Monjas, diosas y místicas arrasan en una era TikTok liderada por Rosalía
En busca de respuestas en el más allá
Películas, libros y propuestas musicales tratan de hallar el sentido espiritual a una sociedad saturada de tecnología
El renacer de la moda religiosa en la generación Z

Rosalía simula ser una monja en su nuevo álbum ‘Lux’, donde promete una nueva era

“Tengo un deseo que sé que este mundo no puede satisfacer. Toda mi vida he tenido esa sensación de vacío. Crees que lo vas a poder llenar con algo material, con una experiencia o, incluso, con las relaciones románticas, porque colocas a alguien en un pedestal creyendo que te dará felicidad y paz cuando, seguramente, estemos confundiendo ese espacio. ¿Y si está reservado para Dios o para algún tipo de divinidad”, reflexionaba Rosalía, estirada en una cama mientras la periodista Mar Vallverdú le hacía la primera entrevista en Radio Noia de lo que ella considera su nueva etapa musical. Días después, anunciaba Lux , su nuevo álbum, que verá la luz el 7 de noviembre y en cuya portada aparece vestida de monja.
Más de uno podría quedarse con la lectura simple: una artista ahonda en la espiritualidad en su nuevo trabajo y lo dota de su iconografía y simbolismo, como ya hizo anteriormente en El mal querer, donde narraba la historia de una mujer que pasa de ser sometida a la liberación de una relación abusiva. Sin embargo, no hace falta más que visitar las redes sociales, en especial TikTok, para darse cuenta de que el interés por el misticismo, los conventos y las monjas es creciente entre los más jóvenes. Rosalía, más allá de sus creencias religiosas, lo sabe y lo lleva a su terreno artístico.
Los jóvenes son el público de estos productos culturales, pese a que un 35% no se consideran católicos
“Es una cuestión de marketing”, opina Francesc Núñez, director del máster de Arte, literatura y cultura contemporáneas de la UOC. Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, le da la razón, pero en la emisora Cope añade: “Puede hablarse de una moda, pero además seguramente haya una corriente de fondo”. La paradoja es la siguiente: ¿Cómo es posible esta atracción, al menos en España, si la religiosidad entre los jóvenes está en descenso? Según datos recientes del CIS, solo un 35% de los jóvenes de 18 a 24 años se consideran católicos. Sin embargo, son ellos el principal target de muchos de estos productos culturales.
La socióloga Alba Colombo tiene una explicación: “Vivimos en una sociedad hipertecnológica e individualizada que busca cualquier elemento al que aferrarse. Vamos en busca de respuestas, y, para muchas personas, la religión se las da. Pero, de todos modos, no es necesario practicar una fe concreta para andar en esta búsqueda. A lo que se aspira es a llegar a una espiritualidad, sea la que sea, que nos ofrezca un sentido a las cosas”.

La experta ve así una clara diferencia entre la Madonna de Like a virgin , la Lady Gaga de Judas y la Rosalía de Lux . “Las dos primeras buscaba provocación, igual que muchos de sus contemporáneos. La otra, en cambio, va más allá. Busca una iluminación, un camino que la sociedad y la vida moderna no le está ofreciendo”. Y, en ese aspecto –religiones a un lado–, los millennials , como Rosalía, y, especialmente, los Z se sienten identificados. Al fin y al cabo, son las primeras generaciones que viven peor que sus padres en lo que a condiciones de vida se refiere, pese a estar más preparados. Y, si no es un credo el que ofrece respuestas, lo son la astrología o los horóscopos.
La deriva por lo místico no la protagoniza solo Rosalía. En el panorama musical español actual, hay otros nombres, como Judeline, quien también ha construido un universo musical cargado de simbolismo en su álbum Bodhiria ; o Rigoberta Bandini y su Jesucrista Superstar , que ha compuesto a sus 33 años, “la edad de Cristo, una anécdota a partir de la cual empecé a crear un universo”, según explicó a Guyana Guardian durante su promoción. Aunque, para llamativo, está el caso de Íñigo Quintero, que en 2023 se convirtió en el primer español en conseguir un número uno global en Spotify con el tema Si no estás , dedicado a Dios.

El cine también viene cargado de religión. A las salas acaba de llegar Los Domingos, el filme de Alauda Ruiz de Azúa que se llevó la Concha de Oro del festival de San Sebastián y que muestra cómo la decisión de Ainara, una adolescente de 17 años que quiere hacerse monja de clausura, provoca un auténtico terremoto en su entorno, especialmente en la relación con su tía, una mujer atea que quiere que la joven desista de su vocación. “La película habla en realidad de lo difícil que es ser tolerante de una manera genuina”, confesó la cineasta a este diario.

Otra monja protagonista en pantalla la encarna Mia Threapleton, hija de Kate Winslet, en La trama fenicia, lo último de Wes Anderson. Una comedia negra de espionaje donde Benicio del Toro es un magnate que nombra a su única hija Liesl (Mia), una monja, como su heredera.

Y en el terreno televisivo, destacan dos series que se colaron entre las más vistas en la postpandemia. La primera es Mrs Davis , a cargo del creador de Perdidos, Damon Lindelof y Tara Hernández. La premisa es cuanto menos actual: una monja que lucha contra la inteligencia artificial. Y luego está La mesías , de los Javis, que sigue a Enric, un hombre atormentado por una infancia de fanatismo religioso que se ve sacudido por el video viral del grupo de música cristiana Stella Maris, que causó sensación en el Primavera Sound. Los cineastas ya firmaron La llamada, el musical reconvertido luego en película ambientado en un campamento cristiano.

La literatura no se escapa de esta tendencia. Sin ir más lejos, el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades se entregó al filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, que acaba de publicar Sobre Dios (Paidós), un ensayo sobre cómo lograr vivir hoy en día con sentido. Otra propuesta filosófica, Misticismo (Sexto Piso), la trae el británico Simon Critchley, que se define a sí mismo como agnóstico. El ensayo –adelanta su editora, Cristina Franco– “abarca desde las místicas medievales hasta T. S. Eliot, Anne Carson o Nick Cave”.
Las citadas lecturas se pueden complementar con el Evangelio de Mateo , escrito hace casi 2.000 años y que rescata ahora Blackie Books con la traducción directa del griego de Roser Homar, la primera mujer de la historia que interpreta el texto. La misma editorial tiene previsto publicar el 21 de enero en castellano Convent Wisdom , el libro sobre monjas del siglo XVI que enseña a los jóvenes a cómo salvar su vida en el XXI. El ensayo de Ana Garriga y Carmen Urbita, responsables del podcast sobre novicias Las hijas de Felipe , alborotó la feria del Libro de Frankfurt de hace dos ediciones, pues se convirtió en uno de los más cotizados, llegando a recibir más de 25 ofertas en ocho países.

No menos reseñable es Místicas (Wunderkammer), de Begoña Méndez, quien admite que, cuando planteó el libro, no esperaba encontrarse con la acogida que tienen ahora estos temas. Una de sus motivaciones para escribirlo –explica– fue “sentir que formamos parte de algo más grande al imperio del yo”. Algo “básico” en los tiempos actuales.
En el terreno de la ficción, Aixa de la Cruz cuenta en Todo empieza con la sangre (Alfaguara) una experiencia similar a la que relata Rosalía pues Violeta, la protagonista, trata de aplacar el vacío que arrastra desde que nació. Por otro lado, los conventos también causan sensación, tal y como demostró Jaume Clotet en la novela La germandat de l’àngel caigut, (premio Josep Pla 2024), protagonizada por un monje de Montserrat y una mossa d’esquadra.

Otro noir de esta rentrée es el de Susana Martín Gijón, que en La capitana (Alfaguara) convierte en detectives a San Juan de la Cruz y a Sor Ana de Jesús en una Granada devastada tras la Reconquista. La autora explica a este diario que su intención no es otra que “reivindicar figuras de mujeres que se han quedado por el camino” y recuerda que “los conventos eran un refugio intelectual para muchas”.
En esta línea, la periodista Liliana Viola también pone en primera línea en La hermana (premio Anagrama de Crónica) a una religiosa, Martha Pelloni, que en los 90 se hizo popular por su implacable búsqueda de la justicia en el crimen de María Soledad Morales, una estudiante que fue violada y asesinada.

Y en el mundo de las viñetas, recordar que en 2024 el Premio Nacional de Cómic fue para Bea Lema y El cuerpo de Cristo (Astiberri), el retrato de una mujer encerrada en su papel de hija, madre y esposa en una España patriarcal, pobre y católica. La historia se estrenará como cortometraje a finales de noviembre en el Zinebi Film Fest de Bilbao. La lista de ejemplos continúa y no es difícil intuir que se extenderá en los próximos meses.