Longevity

Tu perspectiva sobre la muerte define totalmente

Longevity

Esposos y compañeros de trabajo, Rosa Rabbani y Arash Arjomandi llevan más de veinte años apoyando a personas y empresas en su desarrollo humano; con ‘¿Efímeros o inmortales?’, su reciente obra, ofrecen herramientas para redescubrir el significado y la meta de la existencia.

Arash Arjomandi y Rosa Rabbani acaban de publicar ‘¿Efímeros o inmortales?’.

Arash Arjomandi y Rosa Rabbani acaban de publicar ‘¿Efímeros o inmortales?’.

Cedida

¿Vivimos una epidemia de trastornos mentales o una crisis colectiva de sentido? La psicóloga Rosa Rabbani y el humanista Arash Arjomandi ponen en duda la tendencia a medicalizar el malestar actual y abogan por recuperar una dimensión espiritual —no religiosa, pero exigente— para enfrentar el envejecimiento, la muerte y el vacío existencial sin ilusiones falsas. Los datos respaldan este diagnóstico: el 59% de los españoles afirma padecer problemas de estrés, el 48% cree padecer depresión en alguno de sus niveles y el 23%, ansiedad.

Ante este contexto, Arjomandi y Rabbani advierten que “la población se está medicalizando y narcotizando, atiborrándose de ansiolíticos, hipnóticos y sedantes”, mientras las consultas se saturan de quienes buscan fortalecer su autoestima. Este matrimonio y equipo profesional, que desde hace más de dos décadas acompaña a individuos y entidades en su desarrollo personal, ofrece ahora en ¿Efímeros o inmortales? (Editorial RBA) algunas claves para recuperar el sentido y el propósito de la vida.

Afirman que numerosos problemas que consideramos trastornos psicológicos son, en realidad, crisis de significado.

Rosa Rabbani (R. R.): Sin duda. En las consultas llegan muchos casos de personas que acuden con un malestar muy fuerte. Al examinar su situación, te das cuenta de que la familia, el trabajo y el entorno están bien. Aun así, ellas no se sienten bien y no hallan razón para ello. En estos casos, lo más común es que exista una ausencia de sentido en la vida.

Arash Arjomandi (A. A.): Si alguien ha desarrollado depresión o ansiedad, es necesario explorar sus raíces. El problema es que habitualmente se identifican los síntomas y se trata con un medicamento. Estamos medicalizando cuestiones existenciales. Y no se puede solucionar el problema de salud mental únicamente mediante fármacos.

En los últimos años ha crecido el interés por la espiritualidad, el autoconocimiento, el mindfulness… ¿Acaso no nos estamos mejorando?

A. A.: Este sentido de la espiritualidad se está abordando de manera superficial, cómoda y algo personalizada. Algunos creen que, si respiras hondo, ya estarás curado. O que, si haces un retiro, cuanto más lejos, mejor, y que al golpear unos cuencos, descubrirás el sentido de tu vida. Y lamentamos profundamente estas propuestas.

Existen obras de gran éxito que aseguran alcanzar el bienestar al enfocarse en el momento presente; ¿es realmente creíble que se logre la realización personal de esa manera?

Arash Arjomandi

Humanista

Últimamente se repite mucho la idea de que hay que vivir “aquí y ahora”.

A. A.: Existen obras de gran éxito comercial que aseguran el bienestar si te enfocas en el presente inmediato. ¿No obstante, realmente se puede pensar que se alcanza la realización personal únicamente mediante el instante actual? ¡Resulta fundamental asimilar las enseñanzas de lo vivido y poseer una visión hacia lo que vendrá!

R. R.: Este plano espiritual se ha reducido para que resulte comprensible para el público general, hasta el extremo de asegurar que la meditación consiste en guardar silencio y vaciar la conciencia. Pero eso es incorrecto. Meditar conlleva reflexionar sobre el carácter trascendental de la existencia, considerando que nuestra parte espiritual no perece tras el fin biológico. Meditar no equivale a practicar mindfulness.

En su obra describen a una población sin esperanza, con la impresión de aproximarse a un “horizonte crepuscular”. ¿Qué nos sucede?

RR: Muchos estudios afirman que el origen de esta inquietud se encuentra en la vida que hemos creado. Y es lógico que muchos crean que, con el escenario actual, mañana será más difícil.

A. A.: Existen personas convencidas de que las dificultades de la realidad contemporánea —vivienda, extremismos, tecnología— nos han sumido en la confusión. Piensan que, al solventar tales desafíos, la situación se normalizará. Sin embargo, sostenemos que, si bien estos puntos son esenciales, el núcleo del dilema es que la comunidad no ha diseñado métodos para hallar un propósito que brinde plenitud a su existencia. Hay naciones donde el bienestar material y el panorama político son estables y, aun así, se aprecia una preocupante degradación de la salud mental.

La búsqueda de un sentido existencial ¿no se ha hecho toda la vida?

R. R.: Efectivamente, no obstante, las dificultades se transforman con el paso del tiempo. En la actualidad encaramos retos que habrían sido inimaginables en épocas pasadas.

A. A.: El desarrollo de la ciencia y la tecnología nos ha brindado la oportunidad de tener una vida más duradera y superior, aunque esto no garantiza ese sentimiento de realización que a bastantes personas les falta. Se creía que la Inteligencia Artificial nos daría autonomía, pero, en cambio, notamos una desolación mayor.

Hablan de una espiritualidad no religiosa.

A. A.: En efecto. No nos referimos a la religión, sino a la presencia de una Conciencia Universal. Al despojar al rezo de adornos innecesarios, este se transforma en una conversación entre nuestro propio sentido y la Conciencia Universal que percibimos internamente. Asimismo, diversas investigaciones científicas comprueban que quien practica la oración posee una resiliencia y una aptitud para sobrellevar los obstáculos vitales significativamente superior a quienes no lo hacen.

Cada facultad puede ubicarse en regiones del cerebro, salvo una: la autoconciencia.

Rosa Rabbani

Psicóloga

¿Qué les dirían a quienes desean comenzar este recorrido pero llevan una vida intensa?

A. A.: En la obra comentamos cinco tácticas o vías que se integran. Una de estas es: “Oye, vive cada momento de tu vida, cada decisión que vayas a tomar, cada acción que vayas a hacer, cada pensamiento que vayas a tener, teniendo en cuenta que tu existencia continúa después de tu muerte física; y esta vida de 70, 80, 90 años es solamente la primera etapa de toda una evolución que continúa”.

Habrá quien piense que no hay evidencia científica sobre este “más allá”.

A. A.: Somos investigadores y fervientes defensores de la ciencia. Nada nos persuade que se base en dogmas religiosos o supersticiones, ni en lo irracional. Lo que afirmamos es que la autoconciencia no ha podido ser ubicada en el cerebro, y eso genera interrogantes.

R. R.: Es posible situar todas las facultades en distintas zonas del cerebro, a excepción de una: la autoconciencia. Por esta razón, numerosos expertos sugieren que, tras el fallecimiento, la autoconciencia permanece: este componente es el que logra trascender.

¿Qué debe uno hacer para cultivar esa inmortalidad?

R. R.: Tu visión respecto a la muerte marca de manera rotunda el modo en que llevas tu día a día. Al considerar este tema, no queda otra opción que iniciar un proceso de cuestionamiento. El fin de la vida, ¿qué representa realmente? ¿De qué trata? ¿Hay algo después? La falta de esperanza nos ha inducido a pensar que no es preciso reflexionar sobre el futuro, ya que este podría ser nefasto.

Hablabais de elegir fines no efímeros. También de cultivar virtudes.

R. R.: Existen diversos estudios sobre este tema. Cualidades tales como la constancia, la rectitud, la honestidad, la sinceridad, la clemencia, la gentileza o la organización, constituyen atributos latentes en cada individuo. Según las vivencias personales, algunas se potencian en mayor medida que otras. Los valores que cultivamos representan, metafóricamente, el equipaje que nos acompaña; el resto permanece en este mundo. La unión de dichos principios moldea nuestra esencia, la cual trasciende el fallecimiento corporal y persiste en nuestra percepción interna. Asimismo, cabe destacar que las carencias o imperfecciones no son reales. En realidad, se trata de facetas de la personalidad que aún no han sido suficientemente ejercitadas.

Pero muchos vicios o defectos son la base de los diagnósticos médicos.

R. R.: Los profesionales de la psicología estamos cansados de tratar a sujetos que acuden con valoraciones clínicas ficticias que se han vuelto tendencia en internet. Es cierto que, a menudo, una identificación adecuada disminuye la ansiedad al darnos certidumbre sobre lo que nos ocurre. Sin embargo, si se emplea como justificación para no trabajar, deja de ser útil: en ocasiones, alguien sostiene que no logra completar ciertas actividades debido a su dislexia o déficit de atención. Esto no supone una invalidez, sino que conlleva la necesidad de aplicar un empeño mayor al habitual y mantener esa constancia en el tiempo.

Cada día son más los individuos que asisten a consulta psicológica periódicamente. ¿Será que este cambio nos permite a todos progresar hacia algo mejor?

R. R.: Lo positivo es que se ha puesto de manifiesto la cuestión de la salud mental. Ahora bien, yo no soy de los profesionales que creen que todos necesitan en todo momento un psicólogo. Yo considero que se va al psicólogo como se va al dentista. ¿Irías tú al dentista cada semana? Salvo la revisión, ¿irías al ginecólogo cada mes? Vas cuando surge un problema. Pues lo mismo ocurre aquí. Otra cosa es si deseas emprender este proceso de autoconocimiento, que no es una enfermedad, sino una elección vital.

Es positivo que se haya puesto de manifiesto la problemática de la salud mental, pero no creo que todos requieran un psicólogo en todo momento

Rosa Rabbani

Psicóloga

¿Son optimistas de cara al futuro?

A. A.: Sí, mucho. Ambos compartimos la idea de que la humanidad ha ido progresando constantemente. El ser humano ha superado grandes crisis y ha mostrado creatividad para resolverlas. Y ahora tendrá esa misma creatividad para encontrar soluciones y enfrentar estos nuevos desafíos.

R. R.: No obstante, si carecemos de la firme convicción de que debemos trabajar en hallar respuestas integrando un crecimiento interior, en última instancia los retos persistirán hasta que asimilemos la enseñanza. Y por ahora, tal situación ha generado una inmensa cantidad de dolor para una gran cantidad de individuos.