George Clooney: “La celebridad me impide algunas cosas, pero era mucho peor cortar tabaco”
Entrevista
El actor estrena ‘Jay Kelly’, en la que da vida a una superestrella del cine en decadencia

George Clooney en una escena del filme Jay Kelly

Son muchos los que creen ver en Jay Kelly, la superestrella en decadencia sobre la que gira la película homónima de Noah Baumbach, un reflejo del propio George Clooney. Ambos comparten el reconocimiento inmediato de todos los que se cruzan en su camino. Pero Clooney, que tiene en su haber dos Oscar, valora lo que es estar en ese lugar. No le resultó fácil llegar a ese nivel de estrellato y no olvida los tiempos en los que su mayor logro era haber protagonizado El retorno de los tomates asesinos. En la película de Baumbauch (Historia de un matrimonio, Frances Ha), que hoy llega a los cines españoles, comparte reparto con Adam Sandler, Laura Dern e Isla Fisher, entre otros muchos.
¿Se identificó con Jay Kelly al leer el guion?
Me llamaron para contarme que Noah Baumbach iba a hacer una película con Adam Sandler y saber si me podía interesar. Me preguntaron si quería leer primero el guion. Les expliqué que lo leería, pero que la decisión ya estaba tomada y que contaran conmigo. Yo conozco muy bien el trabajo de Noah y me moría de ganas de trabajar con Adam. Luego leí el guion y no me podía creer tanta suerte. Era un papel verdaderamente hermoso. Me hace gracia que me digan que parece que me estoy interpretando a mí mismo, como si me pusiera delante de un espejo. Porque yo nunca me he visto de esa manera. No tengo los arrepentimientos que carcomen a Jay. Y por suerte, les sigo cayendo bien a mis hijos, aunque es cierto que tienen ocho años y eso puede cambiar. Tengo una vida muy diferente a la de este hombre y además creo que es mala persona. Es como la criatura de Frankenstein, que mata a la niña al arrojarla al agua, aunque lo hace sin mala intención. Jay va destruyendo alegremente las vidas de los que se cruzan en su camino.
Jay Kelly no es Clooney
“No tengo los arrepentimientos de mi personaje y a mis hijos aún les caigo bien”
¿Le preocupaba que a la audiencia le pareciera simpático?
Sí, era una de mis preocupaciones. Pero de eso se tenía que ocupar el director. Lo cierto es que tuve la suerte de poder sumarme a este maravilloso elenco con actores a los que admiro, y un gran director y guionista. ¿Qué más podía pedir?
La película advierte de los peligros de la celebridad. ¿Cómo lo ha vivido usted?
Cuando era joven, miraba un programa en la televisión que se llamaba Lifestyles of the rich and famous, con Robin Leach. En aquel entonces, yo me ganaba la vida cortando tabaco por tres dólares la hora y escuchaba cómo algunos actores famosos se quejaban de sus vidas. Recuerdo que pensaba que no tenían motivos para quejarse, que yo estaba cortando tabaco por casi nada... Nunca me olvidaré de eso y, por lo tanto, nunca voy a quejarme de lo que me ha tocado en la vida. He tenido mucha suerte en mi carrera y en mi vida, y además tengo estas maravillosas oportunidades de trabajar con la gente que admiro.
Si usted pudiera elegir otra vez qué camino tomar, ¿repetiría el mismo?
Totalmente. La fama es algo muy curioso porque te da la oportunidad de hacer todo aquello que te propones. Pero es cierto, uno a veces corre hacia ella como si fuera un bichito de luz y, cuando llegas, te electrocutas. Te das cuenta de que es algo muy complicado y que hay muchos otros factores que no habías considerado. Pero la fama me ha permitido trabajar en proyectos como éste. Tengo 64 años. Papeles como el de Jay no aparecen muy a menudo. Por lo tanto que me lo hayan propuesto tiene mucho que ver con mi buena suerte. La celebridad ha sido una experiencia extraordinaria para mí. Es cierto, hay algunas cosas que ya no puedo hacer y en algunas ocasiones me siento muy limitado. Pero créame, es mucho peor cortar tabaco.
Una vida sin queja
“De joven yo cortaba tabaco por tres dólares la hora y veía a actores que se quejaban de sus vidas”
Jay Kelly dice que los recuerdos que tiene de su vida son de las películas que ha hecho. ¿Le ocurre algo así a usted?
Claro que sí, las recuerdo todas. No las he podido olvidar. Llevo en esto cuarenta años. Si miro una película en la que participé, no la recuerdo como una película, sino como una experiencia que tuve en un set. Me acuerdo de los técnicos o de las amistades que forjé allí. Es que muchas veces es en las peores películas en las que trabajaste donde has hecho a algunos de tus mejores amigos, que lo han seguido siendo a lo largo de los años.
¿Hay algún diálogo en el filme que le haya impactado particularmente?
Hay muchos parlamentos brillantes. Me encantó cuando Jay dice: “Todos mis recuerdos son películas”. Esa frase es hermosa. También me gusta cuando él intenta justificar su vida y dice: “Tenía que darle algún sentido”, y ella le responde: “¿Y qué hubiese pasado si no lo tenía?”. Y luego él se queda muy conmocionado con eso. La película tiene muchos diálogos como ese. Honestamente, cuando estaba leyendo el guion, todo el tiempo estaba pensando que ojalá me tocara a mí decir esa frase.
¿Cuántas tomas requirió la frase del final?
La que quedó es la primera toma. Pero luego hicimos unas cuantas más. Pero esa primera toma nos quedó tan bien que la marcamos, porque sabíamos que esa era la que iban a usar. Lo que sí tengo que decir es que yo no sabía que Noah iba a usar imágenes verdaderas de mi álbum personal. Por eso, cuando me ve cogiéndole la mano a Adam, ese momento fue algo muy real, porque yo estaba totalmente sorprendido. Pensé que iban a crear esas imágenes por ordenador, como hicieron en El irlandés. Imaginé que yo iba a aparecer muy joven y apuesto. Pero no, eligieron mis fotos verdaderas. Y eso fue una gran sorpresa. Sin embargo, a mí me gusta destacar que no hay efectos visuales en esta película, que tiene una dirección magistral. Así que si se me ve saliendo de la parte trasera de un avión y en la siguiente escena estoy en un aula, ese aula estaba pegada a la parte trasera del avión... La dirección fue impecable. Son muy pocos los directores con los que acepto trabajar siempre que me lo pidan: los hermanos Coen, Soderbergh, Alexander Payne... Todos grandes artistas.

