Verde, Sí, que promueve el desarrollo del biometano como una alternativa sostenible, estable y asequible: disfrutar de energía verde sin mover un dedo.

Lo cierto es que este mensaje es mucho más que una campaña de marketing. Porque hoy en día basta con que tengas una caldera de gas en casa para que puedas disfrutar de energía 100% renovable. Sin cambiar ni un solo aparato, sin hacer obras, sin invertir un solo euro. “La energía verde no solo es una opción sostenible, sino también rentable para los hogares”, explica Raúl Suárez, CEO de Nedgia. La clave está en integrar el gas renovable en un mix energético diversificado que permita a las familias beneficiarse de una energía limpia, asequible y segura”, observa.

La energía verde no solo es una opción sostenible, sino también rentable para los hogares”

Raúl Suárez,

CEO de Nedgia

Nadie duda de que el futuro de la energía en España pasa por la energía renovable. Y no solo por la solar o eólica; también por el gas verde. Y lo mejor, no exige esfuerzos extra. El gas verde ya está listo y la red para llevarlo a tu casa, también.

Una energía renovable que se produce a partir de residuos

El gas verde, también conocido como biometano, se obtiene a partir de residuos orgánicos como restos agrícolas, ganaderos o residuos urbanos, entre otros. Todo ese material, en lugar de contaminar, se transforma en una fuente de energía limpia, que puede utilizarse exactamente igual que el gas natural. Es decir, para calefacción, cocina o agua caliente.

A diferencia de otras energías renovables, el gas verde no depende del sol ni del viento. Esto garantiza un suministro estable, constante y almacenable durante todo el año, que, además, es totalmente compatible con la infraestructura actual. De hecho, ya circula por nuestras tuberías. España cuenta con más de 80.000 kilómetros de red de gas y todas esas instalaciones están preparadas para transportar y distribuir biometano.

Si se generalizara el uso del gas verde en los hogares españoles, las familias podrían rebajar en 29.000 millones sus costes energéticos hasta 2040

Además de su impacto sostenible, la gran baza del gas verde está en su fácil adopción. Para el usuario, no hay diferencia en el uso: su caldera funcionará igual. No habrá cambio alguno. ¿El coste de esa transición? Cero euros, siempre que ya tenga una instalación de gas. Las ventajas son, pues, más que evidentes. En un momento en que otras alternativas, como la electrificación con aerotermia, implican hasta 20.000 euros en reformas por vivienda, el gas verde tiene la capacidad de democratizar la sostenibilidad.

Y no solo eso. Apostar por esta fuente renovable supone un ahorro global enorme. Las cifras hablan por sí solas. Según datos de PwC, si se generalizara su uso en los hogares españoles, las familias podrían rebajar en 29.000 millones sus costes energéticos hasta 2040, en comparación con otras alternativas, y podríamos tener un parque de viviendas completamente descarbonizado antes de ese año.

¿Qué es Gas Verde, Sí?

Se trata de una plataforma impulsada por una alianza de productores y distribuidores de gas, organizaciones agrarias, representantes del mundo rural, instaladores de soluciones térmicas y grandes sectores industriales. Su propósito es promover el gas verde o biometano en España como una alternativa energética limpia, realista y necesaria para avanzar hacia un modelo más sostenible e independiente.

Además, se trata de una plataforma abierta, a la que cada vez se van a unir más entidades y personas, con una firme voluntad: contribuir a acelerar el desarrollo del gas verde (biometano) en España.

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Una respuesta realista para la industria y la agricultura

Pero no solo los hogares se benefician del gas verde. Todos somos conscientes de que la industria española, que representa un 16% del PIB y da empleo a más de tres millones de personas, necesita urgentemente alternativas limpias y competitivas. Y específicamente, algunos sectores como la siderurgia, la cerámica o el papelero, que resultan difícilmente electrificables, pueden encontrar en el biometano una solución para descarbonizar sus procesos y seguir operando sin ningún coste de adaptación.

Las cifras son, de nuevo, el mejor argumento. La adopción del gas verde podría ahorrar a las empresas hasta 16.700 millones de euros en costes energéticos hasta 2050, según estimaciones de PwC y Sedigas. Además, supone una protección extraordinaria frente a la volatilidad del mercado energético, reduciendo su huella de carbono al tiempo que refuerza su competitividad global.

La adopción del gas verde podría ahorrar a las empresas hasta 16.700 millones de euros en costes energéticos hasta 2050

También los agricultores y ganaderos están encontrando en el biometano una herramienta valiosísima: más de 5.000 ya lo producen en Francia, convirtiendo residuos en energía y cerrando el círculo de una auténtica economía circular. En España, donde acumulamos 120 millones de toneladas anuales de residuos orgánicos, las plantas de gas verde son una respuesta eficaz para generar energía y contribuirán a evitar sanciones por mala gestión ambiental. Y esto no es baladí: en 2023, nuestro país fue el que más multas por residuos ambientales sufrió en toda la Unión Europea.

Imagen aérea de una planta de gas verde
Imagen aérea de una planta de gas verdeGetty Images

España tiene el potencial. Ahora solo falta el impulso

En un momento en que todo parece requerir sacrificios, esta es una de las pocas soluciones sostenibles que no exigen grandes cambios. Ni instalaciones, ni nuevas tarifas, ni adaptaciones. Solo voluntad política y una normativa que permita expandirla.

Según Sedigas, somos el tercer país europeo con mayor potencial de generación de biometano, solo por detrás de Francia y Alemania. Es decir, podríamos cubrir con producción nacional el 100% de la demanda doméstica y comercial de gas. Y, sin embargo, vamos muy por detrás: mientras Francia ya cuenta con 675 plantas de producción, España apenas tiene 15.

Somos el tercer país europeo con mayor potencial de generación de biometano, solo por detrás de Francia y Alemania

La buena noticia es que el camino está trazado. Desarrollar esta industria permitiría movilizar más de 40.000 millones de euros en inversión privada, sin coste para el ciudadano, y generar hasta 21.000 empleos directos, la mayoría en zonas rurales. Esto supone una oportunidad histórica para conectar sostenibilidad y reto demográfico, generando empleo de calidad en la España vaciada.

Independencia energética, ahorro y sostenibilidad

Una de las lecciones de los últimos años es que la dependencia energética del exterior nos hace vulnerables. El gas verde, al producirse aquí, refuerza nuestra soberanía energética y reduce el riesgo de futuras crisis de suministro. Apostar por él permitiría ahorrar al país 172.000 millones de euros en inversiones energéticas hasta 2050.

Y, repetimos, esta revolución no requiere que los ciudadanos cambien ni su forma de calentar la casa, ni su rutina, ni su factura. No hay que hacer NADA. Solo promover decididamente esta solución realista, eliminar trabas burocráticas, impulsar su desarrollo y definir cuotas para su introducción gradual en los hogares.

La transición energética puede ser justa, eficiente y realista. El gas verde ya lo está demostrando en otros países y España no puede quedarse atrás. Es el momento de dar un paso que no exige nada a los hogares, pero lo cambia todo para el planeta, la economía y el futuro. Porque esta vez, para ayudar, no hay que hacer, de verdad, NADA.

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