Un jubilado gallego recoge firmas para poner una calle a la solidaridad de los vecinos de Adamuz: “Da esperanzas en el género humano”
Más 10.000 en dos días
A 900 kilómetros del epicentro de la tragedia y de la ola de solidaridad, Gregorio Pinazo lleva ya 10.000 rúbricas
Última hora de crisis ferroviaria y el descarrilamiento de Adamuz

Un gallego pide que la solidaridad de los vecinos de Adamuz tenga reconocimiento

La respuesta solidaria del pueblo de Adamuz (Córdoba) después del choque de trenes del pasado domingo y que por ahora se ha cobrado la vida de 42 personas, ha dejado decenas de heridos y familias destrozadas, ha llegado también al corazón de muchos ciudadanos. A 900 kilómetros del epicentro de la tragedia y de la ola de solidaridad, ha impactado en Gregorio Pinazo, que desde A Coruña ha promovido una recogida de firmas para que la solidaridad de los vecinos de la localidad cordobesa lleven el nombre de una de sus calles. En menos de 48 horas ya lleva 10.000 firmas en la plataforma change.org.
“Que un pueblo se muestre tan solidario y de una manera tan desinteresada me lleva a pensar que el mundo está aún con vida”, reflexiona para Guyana Guardian este hombre de 77 años, arquitecto técnico de profesión, que lleva medio siglo viviendo en Galicia. Y aunque Pinazo reconoce que “no está tan claro” que todo el mundo hiciera algo parecido, la respuesta ciudadana le da “esperanzas en el género humano... Porque hace tiempo que la he perdido”.
Reconocimiento permanente
“Como siempre pasa, se hablará mucho en los medios de su valentía, humanidad y apoyo desinteresado durante cuatro días y luego se olvidará. Me gustaría que no fuera así, por eso propongo que se nombre una calle del pueblo como la calle de la Solidaridad de Adamuz, en homenaje a todos los vecinos que ayudaron desinteresadamente en los momentos de la tragedia”, ha pedido Gregorio Pinazo. Porque cree que la encomiable actitud de los vecinos merece un “reconocimiento permanente” más allá del aplauso. Y porque cree que “estas situaciones donde el pueblo demuestra su generosidad deben tener visibilidad a lo largo del tiempo”. Además, considera que reconocer de esta manera (con el nombre de una calle) el buen hacer de los habitantes del pueblo puede inspirar en otras situaciones futuras, un poco como sucedió en la Dana de Valencia.
“Sería una forma de honrar a todos aquellos que salieron de sus casas sin pensarlo, que ayudaron, acompañaron y cuidaron a personas que no conocían, que vieron la tragedia y el horror de cerca, pero siguieron ayudando”, reflexiona este vecino de Cambra. Pinazo es usuario de la red de trenes porque sus hijos viven en Madrid y los visita con cierta asiduidad y tiene claro que “nuestra vida es una pieza de cristal” y que todos estamos expuestos.
Muchas de las historias de solidaridad que estos días estamos difundiendo los medios de comunicación han impactado a este jubilado gallego. Aunque reconoce que de Cristina, la niña onubense de seis años que ha perdido a toda su familia en el choque “te abre las carnes”. O la historia de Julio Rodríguez, un joven de 16 años que volvía de pescar junto a un amigo cuando se enteró del siniestro y no dudó en ayudar a las personas que se encontraban en los trenes. Y que recibió la felicitación de Los Reyes por su actitud. ”Intentamos sacarlas como pudimos, hasta que luego ya llegaron todos los cuerpos de Policía, Bomberos”, quienes, “más profesionalmente, se encargaron” de continuar con las labores de rescate, según contó Julio Rodríguez tras hablar con sus majestades. Señaló que lo que hicieron su amigo y él fue “sacar a algunas personas y acompañarlas hasta aquí para que se curaran y las atendieran”. El joven indicó que su “cuerpo se convirtió en otro, y sólo pensaba en ayudar, sea como sea”. “Hice el trayecto de 800 metros para acá y 800 metros para acá al menos unas seis veces, y no me paré ni a pensar si estaba cansado, nada, sólo quería ayudar”, ha relatado. El joven recibió la felicitación de la Reina que elogió un comportamiento “bastante bonito” a su “corta edad”, y que le pareció “bastante duro ver a gente así, tan pequeña, hacer esas cosas”. Todo un ejemplo.

