Madrid albergará la sede principal de la asociación centrada en el desarrollo de terapias punteras.
Innovación
El Ejecutivo retribuye la propuesta de Barcelona concediéndole la jefatura científica de Certera.

Manel Juan y Álvaro Urbano-Ispizua dirigen las investigaciones acerca de terapias innovadoras en el Clínic.

Madrid manejará los recursos financieros y Barcelona supervisará los fundamentos científicos. El Gobierno ha acordado fragmentar la dirección del Consorcio Estatal en Red para el Desarrollo de Medicamentos de Terapias Avanzadas (Certera), de tal forma que el Municipio de Majadahonda (Madrid) sea la ubicación de la base administrativa, vinculada a una oficina para la dirección científica en Catalunya.
El apresurado trámite para la “determinación de la sede física” de Certera termina con una resolución de compromiso tomada hoy por el Consejo de Ministros. Madrid (Instituto de Salud Carlos III, vinculado al Ministerio), Catalunya (hospital Clínic y centro de investigación Idibaps) y Valencia (hospital La Fe) compitieron en la convocatoria abierta el 26 de noviembre que fijaba un término de 30 días para la entrega de solicitudes.
Observadores externos intuyen que el veredicto ya se había inclinado previamente hacia la propuesta madrileña, lo cual parece confirmarse por la celeridad del trámite para elegir candidatos durante el periodo festivo, cuyo plazo finalizaba precisamente el día de Navidad. A pesar de ello, optaron por participar. Respecto a Catalunya, el Govern subrayó el “liderazgo indiscutible” del territorio dentro del sector de la investigación, el desarrollo y la innovación sanitaria, postulando al Clínic como la ubicación perfecta para albergar Certera.
La pretensión catalana ha impulsado una resolución aparentemente equilibrada, aunque desigual, tras la propuesta de la Comisión Consultiva para la determinación de las sedes del sector público estatal.
“La candidatura de Majadahonda presenta una ventaja estructural y estratégica diferencial por albergar el campus del Instituto de Salud Carlos III, organismo público de investigación dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades”, asegura el Gobierno en una nota oficial. “En conjunto, es la candidatura que mejor articula la excelencia científica, con operatividad inmediata y alineación con los objetivos estratégicos del consorcio”, añade.
“La elección anterior –precisa el Ejecutivo- se complementa con la extraordinaria capacidad que representa la candidatura de Barcelona, basada en el liderazgo científico, la integración en un ecosistema de innovación, una acreditada experiencia regulatoria y clínica y la concentración de la financiación, al contribuir el Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (Hospital Clínic Barcelona) con el 64% de la financiación estatal asignada al consorcio Certera. Por ello, la sede administrativa se complementará con una sede de dirección científica”.

El anuncio divulgado en el BOE el previo 26 de noviembre manifiesta que Certera se concibe como una estructura en red y su emplazamiento físico “solo hace referencia a dónde residirá la unidad de gestión que hará posible el funcionamiento coordinado y eficaz del consorcio”. El documento alude a una “una unidad de gestión” (especialistas consultados opinan que este esquema es el más razonable) y no menciona la opción de instaurar dos centros, uno de gestión y otro de ciencia, tal como ha decidido recientemente el Gobierno.
De acuerdo con el Gobierno, la distribución de competencias en materia de indagación “refuerza la cohesión territorial”
No obstante, a juicio del Ejecutivo, este dictamen “garantiza un aprovechamiento de las fortalezas diferenciadas de cada sede”. Majadahonda “concentra la coordinación administrativa y la interlocución institucional desde el ISCIII”, mientras que Barcelona “lidera la dirección científica y los ensayos multicéntricos desde su potente ecosistema biomédico”.
Según el directivo, este esquema consolida la integración regional al distribuir terrenos entre dos comunidades autónomas, “mejora la resiliencia operativa” debido a que se involucran “dos infraestructuras de excelencia”, e incrementa el potencial para captar y conservar el talento “gracias a las ventajas laborales y de movilidad de ambos entornos”.
