Bàrbara Mestanza: “A cada paso que damos las mujeres, la culpa se reactiva”

Entrevista a la dramaturga y actriz

Estrena ‘Tallar-se un peu amb una motoserra’, sobre feminismo y cultura de la cancelación

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foto NACHO VERA GALBARRO (14/01/2026) Bàrbara Mestanza, que estrena 'Tallar-se el peu amb una motoserra', en la Sala Beckett.

La dramaturga y actriz Bàrbara Mestanza en la sala Beckett 

Nacho Vera

Después del éxito de Sucia y Lacrimosa, la dramaturga y actriz Bàrbara Mestanza (Barcelona, 1990) se aleja de la autoficción para acercarse a otra cuestión que la interpela como persona y como colectivo: el feminismo y la cultura de la cancelación. Con estos elementos ha creado el espectáculo Tallar-se un peu amb una motoserra, que estrenó en Temporada Alta y ahora llega a la sala Beckett. Mestanza destaca el equipo humano con quien está trabajando: “He encontrado mucho respeto, mucha confianza y mucha igualdad entre nosotros, porque nos escuchamos y nos tratamos muy bien”.

¿Qué significa el título?

Habla de lo que creo que hacemos como sociedad, que cuando algo molesta, nos da miedo o no lo entendemos, lo eliminamos. Viene de una imagen de un documental, donde a un hombre que está talando vegetación le pica una serpiente en el pie, se sienta con mucha parsimonia, coge la motosierra y se corta el pie para que el veneno no lo mate.

Unas periodistas denuncian unos casos de abusos, uno de los acusados quiere suicidarse y su hija va al encuentro de las redactoras. ¿Cómo surge esta idea?

Quería hablar de la culpa. No es nada nuevo, pero hoy la culpa nos destroza el cerebro a todas, y digo todas porque creo que la culpa pesa diferente según el género.

Pongo en duda que las personas se cancelen; Woody Allen sigue trabajando”

Bàrbara Mestanza

¿Por qué pesa diferente?

Si de repente la mujer la caga o la mujer no es esa Virgen María que no existe de entrada, eso te lleva a una frustración constante, que exagera aún más el autoodio y la culpa constante por no cumplir el rol de protectora, cuidadora, amamantadora o de complacencia constante.

Pero el feminismo avanza.

Sí, claro. Esta última ola de feminismo nos está llevando a romper muchos arquetipos, pero cada vez que rompes un arquetipo, también la culpa está programada por el patriarcado para activarse a cada paso que damos.

¿Cómo lo presenta?

Pensé que la mejor manera era rindiendo homenaje a ese momento que hemos vivido de cambio tan fuerte, no solo a las que han señalado, sino también como sociedad, porque siento que tanto hombres como mujeres estamos cansadas.

¿Cuál es la premisa?

¿Qué pasa si una de estas nuevas heroínas, como puede ser Irene Montero o cualquier periodista que ha señalado públicamente a unos agresores, generando con toda la fuerza un cambio, una libertad, un progreso, pero de repente provoca un quebradero de cabeza tan bestia como una posible muerte? ¿Qué pasa cuando tu libertad y la justicia tienen esta consecuencia?

¿Y qué pasa?

No busco una respuesta, sino exponer el debate. Porque la respuesta, si la hay, la tiene que hallar el público, pero no en el escenario.

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¿Se ha basado en casos reales?

No, en absoluto. Son dos periodistas que sacan unos artículos y señalan a un director, pero no se especifica de qué ámbito. No quiero hablar de nadie real, sino de una idea; está todo ficcionado.

¿Qué pasa cuando las periodistas saben el intento de suicidio?

La obra estalla. Podría haber optado por una pieza realista, pero lo que he intentado, porque me apetecía, es jugar a la ficción, y es un thriller. Hay un artefacto bastante claro.

¿Cuál es la intriga?

Mostrar la realidad de la heroína, porque la vida no es de blancos o negros, por lo tanto la heroína no te tiene que caer bien al ciento por ciento para estar de acuerdo con su lucha. Y a menudo caemos en el error de querer que nuestros referentes sean irreales, absolutamente perfectos. Es el patrón de la Virgen María. Y eso hace que no nos permitimos nada, sobre todo mi generación, la millennial.

¿Solo la millennial?

Sí, porque está entre dos mundos. Uno que venía de una dictadura y necesitó una revolución para que sus hijos, que somos nosotros, se libraran de una serie de cosas, y después la generación siguiente, que ya está harta de hablar de las cosas, que necesita que la dejen en paz, que está en las redes, que vuelve a optar más por la diversión. A nosotras nos han dicho que tenemos que ser independientes y no depender de un hombre, pero cuando te plantas ante un hombre, nos cuesta dejarnos querer y tocar la vulnerabilidad.

Ahora ha salido el caso de Julio Iglesias. ¿Hay que diferenciar la obra del autor?

Creer que el arte no nace de nuestra estructura mental y emocional es una ficción, es engañarnos. Si el arte se ha hecho con maltrato, ese arte está lleno de maltrato. Pongo en duda que realmente esas personas se cancelen, porque siguen trabajando. Ahora Woody Allen rodará una película en Madrid.

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