Cristina Cucalon, fisioterapeuta del Hospital Vall d’Hebron: “Levantarse al baño más de dos veces por la noche es señal de alerta y motivo para consultar al médico”
Longevity
La fisioterapeuta del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, especialista en suelo pélvico, explica qué síntomas no deberían normalizarse con la edad y cómo influyen el estrés y los hábitos de vida en la salud pélvica masculina, a medida que se cumplen años

Cristina Cucalon, fisioterapeuta en Vall d'Hebron

La salud íntima masculina sigue siendo un terreno lleno de silencios. Problemas urinarios, disfunción eréctil o alteraciones del suelo pélvico se viven a menudo con vergüenza y se atribuyen al envejecimiento, aunque no siempre sea clara esta relación entre edad y disfunciones.
El trabajo conjunto entre urólogos, fisioterapeutas y psicólogos es clave para abordar estos trastornos de manera integral. Cristina Cucalon, diplomada en Fisioterapia y licenciada en Psicología, trabaja en la unidad de suelo pélvico del Hospital Vall d’Hebron, en Barcelona, acompañando a personas a lo largo de su ciclo vital que sufren algún tipo de disfunción urinaria, anorrectal o sexual.
“Aunque se hable mucho del suelo pélvico femenino, los hombres también lo tienen. La salud sexual masculina, en muchas ocasiones, está relacionada con el tono muscular del suelo pélvico o con una respuesta involuntaria de tensión”, señala Cucalon a este diario.
En conversación con Guyana Guardian, explica qué síntomas no deberían normalizarse, cómo influyen el estrés y los hábitos de vida en la salud pélvica masculina y por qué consultar a tiempo puede marcar la diferencia entre un buen y un mal envejecimiento, en este sentido.
La próstata suele aumentar de tamaño a medida que el hombre envejece (…). Aparece la dificultad para orinar
¿Qué síntomas urinarios pueden indicar que existe un problema en la próstata, especialmente a una edad avanzada?
A lo largo del ciclo vital, la próstata suele aumentar de tamaño a medida que el hombre envejece. Debido a su ubicación, este crecimiento puede comprimir la uretra, el conducto que comunica la vejiga con el exterior y permite la salida de la orina. Cuando la uretra queda parcialmente comprimida, uno de los primeros signos que aparece es la dificultad para orinar, especialmente para iniciar la micción o para vaciar completamente la vejiga.
¿Por qué ocurre esto?
Ante esta resistencia y compresión, la vejiga se ve obligada a trabajar más de lo habitual para expulsar la orina. Con el tiempo, este sobreesfuerzo puede hacer que se vuelva más reactiva o “hiperactiva”, lo que se traduce en síntomas como la urgencia urinaria —una necesidad repentina e intensa de ir al baño— y un aumento de la frecuencia urinaria a lo largo del día. También puede aparecer disuria, que es el dolor o escozor al orinar, y nicturia, es decir, la necesidad de levantarse a orinar durante la noche.
Superar las dos micciones nocturnas, sobre todo si se acompaña de otros síntomas urinarios durante el día, es una señal de alerta
¿En qué momento levantarse por la noche para orinar deja de ser normal y empieza a ser motivo de preocupación?
En condiciones normales, el cuerpo está preparado para mantener el descanso nocturno sin interrupciones, favoreciendo un sueño continuado y reparador. Cuando esto no ocurre y la próstata interfiere en la función urinaria, algunos hombres pueden despertarse dos, tres o incluso cuatro veces por la noche, lo que afecta claramente a la calidad del descanso. Levantarse una o dos veces puede considerarse dentro de la normalidad, dependiendo de factores como la cantidad de líquidos ingeridos —especialmente antes de acostarse— o el tipo de cena. Sin embargo, superar las dos micciones nocturnas, sobre todo si se acompaña de otros síntomas urinarios durante el día, es una señal de alerta y un buen motivo para consultar con un profesional y valorar el estado de la próstata.
¿Qué otros síntomas que a menudo se consideran “propios de la edad” no deberían obviarse porque podrían indicar problemas mayores?
Uno de los primeros es la pérdida de orina. No es un síntoma que deba normalizarse ni al que se le deba restar importancia: no es normal que se escape la orina en ninguna circunstancia y, además, es tratable. Otro síntoma que suele trivializarse es el estreñimiento. No tener una pauta defecatoria regular se ha normalizado socialmente, pero también es una señal que conviene valorar, ya que puede estar relacionada con disfunciones del suelo pélvico u otros problemas de salud. Todos ellos son signos de alerta que conviene consultar con un profesional.

Que se escape la orina o tener una pauta defecatoria irregular en ninguna circunstancia es normal
La disfunción eréctil afecta a cerca del 50 % de los hombres mayores de 40 años, pero muchos no lo consultan por vergüenza. ¿Debería consultarse?
Es importante consultarlo siempre, porque detrás de estas disfunciones pueden encontrarse otras patologías, como la diabetes o los problemas cardiovasculares. La disfunción eréctil está estrechamente relacionada con el funcionamiento de las arterias y las venas que permiten que la sangre llegue de forma adecuada al pene. Cuando aparece, puede estar indicando una alteración del sistema vascular. Y esta afectación no se limita necesariamente a los vasos que irrigan el pene, sino que también puede darse en otras zonas del cuerpo, como las arterias que llevan la sangre al corazón o al cerebro. Por eso, la disfunción eréctil puede actuar como una señal de alerta temprana sobre la salud general. No se trata de que otras patologías causen directamente la disfunción, sino de que esta puede ser uno de los primeros síntomas de una enfermedad vascular de carácter sistémico.
¿Cuál crees que es el mayor mito sobre la sexualidad masculina que habría que desmontar?
Uno de los mitos más extendidos es pensar que los hombres están siempre predispuestos a tener deseo o respuesta sexual. Esto no es así: el deseo masculino también fluctúa y está influido por factores físicos, emocionales y contextuales.
Otro mito muy habitual es creer que la sexualidad masculina depende casi exclusivamente de la capacidad de erección. Reducir la sexualidad a la erección es una visión muy limitada, que no tiene en cuenta otros aspectos fundamentales como el placer, la conexión, la sensibilidad o el bienestar general.
La disfunción eréctil puede actuar como una señal de alerta temprana sobre la salud general

Durante la menopausia se habla mucho de la importancia de trabajar el suelo pélvico en las mujeres, pero los hombres también lo tienen y no se habla tanto. ¿Es igual de importante realizar este trabajo en los hombres a partir de cierta edad?
En las mujeres, el impacto de las patologías del suelo pélvico está mucho más condicionado por la maternidad y por el entorno hormonal, tanto durante el ciclo fértil como en el embarazo y la menopausia. Este contexto hormonal y mecánico explica en gran medida por qué estas disfunciones son más frecuentes. En los hombres, esta situación no se da de la misma manera. De forma natural, es menos habitual observar afectaciones del suelo pélvico y su prevalencia es claramente menor. Sin embargo, sí es importante que los hombres aprendan a observar posibles síntomas. En muchos casos existen, pero no se les da importancia o no se consultan, lo que retrasa el diagnóstico.
¿Cómo pueden afectar el estrés y la ansiedad al suelo pélvico masculino?
El estrés y la ansiedad suelen provocar un aumento del tono muscular, es decir, de la tensión que mantienen los músculos incluso en reposo. Esto no ocurre solo en el suelo pélvico, sino en todo el cuerpo; sin embargo, en esta zona puede tener consecuencias especialmente relevantes. Cuando los músculos del suelo pélvico están excesivamente tensos, pueden generar dolor y dificultar su correcta contracción y relajación. Esta falta de coordinación puede interferir en funciones clave como la continencia urinaria o fecal, la eyaculación o incluso la erección. Aunque la incontinencia es más habitual cuando el tono muscular es bajo, un exceso de tensión mantenido en el tiempo también puede provocar síntomas y alteraciones funcionales. Por ello, la gestión del estrés es una parte importante del cuidado del suelo pélvico masculino.
El tabaco favorece la tos y sobrecarga el suelo pélvico, lo que con el tiempo puede debilitarlo y provocar síntomas
¿Cómo influyen el sobrepeso, el sedentarismo o el tabaco en la salud prostática y pélvica?
El tabaco influye principalmente a través de la respiración. Fumar reduce la capacidad ventilatoria y favorece la tos, lo que aumenta la presión intraabdominal. Si esta presión no se gestiona adecuadamente, se dirige hacia abajo y sobrecarga el suelo pélvico, lo que con el tiempo puede debilitarlo y provocar síntomas. El sobrepeso actúa de forma similar. Puede alterar la postura y aumentar de manera constante la presión sobre el abdomen y el suelo pélvico. Aunque la tos crónica suele ser más lesiva, ambos comparten el mismo mecanismo: un exceso o una mala gestión de la presión abdominal.
¿Por qué cree que todavía existe cierto tabú a la hora de hablar de disfunciones sexuales o de problemas del suelo pélvico?
La zona pelviperineal ha sido tradicionalmente un gran tabú, y no solo en el ámbito sexual. En ella se concentran funciones tan básicas como la urinaria, parte de la digestiva y la evacuación, y todas ellas han estado históricamente rodeadas de silencio y pudor.
Desde la infancia nos cuesta nombrar estas partes del cuerpo por su nombre anatómico y tendemos a utilizar eufemismos, lo que refleja la dificultad que tenemos para hablar de ellas con naturalidad. También resulta complicado explicar cómo es el funcionamiento normal de esta zona, algo que debería formar parte de la educación básica. Cuando entramos en el terreno de la sexualidad, ese pudor se intensifica todavía más. A nivel educativo y cultural, aún queda mucho camino por recorrer.



