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“Papá está raro”: qué es el ‘delirium’ y cuáles son los síntomas de más riesgo

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En muchos casos, los síntomas del delirium pueden confundirse con signos de demencia; sin embargo, se trata de un cuadro confusional temporal que puede tratarse e, incluso, resolverse

¿Qué es el delirium? 

¿Qué es el delirium? 

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Confusión repentina, cambios de conducta, enojo, somnolencia. Los síntomas del delirium son abarcativos y, en muchos casos, pueden confundirse con signos de demencia. Sin embargo, se trata de un cuadro confusional temporal que puede tratarse y hasta resolverse.

De hecho, el delirium también se denomina síndrome confusional agudo (SCA). Así lo explican desde la sección Medicina Geriátrica del Hospital Italiano, y aclaran que se presenta por lo general en adultos mayores de manera brusca, con atención y pensamientos desorganizados y con un curso fluctuante, que empeora por lo general por la tarde y/o noche.

¿Qué es el delirium?

El delirium o SCA es un cuadro en el que se da un rápido y brusco deterioro de la función cognitiva que suele confundirse con demencia. Sin embargo, es importante aclarar que no es una enfermedad, sino un síntoma. Se define como una alteración en el nivel de conciencia, que se refleja en una disminución de la capacidad para mantener la atención. Sucede por lo general como respuesta a causas clínicas, como enfermedades agudas, lesiones traumáticas, cirugías o efectos de medicaciones.

Respecto a las formas en que aparece, precisan que puede ser bajo la modalidad denominada hiperactiva, es decir con agitación, enojo (gritos, desconfianza, celos), insomnio o delirios (como de robo), conductas que pueden resultar riesgosas; o bajo la hipoactiva, que según señalan es la más frecuente y subdiagnosticada, con apatía, somnolencia, y pocas palabras (estar mucho más callado de lo habitual).

También, bajo una modalidad mixta, que combine agitación con momentos de apatía. Puede durar desde un día hasta 6 meses, dependiendo del tratamiento de la causa de base. Por otro lado, aclaran que si bien es más frecuente que ocurra en la tercera edad que en otras franjas, no es un cuadro que deba normalizarse ni asumir que es propio de esta etapa.

“Mucho más frecuente de lo que se cree”

“El delirium es mucho más común de lo que se cree, sobre todo en personas mayores, y su frecuencia depende mucho del lugar donde la persona está siendo atendida”, introduce Marcelo Schapira, jefe de Medicina Geriátrica del Hospital Italiano. Respecto a esta distinción, indica que en adultos mayores que viven en su casa, el delirium es poco frecuente, alrededor del 1 al 2 %. “Pero la situación cambia radicalmente cuando una persona mayor se enferma y necesita internarse”, advierte.

Y brinda cifras reveladoras: “En hospitales generales, entre el 15 y el 30 % de las personas mayores internadas presenta delirium en algún momento de la internación; en cirugías importantes, como las de cadera o corazón, esa cifra puede llegar al 40 o 50 %”, señala.

Se calcula que la mitad de los casos pasa desapercibida, especialmente cuando el paciente no está agitado, sino más callado o somnoliento

Marcelo Schapira

Jefe de Medicina Geriátrica del Hospital Italiano

En tanto, en terapia intensiva, esta cifra se dispara: “sobre todo cuando el paciente necesita respirador, el delirium es muy frecuente: puede afectar hasta al 70 u 80 % de los pacientes”, apunta. Lo que ocurre es que, muchas veces, no se detecta. “Se calcula que la mitad de los casos pasa desapercibida, especialmente cuando el paciente no está agitado, sino más callado o somnoliento”, aclara.

Delirium versus demencia

Ahora bien, una de las dudas más comunes es, si se parece tanto al deterioro cognitivo, ¿cómo saber cuándo se trata de delirium? “Aunque el delirium puede parecerse a una demencia, hay diferencias claras”, dice Schapira.

  • Inminencia: La diferencia principal es la velocidad con la que aparece. El delirium aparece de golpe, en horas o pocos días. La demencia, en cambio, avanza lentamente, a lo largo de meses o años.

  • Intermitencia: Mientras en la demencia los síntomas suelen ser más estables, el delirium va y viene. “Una persona puede estar mejor a la mañana y muy confundida a la tarde”, dice el médico,

  • Falta de concentración: En el delirium, la persona tiene dificultad para prestar atención; se distrae fácilmente, le cuesta seguir una conversación o responder preguntas simples.

“Una frase que usamos mucho en geriatría es: todo cambio mental brusco en una persona mayor debe considerarse delirium hasta que se demuestre lo contrario”, describe. Por otro lado, también es importante saber que el delirium puede aparecer sobre una demencia previa, y en esos casos el cuadro suele ser más grave, “pero muchas veces reversible si se detecta a tiempo”, tranquiliza.

Causas y signos de alarma

“El delirium no aparece porque sí. En general ocurre cuando una persona mayor, con un cerebro más vulnerable, atraviesa algún problema de salud”, dice Schapira. Por lo general, se vincula a causas variadas, como cambios en la rutina o el ambiente, falta de sueño o deshidratación, excesos de comida o alcohol (por lo que puede ser más corriente en las fiestas o vacaciones), así como infecciones, dolor o constipación, y cambios o errores en la medicación.

Sin embargo, entre sus causas se destacan las infecciones urinarias y la neumonía. “En las personas mayores, problemas que parecen menores pueden generar un delirium importante; por eso, ante un cambio brusco en la conducta o en el estado mental, siempre hay que buscar una causa médica”, aconseja el profesional.

El delirium no aparece porque sí; en general ocurre cuando una persona mayor, con un cerebro más vulnerable, atraviesa algún problema de salud

Marcelo Schapira

Jefe de Medicina Geriátrica del Hospital Italiano

Los signos de alarma son: una nueva desorientación en un lugar muy conocido (como no saber dónde está ni en qué fecha), cambios demasiado bruscos en el comportamiento, alucinaciones, miedo intenso, lenguaje incoherente, agitación intensa o su contracara, una extrema somnolencia. Debe solicitarse atención de manera urgente, e intentar que la persona permanezca en un ambiente familiar y tranquilo, hablarle despacio y sin discutir, asegurarse de que esté hidratado, y chequear su medicación.

Respecto a lo que se debe evitar: confrontar a la persona, cambiar su medicación sin indicación, sobreestimular con muchas explicaciones o personas interviniendo, o creer que “se pasará solo”. El diagnóstico es clínico y una vez resuelto el desencadenante, el cuadro confusional “poco a poco irá cediendo”. Para cerrar, añaden: “Detectarlo a tiempo puede evitar complicaciones e internaciones”.

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