Huellas dactilares, ADN, tatuajes, prótesis... Así se identifican las víctimas del drama de Adamuz
Tragedia ferroviaria
Un ejército de 27 forenses ha realizado ya 42 autopsias y pone nombre y apellido a 25 de los fallecidos

La Guardia Civil recoge muestras de ADN de familiares de las víctimas del accidente de Adamuz para trasladarlas a laboratorios de Madrid

La identificación de las víctimas de la tragedia de Adamuz avanza a dos velocidades. Una, la más rápida, es la que demandan los familiares de las víctimas; la segunda, más lenta, laboriosa y científica, es la ejecutada por los equipos médicos encargados de ese trabajo.
En esa identificación trabaja un auténtico ejército de forenses (27), que ya han realizado un total de 42 autopsias en el Instituto de Medicina Legal de Córdoba, a los que hay que sumar 32 miembros del servicio de criminalística expertos en identificación de la Guardia Civil, que han trabajado sobre el terreno, a pie de vía.
Aquí los protocolos está muy pautados; primero se recaba información en el lugar y después se confirma en la mesa de autopsia
En esas 42 autopsias ya realizadas en Córdoba se había logrado identificar, a última hora de la noche de hoy, a 25 víctimas. La mayoría por huellas dactilares. Pero no siempre es posible la identificación por este sistema; cuando eso pasa hay que recurrir a la prueba de ADN -donde los tiempos son más lentos- o la dental, a la que por su complejidad solo se recurre cuando no hay otra opción.

En este tipo de tragedias los protocolos y tiempos están muy marcados. La primera inspección ocular, en este caso en el lugar del choque de los dos trenes, recaba ya información que ayude a la posterior identificación de las víctimas.
Se hacen fotografías de las víctimas; se presta especial atención a su vestimenta o detalles diferenciales, como un tatuaje, y se comprueba si llevan encima algún documento de identidad. También se toman huellas dactilares, cuando eso es posible.
“Lo aconsejable, en este tipo de accidentes, es no correr para no equivocarse”, afirma el forense Josep Ramis
Así lo cuenta Josep Ramis, forense jubilado y exprofesor de Medicina Legal de la Universitat de Girona. “Lo aconsejable, en este tipo de accidentes, es no correr para no equivocarse”, afirma. Los datos recabados, en este caso a pie de vía, llegarán después a las mesas de autopsia. Ahí se realizan nuevas pruebas que ayuden a identificar las víctimas.
Otra pista que en ocasiones puede ser muy fiable, en esa mesa de autopsia, son las prótesis o fracturas antiguas “Cuando esto se puede hacer por la huella dactilar u otras pistas en esos cuerpos que sean muy claras todo va mucho más rápido”, añade Ramis.

Pero en casos de muertes por accidentes como el ocurrido en Adamuz, con deformaciones de los cadáveres, “puede ocurrir que sea imposible sacar la huella dactilar del dedo índice de la mano derecha, el único registrado en el DNI”. Salvo que se tengan antecedentes. Cuando esto ocurre, la vía más directa y frecuente es la prueba de ADN.
En las últimas horas la Guardia Civil ha recogido en las últimas horas muestras genéticas de personas que han denunciado la desaparición de familiares en ese accidente. Todas son remitidas al laboratorio de criminalística de Madrid de la Guardia Civil -se han montado puntos de recogida de estas secuencias genéticas en Huelva, Málaga o Sevilla- para ser cotejadas allí con muestras extraídas de los cadáveres. Esto requiere su tiempo.
El ADN es, por otro lado, obligado -recalca Ramis- si hay mutilaciones en los cadáveres. “Nuestro trabajo consiste en recomponer esos cuerpos y no equivocarnos cuando hay que hacerlo; si aparecen miembros amputados solo esa prueba genética evitará el error”, añade este forense. La “palabra científica”, repite Ramis, es lo único que vale en estos casos.
Si todo falla (huellas y ADN) queda la prueba odontológica. Es el último recurso pues la confirmación dental “resulta laboriosa al tener que intervenir en la cara del cadáver para sacar un molde”, indica este médico
Permitir a las familias el reconocimiento de sus seres queridos, cuando tienen que ver varios cadáveres, está desaconsejado
En este tipo de tragedias no es extraño recibir peticiones de personas que piden poder ver los cadáveres para identificarlos con reconocimiento facial. Podría pensarse que es una buena estrategia, pero Ramis aclara que “esta opción se desaconseja, en accidentes con múltiples muertos por traumatismo, porque esas personas tendrían que ver muchos cadáveres hasta encontrar, si es que lo reconocieran, a su ser querido”.
Además, en casos de deformaciones faciales, “siempre se corre el riesgo, por la angustia del momento, del error”. Así que Ramis vuelve a apelar a la ciencia y repite: “es la que evita errores como los cometidos, por ejemplo, con las víctimas del Yak- 42”, el avión militar español estrellado en Turquía.