Enric Juliana califica de “carrusel electoral deseado por el Partido Popular” el adelanto de elecciones en Extremadura (diciembre) y Aragón (febrero), añadido al calendario oficial de Castilla y León (15 de marzo) y Andalucía (junio). “El PP quería demostrar que el PSOE está debilitado, y bajo este punto de vista lo ha conseguido, porque al PSOE le fue mal en Extremadura y le ha ido mal en Aragón”, explica el analista, aunque advierte que el plan salió cruzado al revelar el ascenso de Vox.
Vox emerge fortalecido, duplicando escaños en ambas regiones y forzando mayor dependencia del PP, que palidece: suma un diputado en Extremadura pero pierde dos en Aragón. “Vox va al alza, ahora lo que necesita es hacer un buen resultado en Castilla y León que corrobore la tendencia”, sostiene Juliana, que ve en esta sucesión de “estaciones” una estrategia para medir fuerzas antes de Andalucía, la cita clave por población y peso político.
La tensión entre socios frena investiduras: primera votación en Extremadura (3 de marzo) exige mayoría absoluta, y la segunda (5 de marzo, mayoría simple) podría fallar, abriendo repetición si no hay pacto antes del 3-4 de mayo. “Estoy absolutamente convencido de que en la primera votación no se elegirá presidente”, predice Juliana, que sitúa a Vox en una nueva fase: pide entrar en gobiernos con “mayores responsabilidades”, tras salir de consejerías en julio 2024 para captar descontento sin “polvo en el traje”.
“Vox quiere demostrar que también está dispuesta a gobernar para no quedar como solo protestones ante elecciones generales”, razona el experto, exigiendo ahora cuotas de poder reales más allá de consejerías concretas como Agricultura. El PP debate internamente: mantener perfil frente a Vox o integrarlos para desgastarlos en gobierno, todo condicionado por el calendario que culmina en la mayoría absoluta andaluza de Moreno Bonilla.
Juliana descarta abstención socialista cercana: “En estos momentos no está ni se le espera”, por el origen popular del “carrusel” y ataques como los de Aznar y Feijóo llamando a Sánchez “a la cárcel”. “Alguien que le estás amenazando, pedirle ahora que se abstenga es un poco complicado”, ironiza, aunque en “situación in extremis” antes de mayo en Extremadura, “no sé lo que haría el PSOE”.