Las Claves
- Bad Bunny protagonizó el espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl LX, ofreciendo una presentación de 13 minutos íntegramente en español que celebró la cultura latina y sus raíces puertorriqueñas.
- El evento tuvo un fuerte componente político y social, funcionando como una crítica a las políticas migratorias de Donald Trump y una reivindicación de la dignidad de los inmigrantes.
- La actuación contó con la participación de invitados especiales como Lady Gaga, Ricky Martin y Karol G, interpretando éxitos como "Tití me preguntó", "Safaera" y "El apagón".
- Durante
Evitó ofrecer detalles previo a que ciertos sectores denominaran prematuramente “el show inolvidable” durante el intermedio de la versión XL de la Super Bowl, considerado el escenario global más importante por su nivel de espectadores, superando incluso la cifra de 110 millones únicamente en Estados Unidos.
“Va a ser una fiesta enorme”, aseguró Bad Bunny durante los momentos anteriores a su presentación privada de 13 minutos. “Quiero poner en el escenario, por supuesto, gran parte de mi cultura. Pero la verdad es que no quiero hacer ningún spoiler. Va a ser divertido”, recalcó.
Con 31 años y situado en la cima de su carrera, quien nació bajo el nombre de Benito Antonio Martínez Ocasio, antiguo empleado de un supermercado en Vega Baja, dentro de su Puerto Rico de origen, hizo vibrar al mundo entero mediante un espectáculo donde rindió tributo a su tierra y raíces, además de a la región sur de América, mencionando sus diversas naciones, y a la zona septentrional, incluyendo a Estados Unidos, México y Canadá. En definitiva, América representa bastante más que la simple denominación utilizada por la nación más próspera.
La intervención transcurrió íntegramente en castellano, omitiendo únicamente la mención de la nación anfitriona y su frase de cierre, en la cual manifestó “God bless America”, que Dios bendiga América. Se retiró entonces cargando un balón de fútbol americano que exhibía el texto “la única cosa más poderosa que el odio es el amor”.
Su presentación mostró una evidente metáfora de la situación contemporánea. Obsequió una réplica del galardón obtenido hace siete días a un pequeño, quien fácilmente podía interpretarse como una personificación de Liam Conejo Ramos, el menor de cinco años arrestado en Minneapolis y posteriormente puesto en libertad por un magistrado, cuya imagen recorrió el planeta como prueba de la vergonzosa estrategia contra la inmigración de Trump.
Luego de una imagen inicial desde el pasillo que dirigía al terreno de juego, vistiendo la prenda blanca de deportista, con el apellido Ocasio y el número 64, su presentación comenzó en un cañaveral, con personas laborando y un muchacho que gritó: “Qué grande es ser latino”. Su aparición representó el reverso de una nación donde se hostiga a los migrantes, especialmente a quienes habitan al sur del río Grande.
Su participación en el evento atlético más relevante de Estados Unidos mostró el lado opuesto de una nación donde se hostiga a los migrantes.
Desde las zonas rurales hasta una urbe característica de Puerto Rico, con sus habitantes entretenidos con el dominó o las jóvenes arreglándose, todo bajo una fusión de reguetón, trap latino y sonidos del Caribe. Su espectáculo, que incluyó las participaciones de Lady Gaga (Die with smile) y Ricky Martin (Lo que le pasó a Hawái), dio comienzo con Tití me preguntó. En una representación de La Casita, se hallaba Carol G.
El mundo contempló y siguió las melodías del ídolo puertorriqueño, en lo que resultó ser mucho más que un simple concierto. Su mera aparición y el espectáculo ofrecido representaron una firme postura política en un marco que gran parte de los estadounidenses percibe como una festividad patriótica, casi solemne en sus costumbres, sobre todo en esta ocasión que celebra los 250 años desde que se originó Estados Unidos.
Posterior al inicio llegaron Yo perreo sola, Safaera, Partv, Voy a llevarte pa PR, EoO, Monaco, Baile inolvidable, Nueva Yol, El apagón, Café con Ron y Dtmf (tendría que haber tomado más fotos). Si bien le cantó a Nueva Yol, envió saludos a San Francisco y a California. Mencionó nuevamente su nombre completo y admitió que “estoy aquí porque nunca deje de creer mi”.
Pese a que ya participó en la Super Bowl tras ser invitado por Jennifer López y Shakira, en esta oportunidad actuó como la figura central y el anfitrión del festejo. De este modo, por primera vez la exhibición que complementa el cierre de la liga de fútbol americano (NFL), disputada en este encuentro por los Seahawks de Seattle y los Patriots de Nueva Inglaterra, su presentación en estadio Levi’s en Santa Clara (bahía de San Francisco), exhibió un fuerte matiz de reivindicación.
Había compartido una sugerencia: “No han de aprender español, solo han de aprender a bailar”.
Si bien el ciclo anterior Donald Trump resultó ser el mandatario pionero de Estados Unidos en acudir a esta reunión, efectuada en Nueva Orleans, en esta ocasión se organizó una gala en Palm Beach (Florida). Declaró que California se hallaba muy lejos, pese a que sus consultores le instaron a no presentarse pues la protesta podría ser legendaria en un área que respalda a los migrantes y reprueba la estrategia de la Casa Blanca ejecutada por funcionarios federales encubiertos (ICE) cual si fueran el cuerpo de seguridad del movimiento MAGA.
Trump tampoco se mostró satisfecho con que la NFL se decantara por el cantante hispano, buscando así incrementar su influencia en el sector latino, sumado a que validaron su designación debido a que Bad Bunny constituye en la actualidad, conforme a ciertos registros, el intérprete más célebre de la tierra, uno de los talentos con mayor cantidad de reproducciones en línea mundialmente y es valorado mayoritariamente como el músico latino más destacado del siglo XXI.
“Solo siembra odio”, recalcó Trump, en su ausencia, sobre el músico de Puerto Rico.
“Solo siembra odio”, puntualizó Trump, quien suele propagar gráficas del antiguo presidente Barack Obama y su pareja Michelle Obama asemejados a simios, para alentar a los ultraconservadores a ignorar ese programa y preferir la alternativa coordinada por su equipo que encabeza Kid Rock.
El rechazo se incrementó notablemente en el mandatario y sus allegados luego de los comentarios que Bad Bunny hizo hace apenas una semana al aceptar el reconocimiento Grammy más destacado, el de mejor disco del año por Debí tirar más fotos exigió que los efectivos del ICE, la migra, se marcharan. “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens, somos humanos y americanos”, recalcó.
Su presentación en el foro de mayor relevancia en EE.UU. Brindó una contraposición sorprendente: una conmemoración festiva de la honra y la fraternidad para millones de latinos, de los otros americanos.




