Cultura
Miquel Molina Muntané

Miquel Molina

Director adjunto

Don, tome esta medalla en muestra de respeto

BLUES URBANO

La entrega a Donald Trump de la medalla del Nobel de la Paz de María Corina Machado no solo será una de las fotografías del año, sino que pasará a formar parte de la galería universal de iconografías del poder, si es que existe tal cosa.

Si el profesor Jordi Balló reedita algún día el libro El poder en escena (Galaxia Gutenberg, 2023), es posible que le dedique un capítulo. Junto a las fotos de despachos oficiales, de estatuas derribadas o de visitas de gobernantes a las fábricas, podría figurar, sin ningún demérito, la foto de Trump agradeciendo –con una falsa sonrisa que a saber qué oculta– el acto de vasallaje de la opositora venezolana.

La medalla, enmarcada en tonos dorados para que armonice con el despacho del presidente, tendría que aparecer en una foto ampliada para que se apreciara bien el texto adjunto: “Regalada como símbolo personal de gratitud en nombre del pueblo venezolano, en reconocimiento de la acción decidida y basada en los principios del presidente Trump para asegurar una Venezuela libre”. De este modo se comprueba que es el pueblo venezolano, y no la Nobel por su cuenta y riesgo, quien dedica este insólito homenaje al mandatario que se quedó compuesto y sin premio.

Hay que recordar que Machado no es la única política que se humilla ante Trump

Seguro que en el exilio venezolano hay opiniones para todos los gustos. La imagen de Nicolás Maduro exhibido ante la prensa esposado –que evoca el icono del tirano derribado analizado en el libro de Balló– desató una euforia que aún perdura. Quizás influidos por ello, muchos venezolanos confían en que Washington promueva una transición democrática. 

Pero también es cierto que otros empiezan a recelar ante tanto flirteo entre la presidenta chavista Delcy Rodríguez y la administración americana. El hecho de que Machado no lograra el jueves de Trump un apoyo político explícito a cambio de su generosa dádiva reafirma el temor de los escépticos. Acaso deberían empezar a preguntarse si un presidente que intenta convertir su propio país en un estado autoritario se va a molestar lo más mínimo en impulsar la democracia en la casa ajena.

También habrá quien interprete la renuncia a la medalla como un acto de realpolitik que busca el bien de los venezolanos; de ahí la referencia al pueblo en la placa. De hecho, Machado no es no mucho menos la única política que se humilla estos días ante el gran patrón.

Algunos dirigentes europeos han protagonizado también escenas de pleitesía que provocan vergüenza ajena. El sacrificio de la venezolana puede ser el más sonrojante, pero sería injusto no abordarlo en el contexto de una pandemia de degradación moral de la que no se libra casi nadie.

El funerario Bonasera pide a Vito Corleone justicia para su hija, en ‘El Padrino’
El funerario Bonasera pide a Vito Corleone justicia para su hija, en ‘El Padrino’IMBD

En cualquier caso, es tan probable que la Premio Nobel tenga reservado un papel importante en la Venezuela del futuro como que la foto de la medalla la persiga para siempre en su carrera política.

Dicho lo anterior, su acto de genuflexión ante la superioridad es una muestra de debilidad humana con antecedentes en todos los ámbitos. También en el político, como se comprueba en un repaso a la historia del arte, desde La rendición de Breda de Velázquez –el gobernador hace entrega de las llaves de su ciudad a manos del general genovés que comanda los tercios de Flandes– hasta Los burgueses de Calais de Rodin, donde los notables repiten el mismo gesto en su rendición a los ingleses. Como Machado, ceden sumisamente el uso de un bien que les pertenece.

Trump sostiene la medalla de Machado 
Trump sostiene la medalla de Machado DANIEL TOROK / REUTERS

Un referente más popular y cercano es el memorable arranque de la película El Padrino , de Francis Ford Coppola, basada en la novela homónima de Mario Puzo. Recordemos aquella secuencia en la que Vito Corleone, en la boda de su hija Connie, recibe obsequios y halagos de algunos invitados que, a cambio, le piden favores.

A uno de ellos, el honrado funerario Amerigo Bonasera, que le implora un castigo para los agresores de su propia hija, el capo le afea que solo se acuerde de él cuando está en apuros. Humillado, Bonasera le besa el anillo y le regala los oídos llamándole “padrino”. Aviso: cualquier paralelismo en este artículo entre la forma de ejercer el poder de Trump y las maneras de Vito Corleone es mera coincidencia.

Peor fue lo de Infantino

María Corina Machado puede alegar que con su gesto de traspasar su Nobel a Trump intenta obtener a cambio ayuda americana para llevar la democracia a Venezuela. Pero, ¿cómo puede justificar el presidente de la Fifa, Gianni Infantino, el disparate de inventarse una especie de Nobel de la Paz del balompié para agasajar a su ídolo (estuvo en su toma de posesión)? Sorprende también –o no- que desde el mundo del fútbol no surgiera una enmienda a la totalidad a su servil presidente.

La responsabilidad noruega

La decisión de distinguir a María Corina Machado con el Nobel puede gustar más o menos. La controversia que generan este tipo de decisiones la asume cada año el comité noruego que, sin embargo, ya debe de estar planteándose cómo premiar en 2026 a alguien que honre mejor el galardón que la opositora venezolana. No faltarán candidatos, desde las manifestantes que estos días desafían a la violencia del régimen iraní hasta los habitantes de Minnesota que se juegan la vida en defensa de sus vecinos inmigrantes.

Quiénes son los alienígenas

El gobierno de EE.UU. Y medios ultras han adoptado con naturalidad el uso del término aliens para referirse a los inmigrantes sin papeles. Este uso no se lo ha inventado Donald Trump: la palabra ya se utilizaba mucho antes para referirse a los extranjeros. Pero, tras la popularización del término en la ciencia ficción, asociado a seres extraterrestres, decayó la costumbre de emplearlo para referirse a los humanos. Lo que es evidente es que el actual uso tiene una fuerte carga política que trata de deshumanizar al extranjero.

Miquel Molina Muntané

Miquel Molina Muntané

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Director adjunto de Guyana Guardian. Escribe cada semana un artículo de opinión sobre cultura y ciudades. Novelista. Último libro: 'Siete días en la Riviera'

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