Las Claves
- Científicos de la Universidad de Trento confirmaron la presencia de un conducto volcánico hueco bajo la superficie de Venus usando datos de Magallanes.
- El hall
Un grupo de científicos de la Universidad italiana de Trento ha confirmado de manera inédita la presencia de un conducto volcánico hueco debajo del suelo de Venus, un descubrimiento que ofrece datos novedosos acerca del desarrollo geológico de dicho mundo y plantea horizontes significativos para próximos proyectos de exploración espacial.
Las conclusiones de la investigación, fundamentadas en el examen de registros de radar de la sonda Magallanes de la NASA, se han dado a conocer en la revista científica Nature Communications.
Si bien los procesos volcánicos ya habían sido registrados anteriormente en la Luna y Marte, todavía no se había ratificado la existencia de conductos de lava huecos bajo la superficie de Venus.
Si bien el vulcanismo ya se había registrado en diversos objetos del Sistema Solar, tales como la Luna y Marte, hasta el momento no se había corroborado la existencia de conductos volcánicos bajo tierra en el planeta Venus, y el hallazgo de este espacio resulta sumamente relevante, debido a que el astro se encuentra envuelto en espesas nubes que imposibilitan la visión clara de su suelo a través de equipos ópticos tradicionales, forzando a los investigadores a recurrir únicamente a capturas de radar.
El hallazgo ocurrió en la zona del Monte Nyx, donde los científicos identificaron una “claraboya” o cavidad superficial, analizada como el hundimiento fragmentario de la parte superior de una caverna volcánica, ha indicado la Universidad, precisando que estas configuraciones acostumbran a ser la única señal perceptible de la presencia de conductos de lava, debido a que se originan bajo la superficie y se mantienen resguardados por millones de años.
El aumento extraordinario de la intensidad lumínica en la toma de radar cercana a la zona de colapso (esto es, la claraboya) emana de la parte interna de la galería y proporciona detalles sobre su constitución física.(a)
De acuerdo con lo expuesto por Lorenzo Bruzzone, responsable de la investigación y titular del Laboratorio de Teledetección de la Universidad de Trento, este descubrimiento posibilita confirmar planteamientos que por mucho tiempo únicamente representaban suposiciones. “Nuestro conocimiento de Venus sigue siendo limitado, y nunca habíamos podido observar directamente procesos que ocurren bajo su superficie. Identificar una cavidad volcánica es un paso clave para comprender mejor la evolución del planeta”, ha declarado.
La evaluación de las tomas del radar de apertura sintética de Magallanes, conseguidas entre 1990 y 1992, se ejecutó a través de un procedimiento diseñado por el grupo de trabajo para identificar y describir pasajes subterráneos, y las conclusiones indican la presencia de un enorme tubo de lava, con un diámetro de cerca de un kilómetro, una parte superior de al menos 150 metros de grosor y un hueco que llegaría a una profundidad mínima de 375 metros.
Los rasgos geológicos de Venus podrían propiciar el desarrollo de tales configuraciones, dado que su gravedad reducida respecto a la Tierra y su entorno atmosférico sumamente denso posibilitarían la pronta generación de una capa protectora espesa en las corrientes de lava, promoviendo de este modo el surgimiento de conductos de enorme tamaño.
En realidad, el túnel localizado aparenta poseer mayor anchura y altura que los registrados en la Tierra y Marte, ubicándose en el nivel más alto de los descubiertos o propuestos para la Luna.
Si bien la información disponible solo ratifica el tramo de la galería contiguo a la claraboya, el estudio del entorno sugiere que estos túneles bajo tierra podrían prolongarse hasta 45 kilómetros, aunque comprobar esta teoría exigirá tomas de mayor nitidez y radares capaces de sondear a través del terreno.
Bajo esta perspectiva, la investigación adquiere una importancia significativa para las próximas expediciones a Venus, tales como 'EnVision't de la Agencia Espacial Europea y 'Veritas' de la NASA, las cuales incluirán radares de vanguardia y, en lo referente a la misión europa, un dispositivo apto para examinar el terreno subterráneo a cientos de metros de profundidad.


