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Eleonore, panadera de 97 años, se jubila el mismo día que su hijo: “Todavía me quedan muchas cosas por hacer en la vida”

JUBILACIÓN

Tras décadas de esfuerzo, Eleonore y Didier recibieron un cálido adiós por parte de sus vecinos

Jubilación

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Frédéric Perruche / RTL

En cada barrio, hay panaderías que parecen eternas. Llevan décadas abiertas, con sus vitrinas llenas de panes crujientes y pasteles que huelen a infancia y tradición. Son puntos de encuentro, testigos silenciosos de generaciones que van y vienen. Allí se aprende a valorar la paciencia del oficio, la destreza de las manos que amasan y hornean cada día, y la constancia que permite mantener vivo un legado frente a las cadenas modernas y las prisas del consumo masivo.

Eleonore es una mujer francesa de 97 años que ha decidido jubilarse en el mimo día que su hijo Didier, de 67 años. Su pequeña panadería familiar abrió en 1858 en el norte de Isère (Francia). El local ha cerrado la persiana por una decisión familiar y los dos protagonistas lo viven como un proceso natural.

Panaderia
PanaderiaGetty

Madre e hijo pusieron fin a su vida laboral el mismo día

El negocio ha sobrevivido a 150 años repletos de historias alegres, desgracias, diversos contextos históricos y adaptaciones a las nuevas tecnologías: “Hemos aguantado hasta entonces. Ahora, tenemos que cerrar la puerta” afirmó Eleonore a 'TLR'.

Al conocer la noticia, un gran número de vecinos se reunieron para agradecerles personalmente el esfuerzo, el buen servicio y la amabilidad transmitida a diario durante décadas. Diversas personas de todas las edades compartieron un homenaje muy sentido que no esperaban una despedida tan cálida.

Panadería
PanaderíaGetty

Didier afronta la jubilación de forma serena y afirma tener el sentimiento de haber cumplido con su deber. En sus declaraciones confiesa que pensaba que la jubilación iba a afectarle pero que solo siente una sensación de plenitud: “Cuatro generaciones de panaderos… no es poca cosa. Mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo. Doscientos años de historia de la panadería familiar, eso no es cualquier cosa. Es la vida. Hemos resistido. Sentí que necesitaba parar. Y también quería proteger a mi madre. Tiene noventa y siete años, ha dado mucho”, reflexiona mientras conduce por última vez a su puesto de trabajo.

Por otra parte Eleonore repasa las emociones vividas a lo largo de tantos años: “Conocemos a todo el mundo, a los mayores, a las generaciones futuras… ¡madre mía! Conozco a muchísima gente. Y me gustó este oficio. Me levantaba todos los días a las seis de la mañana; ahora voy a dormir hasta las ocho, todas las mañanas. Pero he disfrutado estando aquí, he disfrutado del contacto con toda esta buena gente. Gracias a todos por haber venido a nuestra casa”, afirma emocionada. A sus 97 años, afirma estar repleta de energía: “Todavía me quedan muchas cosas por hacer en la vida”, confiesa. Su mayor ambición es disfrutar de la familia, tener buena salud y descansar durante su jubilación.

La jubilación puede ser una oportunidad para el reencuentro con los afectos y para disfrutar de un descanso merecido tras toda una vida de esfuerzo. Después de años marcados por horarios, responsabilidades y obligaciones, llega el momento de recuperar el tiempo propio, fortalecer vínculos familiares y amistades, y atender aquello que quedó en segundo plano. Más que un final, la jubilación puede entenderse como una nueva etapa de calma y reconocimiento, en la que el valor del trabajo realizado se traduce en bienestar, cuidado personal y calidad de vida.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Redactor especializado en redes sociales, tecnología, tendencias virales y del mundo del entretenimiento