Longevity

“Llevaba muchos años sintiéndome sola y sufriendo”: empezar terapia de pareja después de media vida juntos, en la jubilación

Longevity

Las parejas mayores pueden optar por dos caminos: seguir caminos diferentes o intentar salvar su relación con la ayuda de una terapia

Una pareja sénior, después de la terapia: “Si hubiéramos sabido que nos iba a venir tan bien, lo habríamos hecho hace 30 años”

La terapia de pareja también funciona en mayores, aunque son un fragmento de población que habitualmente recurre menos a esta opción. 

La terapia de pareja también funciona en mayores, aunque son un fragmento de población que habitualmente recurre menos a esta opción. 

BrankoPhoto - istock

“Sentía que me distanciaba emocionalmente, que no teníamos nada en común, que estaba fuera de lugar, con poco apego a la pareja, no me gustaba cómo él me contestaba; aunque nunca nos hemos levantado la voz, sentía que nos hacíamos daño”, recuerda María, enfermera de 60 años. Reconoce que en varias ocasiones pensó en separarse de su marido, Francisco - informático y de la misma edad—, porque se enroscaban constantemente en discusiones inútiles y agotadoras. “A veces, traducimos a la pareja de manera torticera, porque malinterpretamos lo que nos dice o cómo lo dice, cuando la intención ha sido diferente”, dice.

Fueron a terapia, y el profesional que les siguió les dio pautas claras y directas de funcionamiento eficaz y cariñoso. Luego, la práctica, era cosa de dos. “Hay que currárselo mucho. En cada sesión llegábamos a acuerdos y nos comprometíamos a cumplirlos antes del siguiente encuentro, a quien visitábamos cada dos semanas, religiosamente”. 

Decidieron seguir juntos y, ahora, acabada la terapia, continúan acudiendo a la consulta dos o tres veces al año, a modo de seguimiento y recordatorio para mantener los cambios consolidados. Mediante la psicoterapia de pareja sistémica pudieron conocerse, escucharse y entenderse. “Ahora ya no vamos para resolver problemas de pareja, sino para enfrentarnos juntos a situaciones externas. Aprovechamos para agradecernos el apoyo que nos estamos dando”.

Las personas mayores, ¿van a terapia de pareja?

Ir a terapia a los 60 años aún tiene un tinte tabú. En algunos casos, se sigue alimentando la idea de que los problemas se resuelven en casa, el estigma que todavía tiene el psicólogo o las parejas se acostumbran a vivir tal cual están y lo dejan estar. Una curiosidad es que, sobre todo las mujeres de estas edades “abordan sus problemas matrimoniales, pero en sus terapias individuales, porque la pareja se resiste a acudir”, comenta Elisa Múgica, psicóloga clínica, especialista en terapia de pareja, y directora del Centro Vitae Psicología, en Zaragoza. Si hay suerte, a partir de ahí, convencen a la pareja.

Hoy en día, los divorcios de mayores de 60 años han aumentado en España un 47 %, en los 10 últimos años, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La experta explica que “hay parejas que se separan en edades avanzadas, cuando vuelven a quedarse solos, pero también las hay quienes intentan salvar su relación con la ayuda de una terapia”. Actualmente, se observa un fuerte impacto en la movilidad emocional de las personas, por lo que, aunque las parejas que deciden pedir ayuda profesional no son tantas, cada vez son más, como María y Francisco.

Terapia basada en las emociones

El impacto de la terapia de pareja también es objeto de estudio. La Universidad de Navarra, en colaboración con Brigham Young University, de Estados Unidos, realizó el primer ensayo clínico en terapia de pareja focalizada en las emociones (T.F.E.), en países de habla hispana. El análisis concluyó que esta terapia basada en expresar las emociones profundas, en la teoría del apego y la necesidad de tener vínculos seguros en las relaciones, opera también en parejas séniors. Este fue el punto de partida del largometraje documental Terapia de parejas (Urresti Producciones, 2024), en el que un equipo de psicólogos (incluida Elisa Múgica, que también fue guionista) presenta a cinco parejas reales de diferentes edades que reciben terapia durante seis meses.

Ascensión, profesora de educación física y licenciada en psicopedagogía, con 64 años, y Jesús, médico odontólogo, 67, fueron una de las cinco parejas seleccionadas, en un casting de 150 interesados. Era la primera vez que acudían a terapia de pareja y lo hacían frente a las cámaras. Tras 48 años juntos (40 de casados) y cuatro hijos, necesitaban ahora ayuda para romper el bucle de discusiones, celos, faltas de afecto, de no encontrar cosas en común, reproches, desinterés, “de ser como una piedra, sin poder sentir”, como recuerda Ascensión. 

“Parezco dura, pero soy tremendamente sensible y cuando creo que no se me escucha, me siento sola. Y llevaba muchísimos años sintiéndome sola y sufriendo”. Ella demandaba más profundidad en la relación y él desconectaba, se evadía y le quitaba importancia. “La terapia nos ayudó a conocernos mejor. Supe comprender las carencias de afecto que él tenía desde su infancia, y aprendí a comunicarme mejor. Jesús pudo conocerse mejor a sí mismo y afrontar su situación de niño, para afrontar mejor su situación de adulto”. ¿Vale la pena a esta edad? Ambos coinciden: “si hubiéramos sabido que nos iba a venir tan bien, lo habríamos hecho hace 30 años”, dicen.

Mucho de lo que descubrió esta pareja, se lo deben a haber revisado la niñez de cada uno. “Según la teoría del apego, los seres humanos tenemos una base biológica instaurada de necesidad de conexión, que debe alimentarse para desarrollarse en el mundo”, explica Múgica, pionera en España en terapia de pareja focalizada en las emociones. Por eso, nuestras experiencias afectivas de la infancia van a afectar en cómo nos relacionemos en la adultez.

Cuando creo que no se me escucha, me siento sola. Y llevaba muchísimos años sintiéndome sola y sufriendo

Ascensión

64 años

La terapia de pareja puede funcionar a cualquier edad. 
La terapia de pareja puede funcionar a cualquier edad. Getty Images

Los indicadores de que una terapia irá bien

Una de las señales de que una terapia va a funcionar es que los dos sientan que hay problemas y que ambos quieran trabajar en buscar soluciones. “La psicoterapia de pareja se solicita cuando hay un gran sufrimiento psíquico individual y de la relación, y cuando se han agotado todas las formas para resolver los conflictos. Si la pareja acude en esta etapa del ciclo vital, es porque piensa que se les puede ayudar, a sabiendas de que pueden continuar juntos o llegar a la conclusión de que se tienen que separar”, aclara Brik.

El doctor añade que “la terapia de pareja en estas edades tiene sentido si ambos están dispuestos a cambiar y, por tanto, a crecer en la relación, en caso de que quieran seguir juntos”. Ascensión no se imagina la vida sin Jesús, por ejemplo, y él dice que es con quien la quiere estar siempre. Sin duda, eran aptos. Otro indicador es que perciban que la terapia de pareja no solo les beneficia a ellos, sino que también a quienes les rodean, por ejemplo, los hijos.

Particularidades de la edad 

La edad puede volver más rígidas las características de la personalidad, enquistar ciertos rasgos y empeorar la relación de pareja, o, por el contrario, enseñar a ver la vida con más flexibilidad y permitir el aprendizaje y la empatía por los demás.

La terapia de pareja en mayores tiene sus particularidades, simplemente porque “al llegar a esta etapa, las personas suelen atravesar transformaciones vitales que influyen en su dinámica cotidiana de relación”, afirma Eduardo Brik, médico psicoterapeuta de ITAD (Instituto de Psicoterapia Familiar Sistémica y Adicciones). Algunas de las más relevantes son la jubilación de uno o ambos; el nido vacío o la permanencia de los hijos adultos, expectativas y proyectos de vida que siguen caminos distintos, y donde dominan más los individuales que los de pareja; dar otro sentido a la vida, cambios físicos y de salud; diferente reacción frente a las pérdidas y al duelo, que modifican el modo de apoyarse; diferencias en cuanto a inversiones y distribución de las herencias; el rol de abuelos, los cuidados o desacuerdos en la vida sexual. 

Al llegar a esta etapa, las personas suelen atravesar transformaciones vitales que influyen en su dinámica cotidiana de relación

Eduardo Brik 

Médico psicoterapeuta 

La falta de comunicación, mayor motivo de consulta

Las parejas que llegan a una edad avanzada, sin haber aprendido a comunicarse emocionalmente, ni expresar sus sentimientos de una forma clara y directa, describen la falta de comunicación como el mayor problema del que se deriva todo. Se hablan peor, se malinterpretan, se enfadan y, finalmente, se distancian, aunque sigan viviendo juntos. El tema se agrava “cuando se acumulan y arrastran problemas durante muchos años, el tipo de problemática, las discusiones y los desencuentros son mucho más virulentos”, añade Múgica.

La falta de diálogo puede hacer que el otro intérprete que no es querido; lo mismo cuando se abusa del silencio. “En ocasiones, consideran que una manera de proteger y mantener la relación es callarse, pero este silencio genera un dolor en ambas partes y, de nuevo, un distanciamiento”, continúa la experta.

Esta carencia relacional también impide percibir ciertas situaciones relevantes. Por ejemplo, si existe un deterioro cognitivo o físico, o una pérdida de sentidos, como auditiva o visual, y la pareja no la percibe, el otro puede pensar “cuando le hablo, no me contesta” y generar una fricción. “La persona que se tiene al lado ya no puede ser la que la pareja espera que sea o la que fue con 50 años. Hay que bajar el nivel de exigencia”, sugiere Múgica.

Cómo beneficia la terapia de pareja en séniors

Nunca es tarde para el autoconocimiento de ambos, uno de los grandes beneficios de cualquier terapia de pareja. Solo así podrán reconciliarse con la historia de cada uno, con sus padres, relacionarse mejor en el presente, saber dar y recibir, limar las asperezas y ser más honestos. “La terapia desarrolla más generosidad en ambas partes, para que los miembros de la pareja crezcan, si ellos quieren y se muestran dispuestos a ello”, explica Brik.

Además, constituye un espacio abierto y seguro para el diálogo. De esta manera se puede descubrir las características de cada uno, aunque uno sea menos receptivo que otro, o le cueste hablar de lo que le pasa por dentro. “Los terapeutas facilitamos este lugar y damos algunas pautas para retomar asuntos pendientes, expresar sentimientos afectivos y amorosos, y aplicar una mirada diferente, y seguir haciéndolo en el día a día”, sostiene Múgica. Esto permitirá no malinterpretar palabras y conductas ni tomárselas como algo personal, suavizar el tono y hablarse bien.

Hace 50 años, no existía ninguna educación emocional 

Elisa Múgica 

Psicóloga clínica

Otro de los beneficios de una terapia es que, al abrir las heridas del pasado, puede facilitar la empatía del otro y comprender el origen de sus creencias, sentimientos y conductas. Es una dosis de educación emocional, que puede que no hayan tenido nunca, lo que les permitirá fluir con más calma. Muchos han vivido etapas de guerra, posguerra, familias desestructuradas u otras dificultades. “Hace 50 años, no existía ninguna educación emocional, y cuando, encima, tienen toda esa carga conflictiva temprana, es aún más difícil de manejar. Aunque fuera lo normal en ese entonces, hoy podemos hacer las cosas diferentes”, propone Múgica.

La terapia también es un lugar donde descubrir qué se comparte, qué se puede hacer para que ambos conecten, ya sea en el ámbito personal, como social e incluso sexual. Eduardo Brik explica que la psicoterapia de pareja aboga por crear circuitos que traigan bienestar y expansión, y ofrece propuestas para enriquecer la relación. “La idea es dar prioridad a una apertura del corazón, mostrar que somos capaces de amar lo que somos, y aceptar las cosas como son, en lugar de aferrarnos a nuestras imágenes mentales de cómo deberíamos ser”.

Etiquetas