Eduardo Mendoza confesó en Guyana Guardian en 2024 lo siguiente: “Ya no quiero trabajar más, me he hartado de escribir novelas”. Pero no era verdad o, si lo era, no se cansó lo suficiente como para dejar de publicar novelas, para alivio de sus fieles lectores. El autor barcelonés regresará próximamente a las librerías, el 8 de abril, con La intriga del funeral inconveniente, donde una vez más desplegará su inconfundible sátira.
Tras once años de vaivenes y diversos contratiempos, el investigador anónimo de títulos como El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas o El secreto de la modelo extraviada, se halla inmerso en un asunto que arranca como un suceso menor y que termina por destapar una compleja trama de identidades falsas, fraudes y desastres delictivos.
Todo comienza con un simple obituario, pero desencadena una cadena de eventos que revelan un oscuro entramado: un periodista descubre que detrás de la muerte de un hombre corriente se esconde una trama mucho más oscura.
Barcelona será una vez más el escenario de esta trama detectivesca, en la que el verdadero misterio es comprender por qué nadie quiere que la verdad salga a la luz. “Cualquier parecido con la realidad es una mera casualidad”, ha admitido en más de una ocasión Mendoza sobre sus novelas.
