Aunque a veces no refleja la realidad, en este caso la estadística muestra a la perfección la situación del Girona. El equipo catalán es el más goleado de la Liga con 33 tantos en contra y el quinto que menos marca de la categoría con 15 goles, unos números que explican por qué los gironins viven instalados en las posiciones de descenso desde la segunda jornada.
“La sensación fuera de las áreas es buena, pero dentro de las áreas es mala”, explicó Míchel, de soslayo, sobre el rendimiento de los suyos ante el Atlético de Madrid. Aunque el de Vallecas no le dio excesiva importancia, lo cierto es que cuesta encontrar algo más decisivo en un partido que el dominio de las áreas, es decir del ataque y la defensa. El entrenador hacía referencia al partido contra los colchoneros, un equipo que no es de la Liga de los blanc-i-vermells, pero esos males se pueden extrapolar a todo este primer tramo de la temporada e incluso a la segunda vuelta del curso pasado, cuando empezó una crisis de resultados y juego que aún no ha cesado.
Míchel puso especial énfasis en la “debilidad defensiva” del equipo, una laguna grupal y no individual según el técnico. La “falta de contundencia”, sobre todo en los duelos, ha estado presente en la mayoría de goles en contra. Un despeje insuficiente, un marcaje tibio y la lentitud para blocar un chut, entre otros lances, han precedido situaciones que han acabado con el balón dentro de la portería de Gazzaniga. También han lastrado al Girona errores más propios del estilo de juego, asumidos por el técnico, como pérdidas en la salida de balón, algunas groseras, o un mal balance atrás en las transiciones. Da la sensación que el rival solo necesita esperar un fallo de los gironins para decantar el partido. “Con poco, sufrimos y nos hacen daño”, lamentó el entrenador.
La ausencia de Ounahi, el pobre rendimiento de algunos jugadores y la poca productividad ofensiva son una losa
Las llegadas en verano de los defensas Vitor Reis, Álex Moreno y Hugo Rincón y del mediocentro defensivo Witsel, todas incorporaciones necesarias para suplir la salida de varios jugadores, no han cambiado el panorama defensivo. La solución, según Míchel, está dentro del vestuario, pero también en el mercado. El madrileño pidió, tras la derrota ante el Atlético, un fichaje en invierno, no necesariamente un defensa, que aporte “fortaleza” al equipo.
El escenario no es mucho mejor en ataque. El Girona es un equipo que gracias a su idea de juego acumula muchos jugadores en la parte ofensiva. Sin embargo, es de los conjuntos con peor productividad: con un 47,3% de posesión, genera menos de cuatro chuts a puerta y menos de dos ocasiones claras por partido. El problema es general, incapaz el conjunto catalán de crear peligro desde el trabajo colectivo, pero el principal señalado es Vanat, que lleva tres goles en la Liga de nueve disparos. El ucraniano, fichado por 15 millones, vive desconectado muchos partidos y no ha subsanado la falta de gol que arrastra el Girona desde el curso pasado. Ni la campaña anterior Miovski, ni esta de momento Vanat, Stuani y Abel Ruiz, los dos últimos ahora lesionados, han hecho olvidar a Dovbyk, pichichi en la campaña 2023-24.
El recién llegado Lemar y Bryan Gil, más vistoso que efectivo, tampoco han dado un paso adelante, igual que Asprilla, el fichaje más caro de la historia del club. Sí ha mejorado Tsygankov, sobre todo por su doblete en Anoeta. Pero el único que eleva al Girona a otro nivel es Ounahi, ahora en la Copa África, que es el principal surtidor de pases a los delanteros y el autor de tres goles en diez partidos. Aunque puntual, sustituir al marroquí se ha convertido en otro dolor de cabeza en los próximos partidos, en especial de cara a los encuentros contra el Mallorca y el Osasuna, dos rivales directos ahora mismo por la salvación.
Míchel pide un fichaje en invierno, no necesariamente un zaguero, que subsane la debilidad defensiva
El punto a favor del Girona es la unión del vestuario, donde convive “un grupo humano increíble que trabaja muy bien”, según Míchel. El entrenador, en cualquier caso, advierte de lo que está por venir en el 2026 tras un 2025 para olvidar con solo 8 triunfos en 41 partidos: “La afición debe entender que en los próximos meses vamos a sufrir”.

