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Crecen las dudas

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Varios factores apuntan a que el año será complicado para un sector que parece estar en un burbuja que no acaba de estallar

El año comienza con dudas sobre las expectativas generadas por la IA 

El año comienza con dudas sobre las expectativas generadas por la IA 

Reve

Hace tanto tiempo que hablamos de burbuja de la IA sin que nada estalle, que parece que nos hemos insensibilizado para asumir los sólidos argumentos que apuntan a que la situación del sector está inflada por unas expectativas sin límites. Comienza 2026 y este cuarto año de la era ChatGPT muestra algunos nubarrones, en especial para el principal artífice de este boom, OpenAI, pero también para el resto del sector. Las dudas afectan a todos los órdenes relacionados con la inteligencia artificial: de las inversiones al retorno de beneficios, del impacto en el mercado laboral al de la educación, de la disponibilidad de chips a los efectos en el medio ambiente por el consumo de electricidad y agua. Y sin embargo, la euforia sigue desatada.

El Deutsche Bank publicó ayer un informe titulado La luna de miel se ha acabado en el que augura que “es probable que 2026 sea un año difícil” para la industria de la inteligencia artificial debido a la confluencia de tres factores: la desilusión por la difícil integración de la IA en los flujos reales de trabajo de muchas empresas, el desajuste cada vez mayor entre la demanda y la capacidad de las compañías de IA para satisfacerla y, por último, la desconfianza que se ha instalado en planos muy distintos de la sociedad: de las demandas judiciales por derechos de autor y privacidad a la ubicación de los centros de datos, la protección de los menores frente a los chatbots que les llevan a comportamientos lesivos o, como refleja el documento bancario, “cosas peores”.

En agosto pasado, en plena crisis de confianza sobre OpenAI por la capacidad demostrada por la startup china DeepSeek para competir en la champions de la IA generativa de una forma más asequible, el líder de la compañía de ChatGPT, Sam Altman, invitó a cenar a un grupo de periodistas estadounidenses en San Francisco. Uno de ellos le preguntó si existía una burbuja de la IA. “Mi opinión es que sí. Alguien va a perder una cantidad fenomenal de dinero. No sabemos quién”, respondió con sinceridad. OpenAI, Google, Meta o xAI de Elon Musk están entre los grandes inversores en infraestructura, con medio billón de dólares presupuestados para este año en centros de datos que les hacen falta para responder a la demanda.

Expertos económicos creen que en algún momento puede estallar la burbuja de inversiones multimillonarias en IA 
Expertos económicos creen que en algún momento puede estallar la burbuja de inversiones multimillonarias en IA ChatGPT

Las inversiones necesarias para construir centros de datos que satisfagan la demanda no son sencillas. Los centros de IA consumen en general unas diez veces la energía que gastan los centros informáticos de datos tradicionales. En las nuevas instalaciones para la inteligencia artificial se emplean chips gráficos (GPU) que gastan más que los procesadores centrales (CPU) y generan más calor, lo que redunda en un mayor gasto de agua para refrigerarlos. La planificación de nuevos centros por parte de las tecnológicas estadounidenses se está haciendo de forma conjunta con el acceso a la energía y el agua.

OpenAI tiene en estos momentos más de 800 millones de usuarios activos, de los que alrededor del 5% son suscriptores de pago. Es decir, sólo 35 millones de personas (datos de julio). Las previsiones de la empresa es que hacia el 2030, dentro de cuatro años, existan 220 millones de personas que paguen la suscripción Plus, lo que la situaría en un plano en número de usuarios de pago como el que tiene Netflix (300 millones) o Spotify (280 millones). Pero la compañía de Altman necesita mucho más para afrontar sus compromisos. Uno de sus límites para ampliar el negocio es la falta de infraestructura. En el horizonte del próximo abril tiene también el juicio por la demanda que interpuso Elon Musk por abandonar su vocación de empresa sin ánimo de lucro.

Sus ingresos anuales actuales están cercanos a los 20.000 millones de dólares. Sus previsiones de ingresos son de 345.000 millones de dólares entre 2024 y 2029, pero el gasto previsto en ese período supera los 488.000 millones de dólares. Sus pérdidas, según apunta la prensa económica de Estados Unidos, son las mayores registradas por una startup. En perspectiva, las dos financieras hipotecarias que hicieron estallar la crisis económica del 2008, Fannie Mae y Freddie Mac, perdieron respectivamente 77.000 y 59.000 millones de dólares. La consultora Bain estima que el gasto en infraestructura de IA requerirá 2 billones de dólares en ingresos anuales para 2030 si se quiere justificar la inversión. Esta cantidad supera todos los ingresos combinados de Amazon, Apple, Alphabet (Google), Microsoft, Meta y Nvidia en 2024. ¿Podríamos estar ante un colosal error de cálculo?

Este año se puede mostrar si el globo de la IA se está desinflando 
Este año se puede mostrar si el globo de la IA se está desinflando Reve

El papel de dominador absoluto de OpenAI también se ve amenazado en varios frentes. En Estados Unidos, con la creciente competencia directa de Gemini de Google, Anthropic y su modelo Claude –el mejor para código de programación-, Meta y Grok (xAI) entre otras. En el plano internacional, con la competencia que llega de China, como DeepSeek. En Europa, el sentimiento de la necesidad de garantizar la soberanía tecnológica frente a Estados Unidos, que ha dejado de ser el socio leal tradicional, impulsará nuevas iniciativas de código abierto para crear alternativa. Así que sacar dinero de cualquier parte nos lleva al último anuncio de la empresa de Altman: ChatGPT tendrá publicidad. La tecnología del futuro nos lleva de nuevo a los viejos métodos del pasado.

Nubarrones amenazan la burbuja de la IA 
Nubarrones amenazan la burbuja de la IA Reve

. Los anuncios llegan a ChatGPT. OpenAI ha anunciado que comenzará a probar anuncios publicitarios dirigidos en ChatGPT para usuarios gratuitos y de la suscripción ChatGPT Go. Los anuncios aparecerán debajo de las respuestas como Recomendaciones patrocinadas, dirigidas en función de las conversaciones, pero la compañía asegura que estarán excluida la publicidad de temas relacionados con la salud, la política y los usuarios menores de edad. El lanzamiento complementa el lanzamiento mundial del nivel ChatGPT Go por 9,99 euros mensuales, que incluye acceso ampliado al modelo GPT-5, la generación de imágenes, la carga de archivos y el análisis avanzado de datos. Hace dos años, Sam Altman dijo que la publicidad sería “el último recurso”.

. Gemini alimentará a Siri. Apple y Google han confirmado en un comunicado conjunto que la próxima generación de modelos básicos de inteligencia artificial de Apple se basará en los modelos Gemini y la tecnología en la nube de Google. Esto implicará que el asistente personal de Apple, Siri será más personalizada y llegará este mismo año. La compañía de la manzana ha concluido que la IA de Google es la base más capaz para los modelos Apple Foundation. La compañía que lidera Tim Cook ha asegurado que Apple. Apple Intelligence seguirá funcionando en los dispositivos Apple y en Private Cloud Compute y que mantendrá los mismos estándares de privacidad. Casi en paralelo, Google ha anunciado Inteligencia Personal, una IA de ayuda personalizada que conectará aplicaciones como Gmail, Búsqueda, YouTube y Fotos “para que Gemini sea especialmente útil”. Su activación es voluntaria.

Francisco Bracero Osuna

Francisco Bracero Osuna

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Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de Guyana Guardian desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro 'Bicicletas para la mente' (Península)

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